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miércoles, 10 de mayo de 2017

A propósito del golpe continuado, por @lmesculpi



Luis Manuel Esculpi 09 de mayo de 2017
@lmesculpi

Hace ya algún tiempo un prominente dirigente oficialista alardeaba de la capacidad de movilización del PSUV, palabras más palabras menos afirmaba: ” nosotros somos capaces de movilizar decenas de miles de personas de un día para otro”. Por supuesto ni la más mínima referencia al gran costo de las movilizaciones, de su “logística” y de lo oneroso que resultaban los famosos operativos dirigidos a cumplir las metas establecidas y que serían sufragadas con recursos del estado.

Otro amigo que ya no respalda al gobierno me comentó la existencia de una especie de “síndrome de abril del 2002”, según el cual la convocatoria para a las movilizaciones cada vez que la oposición se disponía a marchar, no tenía el sentido de competir, ni demostrar fuerza; su propósito era impedir que los demócratas llegaran manifestando hasta ese icono del poder que representa Miraflores.

Ya no cuentan con los inmensos recursos de antes, tampoco con el respaldo popular, ademas registran una pérdida sensible de la capacidad de movilización de otrora. Solo conservan el respaldo de la cúpula militar. Sus marchas se distancian, no pueden competir. El interrumpir la ruta de las de la MUD es tarea asignada a la Guardia Nacional, Policía Nacional y a algunos de sus grupos paramilitares.

Conocen su aislamiento, se sienten asediados. El discurso tiene que ser alterado, ya no puede ser enfático en cuanto a los éxitos electorales. Si bien es cierto que solo habían perdido dos elecciones, las ultimas fueron demasiados reveladoras de su situación. Ya no solo se trata de justificar la “legitimidad de origen” ante el cuestionamiento de la “legitimidad de desempeño”. Se desvanece la fachada democrática que tanto se quiso preservar para la proyección internacional.

No había sido necesario apelar al fraude descarado, era suficiente el ventajismo, el uso grosero y avasallador de los recursos del estado. Guardar las apariencias se hacía necesario. Hoy por hoy eso ya no es posible a riesgo de perder el poder, su conservación es el fin último. Cualquier recurso es válido para preservar el objetivo. No importa que sea fraudulento.

Los asesores proponen una Constituyente chimba, es acogida con beneplácito está en sintonía, en última instancia con su razón de ser. Consideran que además le permite retomar la iniciativa, imponer reformas que ya fueron rechazados por el referéndum del 2007, evadir la realización de las elecciones regionales y municipales, incluso las contempladas constitucionalmente para el próximo año prorrogando su mandato. Y disolver la Asamblea Nacional electa por catorce millones de venezolanos.

Una inflamada retórica supuestamente izquierdista se acompaña de una práctica corporativa, típica del más rancio fascismo. Se repite el añejo adagio de encuentro entre los extremos. Mussolini y Stalin debieran ser las figuras emblemáticas de su comportamiento político actual.

Como se ha venido planteando públicamente no se trata de elaborar una nueva Constitución, sino hacer cumplir la vigente. Nada más con la represión desatada el último mes se han violado íntegramente los diez y nueve artículos que componen el capítulo III del título de los derechos humanos de la Constitución titulado: De los derechos civiles.

La lucha de la fuerzas democráticas hoy se orienta a restablecer la plena vigencia de la Constitución actual, junto a objetivos específicos como el restablecimiento de las atribuciones de la AN, la libertad de los presos políticos, el cronograma electoral y la apertura de canales para la ayuda humanitaria.

Maduro habla de golpe continuado, en términos psicológicos es una proyección, intentar yuxtaponer a otros la conducta que el gobierno a venido asumiendo, al adoptar decisiones que constituyen una “ruptura del orden constitucional”, tal como afirmará la Fiscal General a propósito de las famosas sentencias de la Sala Constitucional del TSJ. En la situación de Nicolás se explica -no se justifica- el recurrir a tan manido recurso, es signo de debilidad y desesperación, si tuviera un mínimo de sindéresis facilitaría la consulta al soberano. Escogió la opción equivocada, la del golpe continuado.

Luis Manuel Esculpi
@lmesculpi