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sábado, 15 de abril de 2017

“El cambio comenzó” por @garciasim


Por Simón García


Lamentablemente Maduro y su anillo de privilegiados escogió un juego suma cero: lo que él gana lo perdemos los venezolanos y a la inversa. Afortunadamente los últimos acontecimientos han vuelto a poner de espaldas al gobierno, gracias a su mal cálculo sobre el momento de darle el palo a la lámpara de la Constitución, a la firme reacción de la comunidad internacional y a que los diputados de la oposición se jugaron el pellejo en defensa del Estado de Derecho.

Maduro perdió esta batalla y Venezuela se acerca a abrir una transición pacífica hacia la formación de un nuevo gobierno cuya amplitud pudiera comportar la participación de factores que están presentes en el actual, si rompen con la línea de imponer una dictadura, mantener la desbordada corrupción y profundizar la crisis de empobrecimiento y hambre que padece el país.

El gobierno no pudo consumar la liquidación de la Asamblea Nacional y de la inmunidad parlamentaria. Tuvo que dar un paso atrás, pero el golpe de Estado sigue porque es un plan que se puso en marcha una vez que se quedó sin respaldo popular y electoral.

La oposición definió su liderazgo colectivo. Los partidos que pasaron la cerca de púas de la validación alcanzaron un criterio de legitimidad. La crisis que creó el nuevo zarpazo de la Sala Constitucional fue enfrentada por los nueve partidos que integran la MUD, sin que los extremistas que pedían sustituirla se asomaran para competirle la calle. La MUD y la gente la calentó, sin los errores del pasado.

A la veintena de figuras que orientan y expresan la irrevocable exigencia de cambio político desde la MUD, habría que añadir otros nombres que tienen audiencia “inorgánica”  como Eduardo Fernández, Aveledo, el gral Ochoa, Chuo Torrealba, Ugalde o Claudio Fermin.


Se ha ampliado el consenso nacional a favor de una solución constitucional, democrática y pacífica. La convicción de que la situación es insoportable y  que es urgente un cambio es el soporte para mantener la rebeldía civil en las calles. Pero hay que diversificar y descentralizar las formas de protesta, no sólo para mantenerlas en el tiempo sino para mejorar los vínculos con la sufriente base popular, con reivindicaciones sectoriales  y con las demandas específicas del universo de organizaciones civiles.

La llave del cambio ha pasado a ser la convocatoria de elecciones, sin diálogo ni pretextos del CNE para seguir incumpliendo la Constitución. La primera vuelta es la elección de Gobernadores y Alcaldes. La segunda es la presidencial cuya fecha de convocatoria puede anticiparse si se convierte en la única opción para restablecer el hilo constitucional roto, según el ejemplar dictamen hecho por la Fiscal General. Su advertencia definió el problema: Maduro debe decidir si prefiere que se resuelva con la Constitución o sin ella.

La actitud de la Fuerza Armada es también decisiva en ese punto. Es improbable que en las circunstancias actuales pueda seguir funcionando la interpretación de que está sirviendo a la nación para colocarla al servicio de una parcialidad y protegiendo a un poder sin legitimidad, sin ética y sin soluciones. Ellos saben que el poder de una nación es mayor que el poder de un ejército y tendrán que asumir si permiten o no la instauración de una dictadura.

El cambio comenzó. Todos los venezolanos caben en él y tienen derecho a decidirlo con su voto.

15-04-17