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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Lo que la cumbre nos dejó, por @leofernandezf


Leonardo Fernández 20 de septiembre de 2016

La semana pasada se desarrolló la cumbre del Movimiento de países No Alineados, en la isla de Margarita. Mientras el pueblo de Venezuela sufre de hambre y carestía, el gobierno se da el lujo de ser anfitrión de un foro internacional, derrochando recursos que no invierte en su pueblo.

El Movimiento de países No Alineados fue un foro para reafirmar la libertad de acción de los países que no se identificaban con ninguno de los polos en conflicto en la guerra fría (capitalismo y comunismo). Terminada la guerra fría, la vigencia de este organismo está en duda, y su influencia en el mundo es prácticamente nula. A pesar de ello Maduro se ha gastado 160 millones de dólares organizando esta cumbre, con la finalidad de romper el aislamiento internacional al que está sometido.

La cumbre fue un fracaso diplomático y político, de los 120 países que integran el grupo solo asistieron 15 presidentes y menos de una tercera parte envío representación. Maduro se muestra tan aislado como antes, incluso haciendo ese derroche de recursos. Los eventos internacionales no son malos per se, si de ellos derivan acuerdos concretos que fijen metas y deriven en beneficio para las naciones, merecen el despliegue logístico que ameritan, pero si para lo único que sirven es para denunciar el imperialismo y hacer declaraciones vacías y pronunciamientos estériles entonces se convierten en contraproducentes.

Además del fracaso diplomático, las imágenes que nos dejó la cumbre demuestran la debilidad del gobierno y manera particular de tratar a sus ciudadanos. La foto con las carpas fuera de los hoteles lujosos donde se hospedaban los dignatarios y altos jerarcas del PSUV, demuestran en primer lugar que el gobierno se ha quedado sin manifestaciones de apoyo popular, y necesita trasladar a los que consigue reunir a fuerza de amenazas, para llevarlos para aparentar muestras de simpatía que no despiertan.

En segundo lugar las carpas en los linderos de hoteles 5 estrellas son una imagen vivida de la realidad venezolana, unos ciudadanos que padecemos las carencias más apremiantes y unos enchufados que viven en una burbuja llena de lujos y celebraciones.

Podemos concluir que quienes dicen representar el ¨legado de Chávez¨ reviven esa frase de su comandante que ¨los presidentes viven de cumbre en cumbre mientras los pueblos viven de abismo en abismo¨. Ante semejante muestra de desprecio por las necesidades de los venezolanos seguimos con mayor convicción la lucha por el cambio.

Leonardo Fernández

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