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viernes, 5 de mayo de 2017

Gustavo Dudamel ataca frontalmente la represión de Maduro, por JESÚS RUIZ MANTILLA



JESÚS RUIZ MANTILLA 04 de mayo de 2017

El pasado miércoles, el director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel, conoció la muerte de un miembro del sistema nacional de orquestas que él lidera. Armando Cañlizares, violinista, 18 años, recibió un tiro en la cabeza y fue la víctima número 34 de la última oleada de represión en su país. Dudamel colocó un crespón negro en sus redes sociales y en su página web. La presión para que alzara la voz en contra del Gobierno de Nicolás Maduro fue en aumento y en la tarde del jueves lanzó un contundente comunicado.

La voz del joven músico de 35 años, una de las figuras más influyentes de la música clásica en todo el mundo, entonó todo un ataque contra la represiones ante las marchas y el intento descarado de nuevo golpe a las instituciones del dirigente bolivariano. Los pasados llamamientos al diálogo por parte del director se quedaron cortos y finalmente adoptó una posición más comprometida con las protestas.


“Mi vida entera la he dedicado a la música y al arte como forma de transformar el mundo. Levanto mi voz en contra de la violencia y la represión. Nada puede justificar el derramamiento de sangre. Ya basta de desatender el justo clamor de un pueblo sofocado por una intolerable crisis. Históricamente el pueblo venezolano ha sido un pueblo luchador pero jamás violento”, empieza diciendo.

“Para que la democracia sea sana debe haber respeto y entendimiento verdadero. La democracia no puede estar construida a la medida de un gobierno particular. El ejercicio democrático implica escuchar la voz de la mayoría, como baluarte último de la verdad social. Ninguna ideología puede ir más allá del bien común. La política se debe hacer desde la consciencia y en respeto a la constitucionalidad, adaptándose a una sociedad joven que, como la venezolana, tiene el derecho a reinventarse y rehacerse en el sano e inobjetable contrapeso democrático”, sigue el comunicado.

“Los venezolanos están desesperados por su derecho inalienable al bienestar y a la satisfacción de sus más básicas necesidades. Las únicas armas que se le puede entregar a un pueblo son las herramientas para forjar su porvenir: instrumentos musicales, pinceles, libros; en fin, los más altos valores del espíritu humano: el bien, la verdad y la belleza”.

Las alusiones a un recambio quedan patentes. Finalmente, se dirige a Maduro: “Hago un llamado urgente al Presidente de la República y al gobierno nacional a que se rectifique y escuche la voz del pueblo venezolano. Los tiempos no pueden estar marcados por la sangre de nuestra gente. Debemos a nuestros jóvenes un mundo esperanzador, un país en el que se pueda caminar libremente en el disentimiento, en el respeto, en la tolerancia, en el diálogo y en el que los sueños tengan cabida para construir la Venezuela que todos anhelamos”.