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lunes, 17 de abril de 2017

De mal para peor por @santosyorme


Por Pompeyo Márquez


Los estudios de opinión que realizan las universidades Central de Venezuela, Católica y Simón Bolívar (Encovi) pronostican un empeoramiento de la situación política, económica y social; y uno de los signos en que más énfasis colocan estos estudios es en el agravamiento de la escasez, uno de las consecuencias básicas de la crisis económica provocada por este modelo fracasado, además de la tasa de inflación más alta del mundo, el cierre de empresas, la paralización de la producción y el aumento del índice de desempleo.

A esto tenemos que agregar la permanente falla de los servicios de salud, agua potable y electricidad y el caos reinante en los servicios de salud y el acoso económico a las universidades autónomas que han visto aumentar la matrícula sin que ello haya significado un incremento del presupuesto ya de por sí deficitario. Cada día la vida de todos los venezolanos se hace más insoportable, digo todos porque incluye un apreciable porcentaje de quienes aún apoyan al régimen.

Al desabastecimiento de alimentos y medicinas se le suma el gravísimo déficit en el abastecimiento de gasolina; algo insólito que tengamos que comprar gasolina en los EEUU donde nuestra empresa Citgo la comercializaba con gran éxito. Ahora a la cola por alimentos de la cesta básica y medicamentos se agregan las colas para abastecerse de combustible en muchos estados, especialmente los fronterizos. Una más de las maldiciones que le cayó a Venezuela.


La carencia de libertades tiene su expresión más patética en la feroz represión que desata la Guardia Nacional y la PNB por órdenes de Maduro y la cúpula militar corrupta que representan Padrino y Reverol, verdugos de los derechos ciudadanos y candidatos seguros a juicios por crímenes de lesa humanidad como lo son el lanzar granadas lacrimógenas desde un helicóptero a la población civil, ataque desmedido a universidades y centros de salud. Por otra parte se limita el acceso a la información de los venezolanos censurando los medios de comunicación, amedrentando a sus dueños y sus periodistas  para que éstos se autocensuren.

La represión no ha hecho mella en el heroico comportamiento de los manifestantes que en más de 12 estados la última semana han exigido la destitución de los 7 magistrados golpistas, libertad de los presos políticos, cronograma electoral y respeto a la AN electa por 14 millones de ciudadanos.

Estas conquistas y un gobierno de transición de unidad nacional que cambie por completo este rumbo suicida al que quiere someter el aprendiz de dictador y su banda de corruptos e ineficientes a un país y a un pueblo que seguirá en la calle hasta ver cumplida las metas trazadas de salir de esta dictadura.

16-04-17