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miércoles, 21 de septiembre de 2016

“Ojo por ojo y el mundo acabará ciego”, @lesterllopezo




Por Lester L. López O., 17/09/2016

La expresión de Mahatma Gandhi, que titula la presente apreciación, bien puede aplicarse, a modo de advertencia, a la situación de conflictividad, ahora también comunicacional, que diferentes sectores de la opinión pública nacional han decidido mantener en relación al tema de las posibles negociaciones entre el gobierno y factores de la oposición –mayormente de la MUD- mantuvieron en días pasados.

El hecho que el acercamiento se haya realizado en secreto, levantó, inmediatamente, sospechas por parte de otros factores democráticos, también concurrentes, en el esfuerzo de realizar el referendo revocatorio este mismo año y según la versión filtrada hacia ellos se negociaría para el próximo año, cuestión que va en contra de las expectativas - creadas por la misma MUD nacional-  de la población que aspira a salir de este régimen en el tiempo que establece la constitución nacional por la vía de referendo revocatorio.

No le quedó más remedio a los voceros de la mesa oposicionista que reconocer, después que lo hicieran voceros del régimen, que efectivamente algunas conversaciones se habían mantenido pero que en ningún momento se habría puesto en dudas la realización del evento electoral este mismo año. El problema pareciera ser que los líderes de la MUD no tienen muy claro que debe hacerse público y que debe tener cierto grado de confidencialidad; sentarse en la mesa con representantes del gobierno para buscar una salida a la presente crisis que nos agobia a todos, incluyendo a la mayoría simpatizante del legado del difunto eterno, no puede ser secreto en un pueblo que ha tenido que aprender a sospechar de todo y de todos, especialmente de sus dirigentes políticos tanto del gobierno como de la oposición.

Pero si puede ser, y es deseable que así sea, que los términos de un acuerdo para salir del problema, se mantengan en un alto grado de confidencialidad hasta que se llegue a una propuesta definitiva que satisfaga a ambos bandos en pugnas y a las mayorías que representan. Y la única solución posible es que ambos tengan algo que ganar y con ciertas garantías de que los acuerdos se respetaran.

El mundo, y la historia reciente, están llenas de ejemplos que bien pueden referenciar negociaciones exitosas, Argentina en los ochentas, Chile y Nicaragua en los noventas, pasaron por situaciones semejantes y lograron transiciones exitosas. ¿Que de ambos bandos hubo gente que se opuso? Es cierto, esos son los del “ojo por ojo” que terminan tuertos y como decía Gandhi, hasta ciegos.

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