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lunes, 16 de abril de 2018

Agricultura castrada, por @fernandocaminop




Fernando Camino Peñalver 15 de abril de 2018
@fernandocaminop

Desde su instalación en el poder, el régimen ha venido destruyendo sistemáticamente, la capacidad productiva del sector privado, con más ensañamiento aún en los circuitos de la producción de alimentos. De forma unánime, todos los gremios que verdaderamente representan a los integrantes de los circuitos agroalimentarios, han señalado que este año la producción de alimentos será casi nula.

Fedeagro ha hecho una advertencia a la población sobre el incremento de la escasez y de la carestía de los alimentos en nuestro país. La advertencia la hace debido a que el sector primario este año, solo podrá producir un 25% de la demanda de alimentos de consumo directo y de la materia prima para la agroindustria.

El déficit de un 75% en la oferta de productos agrícolas y la falta de divisas para importar, lamentablemente va a agravar la crisis humanitaria que azota a nuestra población. La demanda de alimentos con una oferta restringida es una de las principales causas de la hiperinflación que padecemos. Se estima que la hiperinflación podría llegar este año a niveles superiores al diez mil por ciento, aumentando aún más el sufrimiento de nuestra población.

Además de la ausencia en nuestro país del estado de derecho que garantice las garantías económicas para producir, de la inseguridad y del colapso de los servicios públicos, el sector productivo adolece de un eficiente suministro de insumos indispensables para producir. El régimen monopolizó el libre suministro y la distribución de agroquímicos, de fertilizantes y de semillas, para privilegiar a una empresa pública. Agropatria a pesar de contar con cientos de millones de dólares en insumos expropiados a Agroisleña y de la inyección de otros tantos millones aportados por el gobierno, se encuentra quebrada e incapacitada para cubrir la demanda de los productos requeridos para desarrollar con éxito los dos ciclos de siembra de este año.
La Asociación Venezolana de Empresas Semilleras, gremio que agrupa a los comercializadores de semillas nacionales e importadas, ha señalado que el inventario de semillas de hortalizas está en un tres por ciento de abastecimiento. También los productores de cereales, oleaginosas, leguminosas y del cultivo de la papa, han denunciado que la situación para ellos es tan grave como la de los productores de hortalizas. Igualmente se quejan los ganaderos de la falta de semillas de pasto, necesaria para fundar y renovar potreros. Esta grave situación de los agricultores por la carencia de semillas, está incidiendo dramáticamente en el costo y la escasez de las hortalizas y de la papa, así mismo en la calidad y en las condiciones fitosanitarias. La encuesta Encovi 2017 reflejó una disminución significativa del consumo de hortalizas y actualmente se evidencia la misma tendencia en la demanda de la papa.

En 1983, asistimos en Colombia a unas jornadas técnicas sobre producción de semillas en los países del área andina. En este evento, promovido por el Instituto Interamericano de Agricultura Tropical, se le reconoció a nuestro país el primer lugar en el uso de semillas certificadas. En la década de los setenta importábamos de Colombia semilla certificada de arroz, pocos años después logramos mejorar esta semilla para convertirla en un insumo de exportación.

Todos los avances logrados en afianzar la técnica de sembrar con semillas certificadas y de generar toda una capacidad tecnológica para producir y multiplicar híbridos y variedades en nuestro país, fue destrozada por el régimen hasta convertir nuestra agricultura en una agricultura castrada.

La fracción parlamentaria de la MUD presentó un moderno marco legal para sustituir la sesgada y arcaica ley de semillas del régimen. Este proyecto de ley de semillas fue diseñado con asesoramiento de los mejores técnicos en materia de producción de semillas en nuestro país y ha sido seleccionado entre los veinte proyectos a ser considerados en este periodo de sesiones.

Con la moderna ley de semillas, con la aplicación de políticas públicas dirigidas a la apertura internacional y con el concurso de los mejores técnicos, nuestro país pasará a ser nuevamente uno de los países del mundo con mayor adelanto en el uso y la producción de semillas. El cambio de este régimen por un gobierno democrático hará posible que después de dieciocho años de atraso, entremos por la puerta grande al siglo veintiuno. Por eso vale la pena esta lucha, en eso estamos.

Fernando Camino Peñalver
@fernandocaminop