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lunes, 12 de septiembre de 2016

La escasez abunda en las loncheras escolares por @julepineda


Por Julett Pineda


“Yo he tratado de no pensar en eso para no estresarme“, confesó Misle González, una madre de Cagua, Aragua. Sin embargo, sabe que el regreso a clases está a la vuelta de la esquina y que ya le tocará pararse temprano otra vez para armar la lonchera de todos los días. La crisis alimentaria también acecha a su pequeño de cuatro años. A ella, al igual que a otras madres del país, la escasez y la inflación le hacen la vida imposible. “Uno se esfuerza, pero todo es carísimo. Esto es un motivo de presión”, dijo.

El año escolar pasado, Misle podía garantizarle al pequeño Rubén un pancito de guayabapara la merienda. Ahora, la cosa se puso más apretada a pesar de que tiene tres trabajos y cuenta también con los ingresos de su pareja. “He optado por hacerle panquecas o comprar frutas porque, honestamente, eran como mil bolívares diarios comprando pan y chicha”, contó.

La realidad de Misle es muy similar a la de muchas madres. Junto a conseguir todos losútiles de la lista, pagar la matrícula y la mensualidad y comprar el uniforme, aparece una preocupación más: Tener la comida para preparar diariamente una lonchera balanceada que le dé a su hijo los nutrientes necesarios.

“Se me ha hecho casi imposible darle lo que me daban a mí mis papás”, dijo la madre. Sin embargo, aseguró que tiene pensado prepararle a su hijo una loncherita con frutas, galletasy jugos para que meriende cuando asista a clases.


Emily es madre de tres, pero solo dos de sus hijos están en edad escolar: William, de 12, y Génesis, de 9. Hasta los momentos se considera una mujer con suerte: sus pequeños asisten al colegio Abigail González, en El Valle (Caracas), donde reciben el servicio de la Corporación Nacional de Alimentación Escolar (Cnae). Las comidas que tuvieron el período escolar pasado fueron buenas; sin embargo, Emily ahora teme que la escasez y la inflación sean tan fuertes que el plantel suspenda el comedor.

“Yo estoy cruzando los dedos porque para mí eso es una ayuda tremenda”, afirmó, tras acotar que ella y sus hijos solo pueden consumir dos comidas al día porque, de lo contrario, el alimento no les rinde.

“Ellos estudian en la tarde y eso me ayuda, porque se levantan como a las 10:00 am, se ponen a jugar, y así pasa el tiempo hasta que es la hora del almuerzo“, contó; “no les puedo dar desayuno, porque entonces no tenemos cena. A veces lo que hago es que, cuando tengo, les doy un poquito de café con pan, para que aguanten hasta el mediodía”.

Las carnes no están presentes como mucha frecuencia en los platos de los niños, a menos que sea el colegio el que les sirva un poco de carne molida con pasta o una chuleta. Sin embargo, cuando le alcanza, Emily compra algo de pollo. “No puedo hacérselos frito como a ellos les gusta; se los tengo que hacer guisado y con papa. Así es que rinde como paracomer tres veces“, contó.

El colegio donde estudia el hijo de Mariela Díaz, en San Diego (Carabobo), no corrió con la misma suerte que el plantel en Caracas. El programa de alimentación duró poco más de un mes: entre enero y febrero de 2016, lo suspendieron por completo tras varias interrupciones. A partir de ese momento, le tocó a Mariela arreglárselas para que su hijo comiera todas las tardes en la escuela de turno vespertino.

Antes las cenas solían ser el plato “duro” de la casa, pero con los precios a los que vendrá el menú de la cantina, la madre del niño de 9 años tendrá que replantearse las comidas en el hogar. “Yo soy de las que apelaba a lo que se vendía en la escuela, le daba a mi hijo dinero y él compraba allá la mayoría de las veces. Las empanadas costaron hasta 200 bolívares para el final del año escolar“, dijo.

Ahora, sin saber a qué precio vendrán los alimentos, las comidas de su pequeño tendrán que hacerse en casa. Solo entre junio y julio, Mariela le daba a su hijo 1.500 bolívares semanales para que comprara en la cantina. “El programa de alimentación nos resolvía algo porque se comía una ‘bala fría’ y en la noche, cenábamos”, contó.

El año escolar 2015-2016 pinta aún más comprometido para las madres venezolanas. La presión por darle a los pequeños una comida balanceada, rica y que los haga mantener elrendimiento en el colegio se ha convertido en algo más que un reto: una odisea. También en hacerlos entender la dura realidad que atraviesa el país y que viven una infancia marcadapor la crisis.

“Si algo va a tener esta generación es la capacidad de valorar lo que tenga, porque se está criando de manera limitada”, sentenció Misle, “han crecido en la austeridad, aunque uno no quiere que a ellos les toque”.

Las recomendaciones

El reto de preparar una lonchera se vuelve aún mayor cuando toca armarla dentro de unacrisis y todos los días. La variedad y el sabor son importantes para los niños; sin embargo, laescasez no está familiarizada con ninguna de estas dos exigencias.

A continuación, algunas de las recomendaciones ofrecidas por el nutricionista Pablo Hernández, de la Fundación Bengoa, para darles a los más pequeños una alimentación balanceada:

.-. Mantener al niño como una prioridad a nivel familiar. Hay que tener presente que el futuro de los más pequeños se ve determinado por la alimentación que tiene en su infancia, especialmente durante los primeros cinco años de vida.

.- Ninguno de los alimentos se deben eliminar por completo. Hay que incluir grasas, proteína,carbohidratos y frutas en sus dietas.

.- Es preferible que el niño coma en casa, puesto que el cuerpo reclama nutrientes para estaractivo tras pasar una hora despierto. A las 9:30 am-10:30 am se recomienda hacer unasegunda comida y que en la lonchera se lleve un complemento del desayuno.

.- Entre los carbohidratos, los niños pueden ingerir arepas, sánduches, avena y cereales. También sugiere hacer galletas de tubérculos, como la batata y la yuca, que son más económicos que otros alimentos.

.- Las proteínas son fundamentales para que los niños formen músculos y tengan huesos sanos. El especialista recomienda el consumo de queso, jamón, pollo y algún tipo de grano. A pesar de que este último rubro ha incrementado su precio, precisó que rinde más al momento de prepararlo y representa una fuente importante de hierro.

.- De no tener margarina, el aguacate es un buen sustituto para mantener las grasaspresentes en la dieta.

.- Hay muchos signos que ayudan a identificar si el niño no está teniendo una buena alimentación. Algunas señales para estar alerta son el cambio repentino delcomportamiento en casa y en el colegio; el cansancio, piel seca, uñas hundidas, quebradas o con manchas; y cabello reseco.

08-09-16