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jueves, 1 de septiembre de 2016

La historia no los absolverá, los condenará por @froilanbarrios


Por Froilán Barrios Nieves


Cuando jugaban al papelito de ser los redentores de los pueblos del mundo, los vientos soplaban a su favor, con aquellas frasecillas del pensamiento militante: “Los vientos del este soplan sobre el oeste” anunciaban a la humanidad que un nuevo orden universal de justicia, equidad y paz estaba por venir, en nombre del socialismo real del parque jurásico de la URSS y de la China maoísta.
Pretendieron detener la historia durante el siglo XX hasta que de las entrañas de los pueblos de Europa del Este comenzaron a publicarse los samisdats, octavillas clandestinas que descubrieron ante el mundo entero la farsa soviética y confrontaron y sobrevivieron a las más poderosas y tenebrosas policías políticas del planeta: la KGB, la Securitat rumana, la Stasi, condenados por el misterio de las palabras libertad, democracia y vida digna.
Conceptos que han signado las decisiones y los destinos de naciones en todos los continentes, aun cuando la historia a veces tarde con desesperación. En Venezuela, como accidente, nos determinó sufrir bajo el padrinazgo castrista en pleno siglo XXI a los últimos mohicanos de los paquidermos soviéticos, quienes desde la caída del Muro de Berlín en 1989 habían caído uno a uno, transmutados algunos en dictaduras y otros pocos en democracias incipientes.
Hasta que el sortilegio se esfumó y produjo el desencanto en la población ante un proyecto político que creyó permanecer en el poder hasta 2021, 2051, hasta el fin de los tiempos, como les encanta a dictadores o a pichones de dictadores vociferar impunemente en el poder, a pesar de cometer las peores atrocidades bajo su mando.

El régimen chavo-madurista está desnudo, descubierto, desenmascarado por una población que lo aborrece, que demostrará el 1S la fractura política que se operó el pasado 6 de diciembre con la aplastante derrota en las elecciones legislativas, de tal magnitud que ni los sinsabores de la mayoría política de la AN detienen su caída vertiginosa.
Los dislates del oficialismo son de vértigo, en lugar de salvaguardar el esmirriado capital político acumulado, lo despilfarran; desquiciados, son incapaces de orquestar una retirada digna; descerebrados, pronuncian imprecaciones y abandonan en cada lance la racionalidad que le permite a un político sensato sobrevivir y trascender a la derrota.
Incapaces de asimilar la historia y ver el caso de un Charles de Gaulle, creador de la V República Francesa, dimitir tras la derrota del referéndum de 1969 como consecuencia del famoso Mayo de 1968 y promover la referencia política gaullista hasta el presente siglo XXI.
Por el contrario, labran senderos de odio y de confrontación entre los venezolanos y al mismo tiempo de miseria, de pobreza y desencanto, que les significará el rumbo del no retorno a un proyecto político que surgió como redentor ante las inconsecuencias, corrupción y sectarismo del modelo gobernante que lo antecedió, para terminar en su agonía despreciados por un pueblo que en otro momento los aclamó.
31-08-16