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domingo, 23 de abril de 2017

Persistir, nunca desistir por @hcapriles


Por Henrique Capriles



El espíritu libre de nuestro bravo pueblo está presente hoy más que nunca. La resistencia pacífica se ha convertido en una proclama de vida para nuestra gente. Es la respuesta de un pueblo que se cansó de los atropellos de un gobierno frágil y deslegitimado que tiene sus días contados y será sepultado en el basurero político de nuestra historia.

La abuela con su bandera y el joven desnudo con una biblia en la mano, ambos frente al poderío de una tanqueta, representan la valentía callada de los venezolanos frente a la maquinaria de un poder autoritario que pretende mantenerse allí por la fuerza.

Ese pueblo valiente en la calle que resiste, pide a todo pulmón cambio. Cambio frente a los cada vez más salvajes atropellos de un gobierno que se ha quitado toda vestimenta democrática.

Esta nueva lucha hacia la libertad y democracia comenzó el 1º de abril, luego del autogolpe que dio Nicolás Maduro, al borrar del escenario con dos sentencias al poder más legítimo que tiene actualmente Venezuela, porque la Asamblea Nacional fue elegida por más de 14 millones de personas. Y ese golpe sigue en desarrollo, porque no se han anulado las sentencias y la ruptura del orden constitucional es evidente.

Ese bravo pueblo, simplemente no quiere calarse más a un gobierno que se está autodestruyendo, que le tiene profundo temor a la democracia, y que piensa que puede mantenerse como garrapata aferrada al poder a través del hambre y  la represión a los venezolanos.

En un país donde los niños y ancianos mueren de hambre y hay millones de hermanos nuestros comiendo directamente de la basura, el régimen de Maduro amenazó con no entregar las bolsas de comida que distribuyen los Clap a quienes marcharan o manifestaran en contra de su proyecto autoritario. Siempre lo hemos dicho, los Clap no son la solución al hambre que está viviendo nuestro pueblo, y la dictadura corrupto e incapaz los utiliza para chantajear a nuestro pueblo.


A un país que pide respeto a la Constitución y que quiere cambio por los canales democráticos y electorales, se le ha respondido con gas prohibido, perdigones y plomo. Esa es la reacción de un gobierno completamente al margen de la Constitución, que sabe que perdió el apoyo del pueblo, y que por ello escogió ser una dictadura.

Y en esa Venezuela sumida en la violencia y el caos, Maduro convoca a las milicias en cadena nacional y promete armarlas para enfrentar un supuesto Golpe. Una excusa para seguir evadiendo sus responsabilidades.

El desprecio al pueblo de este gobierno es tal, que antes de aceptar medirse en unas elecciones previstas en nuestra Constitución, prefiere armar a un grupo de venezolanos para pretender intimidar a una mayoría (80%) que exige una garantía democrática primaria: votar.

Ahora, echémosle números a esos 500.000 fusiles que prometió Maduro. Resulta que cada uno ronda el orden de los 500 dólares, recursos con los que se pudiera construir nuevos centros educativos, salvar a enfermos de una muerte segura por la ausencia de medicinas, importar harina para hacer pan y comprar más alimentos para reducir la hambruna en el país, pero el gobierno prefiere comprar armas para creer que así podrá perpetuarse en el poder.

Las organizaciones defensoras de los derechos humanos han advertido de las violaciones constantes de garantías básicas y de la permisividad de unos miembros de la Fuerza Armada Nacional frente a la actuación de grupos irregulares armados, lo que los convierte en cómplices de dichos hechos.

Es importante que nuestro pueblo sepa que estos grupos irregulares armados son formaciones ilegales que actúan coordinadamente bajo mandos jerárquicos que imparten y cumplen instrucciones; que emplean métodos violentos para atacar y dispersar manifestaciones pacíficas; que vigilan comunidades y extorsionan a comerciantes; que agreden a periodistas y a líderes opositores; estos grupos están entrenados para causar daños a la integridad personal de quienes protestan.

Estos grupos de choque del gobierno actúan como provocadores en manifestaciones y protestas, destruyen infraestructuras públicas y dichos actos son grabados y exhibidos por el gobierno para culpar a la oposición. Controlan supermercados, panaderías, escuelas y hospitales. Deciden en ocasiones quienes reciben bolsas de alimentos u otros beneficios gubernamentales y se movilizan a sus anchas con la seguridad de no ser capturados y procesados legalmente por sus delitos.

Es bueno recordar que la Fuerza Armada Nacional tiene atribuido constitucionalmente el control de las armas de la República (artículo 324 de la Constitución), por tanto tiene la obligación de desarmar a grupos paramilitares, e igualmente velar por la seguridad en las manifestaciones pacíficas. Lamentablemente, las imágenes de constante represión los dejan muy mal parados. ¿Hasta qué punto la familia militar está dispuesta a llegar por defender a un dictador y su cúpula corrupta?

Los venezolanos seguiremos firmes en esta lucha y no nos vamos a rendir hasta que se cumplan las exigencias de la mayoría, que son simples y significa retomar el hilo constitucional: elecciones libres y democráticas, apertura del canal humanitario para alimentos y medicinas, que se de libertad a los presos políticos y cesen las inhabilitaciones, y que se restituyan las competencias de la Asamblea Nacional.

El artículo 68 de nuestra Constitución nos ampara: “Los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a manifestar, pacíficamente y sin armas, sin otros requisitos que los que establezca la ley”. Aunque el régimen insista en amenazarnos e intimidarnos, a decretarnos la guerra por reclamar garantías básicas como la alimentación, el voto y la libertad de pensamiento, quien tiene la razón y la verdad de su lado no tiene por qué sentir miedo. Nos hemos plantado firmes para defender nuestros derechos y así seguiremos. Persistir y nunca desistir de la verdad.

Hoy los venezolanos alzamos nuestra voz para que el mundo entero sepa lo que pasa en nuestra Venezuela. Una sola voz es poderosa, pero las voces de todos los venezolanos juntos se oyen fuera de nuestras fronteras con más fuerza. A pesar de la violencia y la amenaza, los venezolanos seguiremos luchando.

¡Vamos Venezuela! ¡Qué Dios los bendiga!

23-04-17