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domingo, 16 de abril de 2017

¿Acaso los anticristos tiran piedras?, por @FelixPalazzi



FÉLIX PALAZZI 15 de abril de 2017
@FelixPalazzi

La detención de unos jóvenes que se encontraban ejerciendo legalmente su derecho a la protesta y la calificación de los mismos como “anticristos” es, sin duda alguna, asombroso por un régimen cuyos valores y prácticas no son religiosos. El hecho deja en entredicho el motivo de la detención. ¿Se les acusa por motivos religiosos? ¿por ser anticristos? La calificación de estos jóvenes como “anticristos” evidencia no sólo el desconocimiento de lo que este término significa, sino el odio en contra de aquellos que ejercen sus derechos civiles.

Para quienes no saben, en el libro del Apocalipsis de Juan no aparece el término “anticristo”. En ese libro bíblico se muestra a un dragón, junto a dos bestias y a un falso profeta que sirven al dragón. Pero no menciona, para nada, a un personaje identificado como el “anticristo”. Fue en siglos posteriores cuando la figura de la Bestia se asoció a dicha figura, distorsionando su significado.

La primera mención que encontramos en la Biblia sobre el anticristo está en la Segunda Carta a los Tesalonicenses (2,3): “Que nadie, en modo alguno, les engañe, porque antes ha de venir el apóstata y ha de manifestarse el hombre de la inequidad, el hijo de la perdición. Que se opone y se alza contra todo lo de Dios o es adorado hasta sentarse en el templo de Dios y proclamarse dios a sí mismo”. Esta es la primera vez que se hace mención al “anticristo”. Se le describe como “el hijo de la perdición”. Este pasaje ha levantado una serie de interpretaciones fantasiosas, ya que si el “anticristo” ha de sentarse en el “templo”, algunos lo relacionan con una hipotética reconstrucción del Templo de Jerusalén que sería un signo de la cercanía de los últimos días.

El segundo relato que nos narra al mencionado personaje lo encontramos en la Primera Carta de Juan (2,18-22). En este pasaje ya no aparece como un ser individual, sino colectivo. Se refiere a un grupo de personas que niegan “al Padre y al Hijo” y rompen la comunión con la Iglesia. Podríamos hacer referencia al uso del “padre nuestro” en la vida política contemporánea. Pero esto nos llevaría por otros caminos.

Dicho esto, podemos volver nuevamente sobre la calificación que se les hizo a estos jóvenes privados de libertad al llamarlos “anticristos”. ¿Son anticristos por no dedicarse a disfrutar de sus vacaciones y no olvidarse de sus convicciones y sueños de libertad? ¿o son anticristos por no ir a misa y, por ello, privados de su libertad? Esto muestra como el mal político es capaz de usar un lenguaje religioso, con un sentido irreal y distorsionado, para producir un efecto de descalificación y desmoralización de quienes ejercen sus derechos.

Para no salirnos del contexto apocalíptico, ya que pareciera que Venezuela está viviendo tiempos apocalípticos y hay anticristos protestando en las calles, quisiera invitar a la lectura del libro del Apocalipsis en el contexto venezolano. Sería ampliamente recomendada. Incluso sería útil para todos aquellos que desean ejercer el poder, pues lejos de la idea e interpretación ampliamente extendida del fin del mundo y el juicio final, el sentido y significado de este libro es mostrar que el testimonio y la convicción, la rectitud y la solidaridad, y la resistencia al mal de quienes ejercen el poder político, son los verdaderos caminos que Dios quiere. En tiempos de Juan se ve la acción del mal en el poder del Imperio Romano y el culto al emperador. En ese contexto el libro del Apocalipsis ofreció un mensaje de lucha y resistencia.

Félix Palazzi
Doctor en Teología
felixpalazzi@hotmail.com
@FelixPalazzi