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lunes, 5 de septiembre de 2016

El pueblo tomó Caracas por @goyosalazar


Por Gregorio Salazar


Un gobierno aterrado que busca infundir terror. Así puede resumirse la actuación durante las últimas horas del gobierno de Maduro para darle a la Toma de Caracas todo un preámbulo de criminalización e intimidación con lo que al mismo tiempo ha justificado la escalada represiva contra jóvenes dirigentes políticos y contra otros no tan jóvenes, como Carlos Melo.

Pero la gente se vino. Pasando calamidades, se vino. Enfrentando obstáculos, pero se vino. Cada quien escogió el modo de transporte y la vía y los más arrojados a pie desde el Amazonas, desde Anzoátegui, Valencia y otras poblaciones circunvecinas de Caracas dejando registros audiovisuales que le han dado la vuelta al mundo. Pese a los bloqueos y a las amenazas, la gente se vino y hoy, cuando este impreso circula, está plenando las calles de Caracas.

El miércoles ya el gobierno había incurrido, pretextando el arreglo de vías y túneles de cuyo estado calamitoso no se ha ocupado en décadas, en la desvergüenza de bloquear las vías, como lo ordenó el gobernador de Aragua, uno de los que no oculta el terror que lo invade de sólo pensar dejar el poder y tener que aclarar o rendir cuentas por las muchas acusaciones que se hacen en su contra. El miércoles en la mañana la entrada del túnel de La Cabrera permanecía bloqueada con un camión cisterna. Mayor descaro, imposible.


La presencia multitudinaria del pueblo venezolano en las calles de Caracas es el mensaje más claro, rotundo y contundente que se puede lanzar al mundo para denunciar la conducta de un gobierno, ya fuera de todo sentido de la realidad, que desconoce flagrantemente la Constitución para oponerse a la imperiosa necesidad de cambio y de soluciones a la crisis que sí ven el resto de los venezolanos.

La población se ha movilizado por la convocatoria de las fuerzas de oposición y es muy probable que lo ha siga haciendo en los días sucesivos, pues todo parece señalar que el gobierno de Maduro, en medio de sus estertores, está dispuesto a trasponer todos los umbrales en el campo de la violación a la Constitución y a los derechos humanos para aferrarse y perpetuarse en el poder, una meta cada vez más lejana.

La Toma de Caracas, se realiza bajo dos situaciones distintas a cualquier otra protesta nacional que se convocara por parte de la oposición: las condiciones de padecimiento absoluto en que se encuentra la población, condenada a la miseria mientras este gobierno permanezca en el poder y la otra es el foco muy crítico de las organizaciones internacionales, principalmente de la OEA, desde donde se ha exigido abrirle cauce al referendo revocatorio este año y que se respeten los derechos humanos.

Sin autonomía de los poderes, con las actuaciones fuera de la Constitución del gobierno y la subordinación de las instituciones, no parece despejado el camino para el referendo revocatorio en el 2016 y los voceros del gobierno, como Jorge Rodríguez, presidente de facto del Consejo Nacional Electoral, ya se permiten anticipar que tampoco lo habrá en 2017.

Les aterra el voto de los ciudadanos, palidecen ante la presencia del pueblo, el mismo al que llamaban el soberano, en las calles de Caracas. Desde hoy arrecia la lucha por la defensa de la democracia y el rescate del futuro de los venezolanos. Eso es lo que está diciendo la multitudinaria Toma de Caracas. Y esa decisión y capacidad de lucha es la que se necesitará tener en los días por venir.

Denunciar esta manifestación popular como “un golpe en desarrollo” y además orquestado por el imperio es el mismo libreto repetido, viejo gastado, el mensaje caza bobos que ya no engaña a nadie... Maduro debe salir del poder porque su gobierno es el mayor obstáculo que tiene el camino del futuro para todos los venezolanos. Hoy ha sido derrotado en la calle.

04-09-16