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viernes, 16 de septiembre de 2016

Freddy Guevara: “Cada paso nos trae un preso, pero el logro democrático es superior” por @AlexVasquezS


Por Álex Vásquez S.


Hacer política en las circunstancias más adversas parece ser un hábito en la vida de Freddy Guevara, coordinador nacional encargado de Voluntad Popular. El joven de 30 años asume con extrema calma ser la cabeza principal del partido más perseguido por el gobierno de Nicolás Maduro. Quizá la represión que conoció desde temprano, durante las protestas universitarias de 2007, le curtieron la piel y le permiten hoy sonreír cuando confiesa que ganó una encuesta de Venezolana de Televisión como el próximo dirigente de VP que debería ir preso.

Quienes trabajan con el día a día admiten que su calma los sorprende, pues es capaz de transmitirla a su entorno incluso cuando la persecución arrecia. Pero los más cercanos saben que muchas veces no duerme bien, que se despierta constantemente, de súbito, en la madrugada. Y no es para menos: el aumento de la represión contra su partido, confesó Guevara, lo ha obligado a incrementar sus medidas de seguridad: a veces recibe un alerta y no puede dormir en su casa. Debe cuidar sus comunicaciones, sus sitios de reuniones, con quién habla.

Su seguridad personal, explica, se la colocaron por ser el presidente de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional, pues son muchas las denuncias de corrupción que investiga. “Pero si el gobierno me quiere detener, me va a detener y ya, tenga o no guardaespaldas. Es el Estado. Aunque, en definitiva, el gran triunfo del gobierno sería que en la persecución lograra que dejáramos de hacer lo que hacemos. Pero eso no ha pasado ni pasará”.


En su persecución a la oposición, el gobierno es especialmente fuerte contra Voluntad Popular. ¿Cuántos dirigentes han sido perseguidos y cuántos están presos?

En los últimos días ha habido orden de captura contra Warner Jiménez y Lester Toledo, que están en la clandestinidad, también contra Delson Guárate y Yon Goicoechea, que están presos. Hubo una situación con el Sebin, que citó a David Smolansky. Eso es del 1 de septiembre para acá. Pero hay más dirigentes presos, con órdenes de captura o exiliados. Leopoldo López está preso; Carlos Vecchio, exiliado, con orden de captura; Gilberto Sojo, preso; Alexander Tirado, preso; Francisco Márquez, preso; Rosmit Mantilla, preso; Gabriel San Martin, exiliado; Daniel Ceballos, preso; Raúl Emilio Baduel hijo, preso; Antonio Rivero, exiliado, y Darío Ramírez, exiliado. Son 16 dirigentes perseguidos o presos.

¿A usted lo han amenazado?

Sí, me dicen que me van a meter preso. En Zurda Konducta hicieron una encuesta pública preguntando quién iba a ser detenido primero en Voluntad Popular, y gané yo (risas). Diosdado Cabello dijo que si quitaban la inmunidad parlamentaria iban por Freddy Guevara. Amenazas, pero la verdad quienes están peor son los que tienen órdenes de captura o ya están tras las rejas.

¿Han tenido que cambiar su forma de hacer política por esta situación?

No, la política es la misma. Nuestras acciones de 2014 nos generaron muchos costos porque planteamos de frente que había que salir de este gobierno lo antes posible y que sólo la calle lograría una salida constitucional. Pero nuestra forma de organización sí ha cambiado. Hemos tenido que prepararnos para una línea sucesoral que antes no nos habíamos planteado. Hemos definido quién asume el control luego de que metan preso a alguno. Si nos encarcelan a alguien, ya sabemos quién lo sustituye, para garantizar que aunque el dirigente o el líder esté preso, la política siga.

¿Ha alterado eso la efectividad del partido?

Sin lugar a dudas, se afecta la forma en que trabajamos. No es lo mismo Voluntad Popular con Leopoldo López en la calle que preso, con un Carlos Vecchio en el exilio que aquí. Pero aunque la represión afecta la operatividad y efectividad para hacer política, son más cosas las que nos ha dado. Primero, se ha evidenciado una fortaleza que no sabíamos que teníamos, así como una ética que nos da más fuerza y compromiso para seguir adelante, y más convicción de que estamos haciendo lo correcto. Antes decíamos que esto era una dictadura por lo que sabíamos que podía ocurrir y por cómo estaba conformado el sistema, pero no porque estábamos viviendo las consecuencias directas de esa dictadura. Eso nos da más moral y credibilidad. El gobierno intentó eliminar a Leopoldo y lo convirtió en un símbolo de resistencia. El gobierno intentó detener a Voluntad Popular y nos ha hecho más fuertes. En el pueblo hemos aumentado nuestro apoyo, hemos demostrado que lo que decimos lo hacemos, con los sacrificios que haya que asumir. Cada espacio que ganamos frente al gobierno ha contado con un sacrificio de Voluntad Popular y eso la gente lo reconoce. Antes del 12 de febrero de 2014, Nicolás Maduro acababa de ganar una elección, pero luego perdió la legitimidad internacional e interna. Eso requirió sacrificios: López y Vecchio. Nuestros presos y dirigentes hicieron huelgas de hambre para exigir la fecha de las parlamentarias. Después del 6-D iniciamos la lucha para plantear un movimiento de calle y tenemos más presos políticos. Cada paso que damos nos trae un preso, pero el logro democrático es superior.

¿Ha sido suficiente el apoyo de otros partidos de la MUD?

Sí, últimamente, sí. Después de la crisis de 2014, que no fue sólo nacional sino también de la Unidad, nos fortalecimos. A la Unidad no la mataron en 2014, se fortaleció. Este año hemos contado con una solidaridad muy importante de la MUD que se demuestra en acciones.

No sólo tratan de inhabilitar al partido. En la práctica, con el apoyo del Tribunal Supremo de Justicia, la Asamblea tiene las manos atadas, al igual que sus comisiones. ¿Qué pueden hacer realmente desde ahí?

El TSJ ha intentado anular la Asamblea, pero hay dos cosas que ellos no pueden evitar. Primero, la legitimidad política. La institución de mayor respaldo del país es la Asamblea, donde encuentran espacios para el debate político y la denuncia. Quizá no podemos hacer lo que queremos, pero la gente nos ve en las calles luchando por el cambio de gobierno y denunciando. La gente eligió a la Asamblea para combatir al gobierno, no para hacer leyes. En la medida en que nos ven luchando, aumenta el respaldo. El gobierno no podrá quitar por decreto la legitimidad moral y política de la Asamblea. Segundo, se olvidan de que este país va a cambiar tarde o temprano, que podrán eliminar una ley hoy, pero será ley cuando vuelva la democracia. Estamos adelantando el trabajo para reconstruir a Venezuela.

¿Qué pueden lograr desde la Comisión de Contraloría este año?

Todas las investigaciones que declaran responsabilidad política. Vamos a cerrar varios expedientes y con pruebas se determinarán responsabilidades en varios casos de corrupción. Hemos avanzado en varias leyes, que si son obstaculizadas, sentarán las bases para cosas clave: la reforma a la Ley de Contraloría, a la Ley contra la Corrupción y la que permitirá la recuperación de capitales producto de la corrupción.

¿Y el caso de Pdvsa?

Es el primero que vamos a culminar de los grandes casos. Hay muchos otros que saldrán este año, pero el principal que cerraremos este año es ése.

¿Creen que realmente es posible hacer el Referendo Revocatorio este año?

Sin duda, porque esto no es un problema legal, sino político. El gobierno ha demostrado que en 30 días puede montar una elección. No es un asunto técnico ni legal. La forma de superar el muro político es con la movilización popular. Por eso, estamos convencidos de que después del 20% el país debe estar dispuesto. Debemos hacer la movilización más grande en la historia de Venezuela, pero 
a diferencia del 1-S, que no finalice hasta que tengamos una respuesta. Es la opinión de Voluntad Popular.

¿Y qué opinan los otros partidos de eso?

Estamos en ese debate. Cada quien tiene sus matices. Si después del 20% el gobierno no ha dado una solución real a la crisis, aunque queremos el revocatorio, no nos negamos a otra solución distinta que implique un cambio de país.

¿Cómo cuál?

Si el gobierno no da una solución, debemos declarar la desobediencia civil. Es nuestra opción. Pero no estaríamos en contra de un adelanto de elecciones, de la renuncia del Presidente, de un proceso constituyente. Puede haber otras, pero todas requieren de voluntad política en el gobierno y el revocatorio es el que depende del ciudadano.

¿Cree que a través de un eventual diálogo se puede lograr alguna de estas soluciones?

No existe transición en la que no se hayan construido puentes con el régimen saliente. Nosotros vamos a tener que entrar en un debate muy complicado, pero hay que llevarlo adelante con toda la transparencia del caso. Vamos a tener que generar entendimiento con algunos actores para que faciliten la transición. Sé que mucha gente puede oponerse, pero estamos obligados a decir lo que pensamos. Tenemos que dar garantías a la gente del gobierno de que no habrá una cacería de brujas. Obviamente, no se perdonan los crímenes de lesa humanidad. Si el gobierno piensa que viene una cacería de brujas, vamos a lograr su atrincheramiento y hacer más traumática la salida. Debemos trabajar con la mano derecha y la mano izquierda: la derecha para la lucha no violenta, permanente, masiva e irreversible, y la izquierda para la construcción de puentes y garantías que le hagan entender al gobierno que perder el poder no es el fin de su vida política, que el país avanzará bajo un esquema de reconciliación.

¿Algunos en el gobierno lo entienden?

Es complicado. Uno no sabe qué es el gobierno pues tiene como muchos bloques: el ala de Maduro, el ala de Diosdado Cabello, el ala militar. Hay muchas inseguridades internas.

¿Cómo asumen las críticas a las reuniones con representantes del gobierno?
La calle y los puentes tienen riesgos, como la prisión y la opinión pública. Si estamos dispuestos a ir presos, estamos dispuestos a lo segundo. Asumí la responsabilidad y los riesgos porque tenemos un deber histórico: hacer todo lo que se pueda para lograr el cambio en paz en 2016.

15-09-16