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domingo, 9 de abril de 2017

“Derrotar el golpe” por @garciasim


Por Simón García


El objetivo más importante de todos los demócratas, apoyen a la oposición o al gobierno, es frenar el plan de anular a la Asamblea Nacional y gobernar sin partidos ni elecciones. No es un propósito exclusivo de los ciudadanos que se expresan a través de la MUD, aunque ellos constituyan la fuerza más activa de enfrentamiento al proceso de disolución regresiva que está poniendo en evidencia la línea de violencia de Maduro o las preocupantes amenazas de sangre y balas de Kalasnikov.

Las razones para exigir cambios no son sólo políticas. Influyen, desde motivos macroeconómicos hasta la indignación que produce la muerte de personas por falta de medicinas. El abanico de insatisfacciones, frustraciones y castigos a la población ha contribuido a cuajar un nuevo consenso sobre una salida electoral. Pero Maduro y su cúpula sufren de un pánico votofóbico.

La amplitud del rechazo al barranco autocrático de Maduro mostró su emblema más reciente y relevante en el señalamiento de la Fiscal General sobre la ruptura del Estado de Derecho perpetrado por la irregular Sala Constitucional. La Fiscal no está sola: en el ámbito del PSUV y en el Polo Patriótico aumenta la disidencia que, sin renunciar a sus ideales, pide a la cúpula que se mantenga dentro del marco constitucional. Muy pocos están dispuestos a defender una tiranía y a respaldar aventuras fuera de la Constitución.

La falta de pan y libertad, exponer la vida cotidianamente, ver cómo todo el país se hunde y no tener una expectativa positiva de futuro afecta a todos por igual y nos obliga a examinar cómo llegar a las soluciones que la cúpula no quiere permitir. Es un desafío compartido, al margen del proyecto país que nos guste, porque lo primero es tener país.

Maduro manipula el descontento como un plan de la derecha, sabiendo que es la cosecha de una gestión prepotente, incapaz, desbordada por una descomposición que lo está llevando al aislamiento y por una defensa de privilegios que lo impulsa a cerrar los caminos para que la mayoría decida sobre el modelo, el régimen y los dirigentes para salir de la crisis y avanzar hacia una sociedad que combine bienestar y justicia social, economía de mercado y libertad. Los Castro son el camino al infierno.


Estamos en el fondo del abismo. Sin producción interna ni dólares para sustituirla con bienes del exterior. Sobre todos se cierne la amenaza real de la socialización del hambre y del empobrecimiento, la quiebra progresiva de los servicios públicos, la entrega a precios viles de nuestra riqueza a capitalistas rusos, la destrucción de valores y la imposición de mitos ideológicos como que aplicar la Carta Democrática Interamericana supone una invasión de marines. Los dictadores siempre inventan enemigos externos para desviar la atención de la opresión interna.

La única invasión que está ocurriendo es la de guardias y policías que quieren expropiar la calle a los ciudadanos, a los estudiantes, a los periodistas y diputados que están reclamando un derecho por el que ya nadie lucha en este planeta. El derecho al sufragio.

Para derrotar esta fase del golpe continuado contra la democracia y la Constitución queda la calle, la acción desde las organizaciones de la sociedad civil, el aliento espiritual de la Iglesia, el coraje de los diputados que han validado su curul en la lucha, la movilización de los partidos democráticos y la disposición a unir a todos los sectores que en Venezuela quieran defender la democracia. Queda también la presión y la solidaridad internacional brindada a una causa que terminará triunfando, por acuerdos o confrontación, por obra de los venezolanos. Para eso somos mayoría.

08-04-17