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lunes, 6 de julio de 2020

El defecto mariposa en la historia de Venezuela por @laureanomar



Por Laureano Márquez


El efecto mariposa plantea que un cambio imperceptible en un sistema puede producir, a la larga, grandes cambios estructurales. Muchas veces se ha usado en la ficción cinematográfica, como la emblemática trilogía de  la película Volver al futuro (en la versión original, Back to the future). En criollo lo podríamos denominar “futurología del pasado”. Por ejemplo los venezolanos hacemos conjeturas:  ¿Cómo habrían resultado las elecciones de 1998 si Copei no apoya a Irene, derrumbando su popularidad? ¿Qué habría sucedido si no hubiesen sacado a Carlos Andrés del gobierno? Más lejos: ¿Qué habría acontecido en Venezuela si los adecos no tumban a Medina?, una conjetura que aún sigue siendo polémica. Y mucho más atrás: ¿Cómo estaríamos hoy si Venezuela no se independiza de España en 1811?

Introdujimos un pequeño cambio al estilo del efecto mariposa: María Teresa Rodríguez del Toro no muere. Bolívar en Venezuela se ocupa de sus negocios y le va muy bien, su ya extraordinaria fortuna se incrementa. Monta una fábrica de ron en su hacienda de San Mateo -localidad de la que llega a ser alcalde- el “Ron Santa María Teresa”, en honor a su amada esposa (y también para competir con el de la hacienda vecina).  Tiene dos hijos y María Teresa embarazada nuevamente y parece que son morochos, una vida feliz y llena de esperanzas. Con familia y estabilidad, el 19 de abril de 1810, Bolívar pertenece a la facción de los moderados, dice que es partidario de la Independencia, pero de forma progresiva. En el terremoto de 1812 de Caracas grita a los exaltados: “Si llevamos 300 años de calma, ¿por qué no esperar 100 más?”.

Boves el ganadero

Bolívar no viaja a Londres. Nadie convence a Miranda de que regrese y muere de viejo en su casa de 56 Grafton Way en Londres. Fernando VII regresa a España. Sin el ejemplo que Caracas dio, la América del Sur permanece fiel a la corona española. Las noticias que llegan de las durezas de la guerra en México hacen desistir a los radicales. La calma sigue en la sociedad colonial venezolana, se suceden capitanes generales y los mantuanos logran ciertas condiciones comerciales y políticas. La Capitanía General de Venezuela florece discreta.


         Francisco de Miranda, en su eterna mirada sobre la historia. (Composición gráfica: Revista Clímax).

Boves vende ganado en el Guárico con mucho éxito. Es una persona amable, vive feliz con su esposa mulata y su hijo sin reconcomio alguno. Andrés Bello es rector de la universidad. José Antonio Páez es un llanero anónimo. Un extraordinario poeta surge en Cumaná, su nombre es Antonio José de Sucre, apodado “el mariscal de las letras”. No hay Angostura, ni fusilamiento de Piar, ni Gran Colombia, ni campaña admirable ni año 14. Como no se dio la terrible emigración a Oriente, Caracas es una ciudad que mantiene una aristocracia que permite cierto florecimiento cultural. Algunas compañías de teatro y orquestas de cámara vienen a la ciudad desde la metrópoli. La ciudad se entusiasma a tal punto por la música que Lino Gallardo, llamado “el Haydn colonial”, funda en 1830 un proyecto que se conoce como “Sistema nacional de orquestas y coros juveniles de la Capitanía General de Venezuela”.

Sin embargo, tras la aparente calma, las tensiones con el gobierno central de Madrid y la inconsistente política española hacia sus colonias continuaba. Hacia 1850, con 67 años, Bolívar deja la hacienda de San Mateo y con su esposa y sus 16 hijos se traslada a Caracas. En la capital se reúne con personas influyentes de la aristocracia caraqueña y deciden enviar una carta a la reina solicitando autonomía. Isabel II hace caso omiso a las inquietudes coloniales y las tensiones se mantienen. Bolívar no alcanzó a ver a su patria independiente de España y muere en Caracas rodeado de 17 hijos y 26 nietos.

Hacia 1873 se produce el llamado “Grito de El Callao”. Con la proclama de “¡El Callao tonight, Guasipati tomorrow night!”, los esclavos claman por la libertad. Este descontento es aprovechado por la aristocracia criolla para promover la liberación de los esclavos y acusar a España de racista. Caen las estatuas de Fernando VII y de Colón en Caracas. Se establece una alianza entre esclavos y mantuanos para conformar un ejército en el que peleen aquellos bajo la dirección de estos. Ante la posibilidad de una guerra que no puede costear, España cede otorgando  la autonomía. La comunidad autónoma de Venezuela se convierte en una de las más florecientes de España con la aparición del petróleo algunos años después.

Futurología del pasado

En 1936, el capitán general de Venezuela, el General Francisco Franco -que había sido destinado lejos, a Venezuela, por ser un militar de dudosa fidelidad- se alza contra la recién proclamada República y comienza una guerra civil. En Venezuela, afortunadamente, no hay conflicto, pero muchos venezolanos son forzosamente reclutados y, al final de la guerra, el petróleo venezolano financia la reconstrucción del país.

Por fin llega la democracia a toda España, Venezuela incluida, se funda un exitosa empresa PDESA para manejar el petróleo, tenemos todos pasaporte europeo, seguridad social y seguro de paro forzoso, jugamos felices al «furbol» hasta que llega al gobierno Pedro Sánchez y su carnal Pablo Iglesias.

Corolario: con Independencia o sin Independencia, terminamos llegando al mismo punto y es que parece que en nuestro caso más que el efecto mariposa opera “el defecto mariposa”: todo pequeño cambio en el sistema produce, al final, el mismo defecto. Celebremos, pues, el 5 de julio y mejor no hagamos futurología del pasado.

05-07-20






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