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lunes, 3 de abril de 2017

PATRIA VISCERAL (Entre Cielo y Tierra), @SusanaMorffe



Por Susana Morffe, 01/04/2017

La ósmosis entre fuerzas perversas acumula miedo expansivo y  es lo que ocurre en Venezuela. Por un lado el régimen fractura el organismo, máxima expresión de la voluntad popular para legislar sobre materias de desarrollo y bienestar del país como la Asamblea Nacional, y más tarde la Fiscal General admite que se ha producido una ruptura del orden constitucional, pero al mismo tiempo el mandatario de turno exclama que en Venezuela se respetan los derechos humanos.

Conocemos hasta el cansancio que una de las tácticas de la izquierda carcomida es culpar a otros para no admitir sus propios errores. De esa vara loca estamos cansados, desde el más humilde de los venezolanos.

Si en este próximo trimestre del año, que apenas acaba de iniciar, no sucede algo trascendental, vale decir, el mismísimo cambio que todos esperamos para enderezar la torcida economía y toda la estructura social de la nación, restableciendo el “orden  constitucional”,  iremos al precipicio sin chance de ser salvados.

La larga espera por la activación de la Carta Democrática, la pasiva acción de los opositores en los momentos más álgidos del conflicto con el régimen, no soporta una prueba más por parte de la ciudadanía. Ya es el momento de respetar a todos los venezolanos, atribulados por tantas carencias, humillaciones y falsedades, incluido el fallido diálogo que no dio ni dará resultados.

¿Qué es lo que esperan de la sociedad civil? Si es una reacción violenta, es posible que suceda como en efecto ha dado los primeros efectos y defectos policiales contra los derechos humanos de los venezolanos. La población está agotada del juego estúpido y sin sentido, propio de los holgazanes al mando que no procuraron con esfuerzo lo que a duras penas sostiene la carcomida economía y producción.

En menos de un mes se avecina un nuevo aumento de salario que aniquilará lo que resta en los remendados bolsillos de la gente. Los docentes exigen respuesta a sus demandas laborales y prerrogativas en el área de salud, los jubilados y pensionados han pedido por todas las formas, la cancelación del bono para alimentos y medicinas.  El porcentaje que se va a establecer para el próximo aumento es de un mediano porcentaje para un salario mínimo de 60 mil bolívares. Es la misma conformación de la pobreza, aniquilando la calidad de vida de la población.

Los derechos humanos continúan desbordados en la oscuridad, dentro del espectro macabro que conforma el gobierno nacional. La solución no está en un pronunciamiento de palabras efectistas o de un comunicado que busca resonancia, tampoco acciones para medio mejorar, de lo que se trata es de optimizar el país, un país que está a cargo de improvisados jueces en claro desconocimiento de las leyes, los derechos humanos y la propia justicia, aplicándola por conveniencia y no por justo valor.

La condenación que han hecho, una y otra vez los países aliados a Venezuela por el brutal y calificado golpe de Estado del gobierno, es un saludo que el pueblo venezolano agradece, pero más allá el país necesita de soluciones o estaremos en el umbral del infierno cubano.

Somos un país, no una isla, somos productores no pedigüeños y mucho menos nos negamos a depender de los atracos  foráneos para alimentar a los ciudadanos. Alguna diferencia nos queda para establecer la comparación con otros países aventajados en posicionarse de lo que no les pertenece.

Es necesario un cerebro pensante entre tanta locura y ósmosis social que se ha desencadenado por la fuerza y el mantenimiento del poder. Venezolanos conscientes observan la complacencia que existe entre los entes políticos, procurando negocios, regalías y bienestar propio por debajo de la mesa.

Es incoherente exigir respeto a la Constitución, cuando se piden elecciones antes de lo previsto en la carta magna, es una treta burda ¿Cuál es el respeto? Las lecciones que se deben pedir son las vencidas, no la que está por vencer; en todo caso, lo más sensato sería una renuncia.

Lo visceral no puede seguir ganándole terreno a lo razonable y a la sensatez.  Es prudente y eficaz poner orden para poder aceptar que vamos por el camino correcto. De lo contrario el régimen continuará haciendo de las suyas, con o sin aliados civiles y militares.


Susana Morffe
@susanamorffe
http://susanamorffe.blogspot.com