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viernes, 23 de septiembre de 2016

Un pasito para atrás, por favor por @froilanbarrios


Por Froilán Barrios Nieves


En política como en la vida hay que asumir pausas, para que puedas encontrar soluciones ante el bosque de árboles y dificultades que nos abruman ante la crisis de un país; aún más con el reciente tema del diálogo y el prediálogo que ha derivado en la vocería opositora en una agresiva pirotecnia verbal de acusaciones de traiciones y melodramas que no se compadece con el terrible trance que todos padecemos.

Realmente, no nos estamos jugando si hay referéndum revocatorio en 2016 y 2017, estamos en el umbral de un menú universal perceptible en los cinco continentes de guerras civiles sangrientas que estremecieron por décadas a países para luego obtener el balance de lo que se debió evitar. De ello Europa, el continente de la cultura y la historia, nos deja un legado de sapiencia en genocidios, desde las guerras mundiales hasta la reciente guerra de los Balcanes, o las guerras civiles africanas de Ruanda, Sudán o del cuerno africano que han derivado en millones de muertos, o nuestras guerras latinoamericanas más recientes como la de El Salvador o Nicaragua donde muriera 15% de la población. ¿Cuál debemos escoger nosotros para producir el genocidio venezolano?

En verdad, el pueblo venezolano ha sido sabio ante un régimen criminal que, en su agonía, ha escogido violentar toda norma de derechos humanos y un estilo bandolero de provocación permanente, y así conminarnos a la guerra civil, a sabiendas de que es su única posibilidad de prolongar su estadía en el poder.


Pues bien, la sabiduría popular ha evadido todas las emboscadas y con su talante democrático el pasado 6-D le asestó un misil de votos en el cuarto de máquinas, para luego, en la calle, millones de manifestantes en toda la geografía nacional han encontrado en el RR el instrumento para pasar por taquilla y cobrarle a Maduro y su gobierno el hecho de haber llevado a todo un país a la miseria, en provecho de la gestión más delincuencial de nuestra historia política.

Por tanto esta oportunidad requiere de una dirección política opositora capaz de producir un acuerdo nacional de las dimensiones, por ejemplo, de la concertación chilena, que establezca las bases de la reconstrucción nacional, de la economía, del abastecimiento y el enfrentamiento de la hambruna y la pobreza que estremece toda la estructura social.

Con asombro percibimos que se hacen las cosas al revés. Primero se presentan como solución los candidatos presidenciales, sin comprender que así haya RR en 2016, con el cual sin ninguna duda será revocado Maduro, y haya elecciones en 30 días como reza la CRBV, en las que obtendría sin presagio alguno un candidato opositor el triunfo, tendríamos la solución definitiva a la crisis actual.

Vana ilusión, en la que no se puede actuar improvisadamente, ya que el tamaño de la tragedia nacional que estremece todo el tejido social requiere de un compromiso nacional que integre en el tiempo a todos los factores partidistas, económicos, religiosos y sociales. De no hacerlo, la victoria sería efímera y tendríamos de regreso en el poder a los culpables del desastre nacional que padecemos, con quienes la población desea saldar cuentas ya, en lo inmediato, y no aplazarlo para un próximo 2017.

21-09-16