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miércoles, 3 de mayo de 2017

¡QUE TRABAJON! (Entre Cielo y Tierra), @SusanaMorffe



Por Susana Morffe, 30/04/2017

Los terrícolas somos mega acomodaticios para todo y tenemos la visión de los asuntos más importantes, hasta los más pequeños, según la óptica del momento o del cristal con que se mire.

Día Internacional del Trabajador, tamaño y rimbombante nombre para los que tienen que “bajar el lomo” y conseguir el sustento diario.

Hemos vuelto todo lo natural en algo muy complicado. Cuesta grandes esfuerzos y por muchos años ver la vida de una manera más sencilla, sin complicaciones, esas que entorpecen lo cotidiano. Para ello hay que pasar por pruebas muy fuertes y no quedar vencidos.

Los puntos de vista acerca de las religiones son parte de esas creencias que hemos impuesto a otros y la han hecho rodar por el mundo.


El Papa Francisco, así como sus predecesores, es y han sido unos trabajadores incansables, peregrinos por el mundo como lo manda la Biblia, pero de ahí a meterse en asuntos políticos y opinar lo que no es, viene a resultar esa acomodaticia manera de ver y meterse en lo menos indicado.

En Venezuela nos hemos metido en tremendo rollo  porque no cayó del cielo. No obstante, después de tantas metidas de patas a la hora de invocar a Dios para que “meta su mano”,  encima algunos desafían  al Todopoderoso y le piden que arregle este lio de locos creado por nosotros los terrícolas.  “Todo nos es permitido, pero no todo es para nuestro bien”, se lee en el libro sagrado.

Si recordamos  celebrar el día del trabajador y destacar una labor milenaria es la de Dios. Meterse en líos y buscar a Dios para que nos saque de los pavorosos problemas es un trabajon.

Se repite que el tiempo de Dios es perfecto, una coletilla usada para aliviar la ansiedad que nos produce el no poder tener la respuesta inmediata a un problema de corta o larga duración. Ciertamente el tiempo de Dios no es el mismo que tenemos todos los terrícolas. Entre nosotros él mide la fe y el tiempo es de nosotros  para perseverar.

Plantearse la razón de la existencia de ricos y pobres en el mundo, es una prueba más de un tiempo establecido entre los seres humanos y no del poder soberano celestial. Dios no creó a los pobres, cada quien ha cargado con esa cruz cuando no se ve más allá de las posibilidades y dones dados por Dios.

En el caso de los ricos, se entiende que a diferencia de los pobres, han sabido hacer riquezas y otras veces les llega por “derechos adquiridos”. En ambos casos la prueba está presente. Dios mide la proeza del hombre para salir de la pobreza y a los ricos les mide la capacidad de saber administrar y dar, no engolosinarse con lo que tiene. Todos sabemos que existe la figura de la “quiebra” y no es de gratis. Hay que tener corazón para resistirla después de no haber hecho buen uso de los recursos monetarios, donde también habla mucho el corazón.

Con toda la humildad que debe caracterizar a las iglesias, lo más sensato  es llevar la palabra de Dios hasta los confines de la tierra para que no se produzcan distorsiones sobre asuntos políticos y acomodar la casa propia para luego entender y atreverse arreglar la de los demás.

Una prueba de los líos humanos es la existencia de Palestina como Estado, que traducido significa  filisteos; no fue creado por Dios y hoy mantienen una guerra milenaria nada menos que con Israel (la niña de sus ojos) para lo cual Dios en su infinita misericordia, finalmente, en su tiempo, ordenará el territorio.

Todo esto para indicar que Venezuela está en las manos de Dios, el lio que nosotros buscamos lo enderezará en su momento el Creador del  Cielo y la Tierra, ¿Falta poco? Quién lo puede saber. Lo que se puede certificar es que es un trabajon que nos toca ejercer, pero suponemos simple de solucionar desde arriba.


Susana Morffe
@susanamorffe