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viernes, 30 de enero de 2015

El duo Maduro/Cabello enlodados por sus propios hechos, por @mt_romero

Por MARÍA TERESA ROMERO - ene 29, 2015

En medio de un clima político, económico y social cada vez más insostenible, la cúpula chavista representada en el presidente Nicolás Maduro y su número dos, el actual presidente de la Asamblea Nacional, se encuentran acorralados por sus propios errores políticos y ejecutorias delictivas. Siempre se ha dicho que entre ellos no existe la armonía ni el entendimiento que aparentan ante la opinión pública, que cada uno de ellos representa una tendencia  diferente del chavismo –Maduro la tendencia civil y procubana, Cabello la militar y anticubana- y que compiten entre sí. Puede que esto sea cierto, pero ante la situación que enfrentan, sin duda no les queda otra que seguir medianamente unidos para sobrevivir.

Por una parte, Nicolás Maduro ha recibido un fuerte golpe diplomático de su “amigo” Juan Manuel Santos de Colombia  y de su más amiga Michelle Bachelet por la forma irrespetuosa y agresiva cómo trató a los  ex presidentes Andrés Pastrana  y Sebastián Piñera de Chile cuando días pasados estuvieron en Caracas para participar en el foro “Poder Ciudadano y Democracia de Hoy”, en el que también estuvo presente el ex mandatario  Felipe Calderón de México. El propio Maduro los acusó, sin prueba alguna, de estar siendo pagados con dinero del narcotráfico y de visitar Caracas a objeto de apoyar un golpe de Estado contra el gobierno legítimo de Venezuela, mientras que sus agentes de seguridad no les permitieron visitar al dirigente opositor Leopoldo López, quien se encuentra recluido en una cárcel militar desde hace 10 meses sin haberle dictado sin haber sido juzgado.

El presidente colombiano, fuertemente criticado en su país por no reaccionar de inmediato,  fue el primero en manifestarse y de forma más dura a través de un comunicado de su cancillería. En la nota, el gobierno vecino exige que a Pastrana se le otorgue el trato digno que reviste su investidura de exjefe de Estado y que rinda explicaciones  de por qué no autorizó su visita al dirigente opositor López, en virtud de que  fue una vista de carácter privado a Venezuela y por tanto está en su derecho de decidir a quién visita. Es más, en el comunicado se expresa lo que el  gobierno de Santos no se había atrevido a decir hasta ahora: “Esperamos que Leopoldo López recupere su libertad lo antes posible”. La respuesta del gobierno de Maduro no se hizo esperar y fue igualmente grosera y amenazante. También mediante un comunicado la Cancillería venezolana lamentó que Colombia sea “cómplice de acciones inamistosas”, avale posiciones contra la democracia venezolana y el Gobierno constitucional del Presidente Nicolás Maduro, lo que constituye un retroceso peligroso en las relaciones bilaterales“, culminó el texto.

Puede que este impasse diplomático se resuelva pronto, incluso tan pronto como en la tercera Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC,  que se lleva a cabo en Costa Rica este 28 y 29 de enero en que coincidirán todos los jefes de Estado de la región. Sin embargo, el rechazo diplomático de Colombia y Chile –el de México aún no se ha producido- en este momento crítico del gobierno de Maduro, afecta aún más su ya precaria imagen y aislamiento internacional. Los  ex presidentes, ahora  aliados en la lucha por la democracia venezolana,  ya están difundiendo  ante el mundo lo que verdaderamente pasa en el país y los ataques constantes que sufren los opositores al régimen. Muchas personalidades extranjeras  están escuchando a estas tres líderes latinoamericanos de peso y otros se han sumado a su lucha, como es el caso del ex presidente de Costa Rica Oscar Arias quien ya está hablando sobre  “ el fin inminente de la Revolución Bolivariana”.

Por otra parte, las revelaciones  periodísticas del diario español “ABC” de España  que  están recorriendo el mundo,  también constituyen  un duro golpe tanto para Diosdado Cabello, como para todo el gobierno de Nicolás Maduro que  precisamente no vive sus mejores horas políticas, ni económicas ni sociales. No es para menos. Las revelaciones,  que no han sido negadas por el gobierno de Barack Obama, aseguran que el jefe de seguridad chavista, Leamsy Salazar, no solo desertó a EE.UU sino que testificará en Washington en una causa por narcotráfico de la Fiscalía Federal, en contra de  quien hasta su salida de Caracas en diciembre era su jefe, el actual presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello. El hoy testigo protegido fue miembro de la Casa Militar, encargada de la custodia presidencial; también durante casi diez años fue jefe de seguridad y asistente personal de Hugo Chávez. Tras la muerte del “Comandante Supremo”, sus servicios fueron requeridos por el presidente de la AN, para quien también ejercía de ayudante personal. Salazar es el militar activo de mayor rango (capitán de corbeta, equiparable a comandante) que rompe con el chavismo para acusar formalmente en Estados Unidos de prácticas delictivas a las altas jerarquías del país, en especial a Cabello a quien lo vincula  con el narcotráfico y de supuestamente ser el líder del llamado “Cartel de los soles”.

Si bien estas impactantes revelaciones, como decíamos, no han sido confirmadas por el gobierno estadounidense, su secretario de Estado adjunto para Narcóticos y Seguridad Internacional, William Brownfield, ya declaró que la información sobre Salazar son “consistentes” con el análisis de Washington sobre la penetración de los carteles en Venezuela.

Ante todo lo anterior, no sólo respondió Cabello, sino Maduro afirmando que desde Washington y Miami han planificado campañas para desprestigiar al presidente del Parlamento y a su gobierno. El dúo dinámico cada día se embarra más.

Tomado de: http://www.elcolumnero.com/mtromero/3699

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