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lunes, 23 de abril de 2018

Ganar la transición por @garciasim



Por Simón García


Tenemos un país en vías de destrucción, hundido por los peores indicadores de desempeño de todo el planeta. Ya no podemos bromear con las evidencias del desastre, que ayudamos o permitimos que se creara. Cuando un kilo de todo cuesta más que un salario de nada, es porque ya descendimos al infierno, aunque no queramos darnos por enterados.

Es hora de reaccionar. Es imposible que nuestra indiferencia y nuestra abstención, frente a la mayor hiperinflación y los sueldos más bajos de América, al hambre y el reparto de muertes entre la quiebra de los hospitales y la impunidad del hampa, nos conduzca a dejar en la presidencia a un gobernante que ni los suyos quieren. Es ilógico dejar que se reelija porque sacarlo, votando contra él, lo legitima.

Hay que pelear por el triunfo. Votos para derrotar el fraude hay. Maduro es una minoría que ninguna tecnología podrá convertir en mayoritaria, si reventamos la trampa votando todos y si la gente apoya, el día de las elecciones, a una maquinaria electoral, bien entrenada y con el coraje que tuvo el 2015. O nos rendimos en las casas o luchamos en las mesas.

Las condiciones que enfrenta Maduro son peores que las trampas del CNE. De cada 10 votantes, 8 lo repudian. El descontento en sus bases comienza a ser incontrolable. Las purgas en los altos niveles resquebrajan el consenso de poder. Muchos funcionarios no quieren tener las sanciones sobre sus cabezas. El pueblo chavista, que llevó a Maduro al poder, está dispuesto a ser un factor determinante para sacarlo.

La abstención obstaculiza el cambio. Refuerza y complementa la decisión de la cúpula madurista de reducir, hasta cerrar, la vía electoral. Si abandonamos el voto damos puerta franca hacia una Venezuela comunista. Los demócratas tienen que ver, como lo acaba de observar el Presidente Santos, que estas pueden ser las últimas elecciones que permita el régimen


Votar es apoyar al cambio, decirle basta al régimen y hacerlo con una mayoría que haga respetar su triunfo. Votar es decirle no a salidas violentas como el golpe de Estado o la fantasiosa invasión con misiles inteligentes. Votar es ganar la transición, sea que haya un gobierno de Unidad Nacional con Falcón o sea que un fraude electoral precipite nuevas y más duras sanciones. Maduro no podrá gobernar en esas condiciones.

La transición a la venezolana va a ser atípica. La lucha por el mayor protagonismo en ella está marcando la división en la oposición. Los que piden otras condiciones quieren llegar a la negociación creando un vacío. Los que van a votar quieren llegar a la mesa con el respaldo activo y mayoritario de los ciudadanos. Un mensaje de basta para los que nos expropiaron la democracia y una prueba de que hay fuerza nacional por tomar en cuenta para el éxito de la presión internacional.

Es hora de atender la exigencia de unidad. Aunque los extremistas quieran jugar en un solo tablero, hay que hacer buena una política para interconectarlos a todos en función de salir de la crisis y reconquistar la democracia. La transición está tocando la puerta.

22-04-18