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lunes, 19 de septiembre de 2016

La crisis está hirviendo por @garciasim


Por Simón García


Nuestro presente es peor a como lo estamos sintiendo. Cada día hay que enfrentar el desabastecimiento, la inflación, la inseguridad y la crisis de los servicios públicos. Una parte de la población no pudo dar esa pelea. La socialización de la pobreza extrema la obligó a buscar comida entre los desechos de mercados, comercios o residencias. O tiene que acostarse con una comida al día.

Todo el país sabe que el responsable de la tragedia es el gobierno y que no habrá solución mientras no sea cambiado democrática y electoralmente. Ese es el motivo por el cual la exigencia de realizar el referendo revocatorio este año es un clamor de la sociedad. La demanda va mucho más allá de la MUD: el enfrentamiento ya no es entre la oposición y el gobierno sino de este contra el conjunto de la sociedad.

La cúpula gubernamental no quiere el referendo ni en el 16 ni en el 17. En vez de acatar la Constitución la patea y pretende convertir el ejercicio de un derecho constitucional en un absurdo golpe de Estado y en un falso delito. Porque perdió la calle ahora la ilegaliza. Presos de la desesperación y el miedo decretan que sólo ellos pueden manifestar en Caracas y el sur de la ciudad, sin miedo, se levanta y marcha cívicamente.


El gobierno está fuera y contra la Constitución. Está consumando, a la vista de todos, la liquidación del Estado de Derecho. El plan se inició inmediatamente después del triunfo del país descontento y de la MUD en las elecciones parlamentarias. El rescate de la Asamblea Nacional quebró la estructura de poder totalitaria. Un ejemplo de autonomía y separación de poderes que la cúpula de los seis decidió no tolerar. No podía porque no hay nada más contagioso que la libertad y la democracia.

La razón pragmática para tomar un camino ilegal y arbitrario es que el funcionamiento de la Asamblea Nacional iniciaría el proceso de transición en forma pacífica y progresiva, dado que los integrantes del TSJ, los miembros del CNE y un conjunto de funcionarios públicos de alto nivel son designados, al vencimiento de sus mandatos, por la Asamblea Nacional.

Siguiendo la Constitución se produciría el desmontaje progresivo de la ilegal invasión y colonización impuesta por el Ejecutivo sobre todas las demás instituciones del Estado, incluida la Fuerza Armada. Esto significaba el fin del régimen. No sólo del proyecto político fracasado sino del entramado asociado a la corrupción y al narcotráfico.

Al poder ya no le servía conservar las formalidades democráticas. Privaron las fuerzas que pretenden eternizar su permanencia en el poder, incluso desechando la realización de elecciones y referendos. La cúpula de los seis volvió a imponer una línea que tiene que ser obligatoriamente inconstitucional, represiva, antidemocrática y nunca electoral.

¿Por eso vamos a dejar de luchar? ¿Por eso vamos a dejar de elevar la determinación para lograr la realización del referendo revocatorio para este año? La crisis esta hirviendo, el cambio está a punto.

Es hora de calle y diálogo; de mano tendida hacia el pueblo con sentimientos revolucionarios, pero que no quiere acompañar más a Maduro. Es el momento para encontrar al pueblo civil con el pueblo al que la República le confió las armas.

18-09-16