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viernes, 1 de febrero de 2013

El plan “Cayapa” de la Ministra



Por Golcar, 30/01/2013

La ministra para Asuntos Penitenciarios anuncia que el “Plan Cayapa Judicial” se extenderá a todo el país.

Veo el titular y lo primero que pasa por mi mente es lo desafortunado que es el uso del término “Cayapa” absolutamente cargado de connotación negativa para denominar un plan que pretende recuperar el sistema judicial del país.
No resisto la tentación y gugleo la palabreja para ver qué nos diría la Real Academia Española de la Lengua y consigo que en su cuarta acepción dice:
“4. f. Ven. Conjunto de personas que arremete contra alguien que está indefenso.”.

No tengo más remedio que aceptar que, visto lo sucedido hace unos meses en La Planta y lo sucedido hace pocos días en Uribana, el termino podría ser el apropiado y denotaría con claridad tanto lo acontecido como las intenciones del gobierno con la anunciadas “requisas” a las cárceles que terminan siendo una carnicería.
Evidentemente, los reclusos, o “privados de libertad”, según el eufemismo que le gusta utilizar a los voceros del gobierno para referirse a quienes viven y son tratados peor que presos, no son unos angelitos. Todos sabemos que el arsenal de armas con el que cuentan los pranes y sus luceros incluye granadas, fusiles y ametralladoras, todas armas de alta potencia cuyo absoluto control en Venezuela está en manos del gobierno.
Tan es así que la misma ministra declara que esas armas entran a las cárceles con el consentimiento de “un grupito” de funcionarios corruptos que han encontrado un muy productivo y enriquecedor negocio con el tráfico de armas. Funcionarios que dependen del gobierno central, tanto del Ministerio de Justicia antes, como del Ministerio de Asuntos Penitenciarios ahora y los Guardias Nacionales que custodian los recintos que dependen del Ministerio de la Defensa. Es decir, todo lo que acontece tras las rejas es absoluta responsabilidad del gobierno central, en manos desde hace 14 años del presidente Chávez.
Según declaraciones de un reo de Uribana, la “requisa” se dio en el penal porque ellos -los presos- lo permitieron. Estaba hablado y acordado de antemano con la ministra y las autoridades que la requisa se llevaría a cabo el día pautado.
-Si nosotros no queremos, ellos no entran. Dice el hombre.
Y narra cómo, luego de varias horas de normalidad y sin conseguir armas porque allí no estaban o estaban escondidas, sin mediar palabras, de repente, empezaron a disparar. Los resultados todos los conocemos por las noticias. Mas de 60 muertos incluyendo Guardias y pastores evangélicos.
Haz clic para oir el audio de la entrevista a un preso de Uribana:

Lo sucedido en Uribana pareciera obedecer a un guión pre establecido. Todo ocurrió de manera similar a lo acontecido meses atrás en La Planta. Una “rutinaria requisa” se convierte en carnicería, sale a relucir como culpable de la situación el canal de televisión Globovisión y luego se procede al desalojo del recinto y al traslado de los presos (y del problema) a otro penal del país.
Todos esto coincide con la aparición de unos panfletos en el 23 de Enero de Caracas con los nombres de algunos supuestos azotes de barrio como blanco de un grupo de exterminio y el surgimiento de acciones similares en otras partes del país como Maracaibo.
Al relacionarlo todo y ver el nombre del plan “Cayapa” Judicial, uno no puede menos que preguntarse: ¿será que todo obedece a un plan orquestado por el estado? ¿Será que la política de exterminio se está imponiendo como plan de seguridad?
¿Acaso la violencia que el gobierno aupó desde hace 14 años los desbordó y ahora no saben cómo controlarla a no ser con más violencia y muerte?
¿Cuántas de esas armas que hoy se empuñan contra la ciudadanía y contra las autoridades serán de aquellas armas que durante años supuestamente algunos funcionarios del régimen se dedicaron a repartir en barriadas del país y a colectivos con la finalidad de defender la revolución de un posible ataque de la oligarquía “apátrida”? Sí, de esas de la “revolución pacífica pero armada.
¿Como dice la definición de “Cayapa”, debemos esperar que un grupo armado con ventaja y premeditación, al mejor estilo malandro, siga arremetiendo contra seres indefensos?
¿Resurgirán pozos de la muerte y cuerpos para-policiales como la tristemente célebre “Manzopol” de los años ’8O, tan combatida en la cuarta república por esta izquierda de trajes de marca que hoy gobierna a Venezuela y que constituyó una de las aberraciones por las que el país votó a favor de Chávez, en la esperanza de que nunca más existirían esos cuerpos de extorsión y exterminio manejados por el Estado, ni se sucederían masacres como la de El Rodeo en 2011, La Planta en 2012 y Uribana en 2013?
Como es habitual con este régimen, a uno son más las dudas y las incertidumbres que le quedan con sus acciones y omisiones que las respuestas y certezas. No podemos saber si al régimen se le fue de las manos la violencia que estimuló, aupó, incrementó y armó. Uno no logra descifrar si toda la mortandad producida en las cárceles con las medidas adoptadas es producto de ineptitud, imbecilidad e incompetencia u obedece a una política de “limpieza” y exterminio planificada a conciencia. Sea como sea los tristes resultados son los mismos y están a la vista. Nos queda la duda de si todo es un plan macabro que busca además amedrentar, atemorizar y servir de ejemplo para que quienes pretendan seguir el camino de la violencia vean las consecuencias a las que se podrían enfrentar.
De lo que sí no quedan dudas es de que las palabras dicen más de lo que a veces esperamos, y haber escogido el término “cayapa” para denominar el plan judicial tiene mayores y profundas connotaciones que las que quienes lo están implementado pudieran haber pensado o esperado.
¿O será que escogieron la palabra a plena conciencia?
Tomado de:

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