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domingo, 16 de abril de 2017

El bochinche “ideológico” como olvido necesario por @DiarioTalCual


Por Tony Rivera Chávez


La dictadura burocrática elabora sus propios tiempos destruyendo pasados adelantándose en futuros de infinitas construcciones donde el Estado es el “Tótem” presente desde donde lloverán soluciones para ese momento cuando el espíritu de Juan Pendejo naufrague en la precariedad de bienes materiales y justicia social. La maquinaria del Estado se especializa en la difusión de cuentos de cuartel cuya tarea esencial es la de frisar las hojas de ayer para sobre este embadurnamiento histórico escribir ausencias luchando contra la negación de la negación y la propia síntesis que surge clara sobre estas falacias cuya novedad es la de carecer de recuerdos positivos como si la República y la vida empezaron con la burocracia militar convertida en constructora de felicidades para los pendejos.

Así la fantasía cuartelaría arropa a la práctica cotidiana con guerras de un solo bando, ataques, conspiraciones y sueños de Generales que ganan toda su gloria usando las malas maña ,la fuerza y la amnesia. Las batallas son contra los civiles indefensos que con culpa eterna son agentes patógenos de libertad lo cual dentro del esquema los hace de alta peligrosidad para la tarea del destino manifiesto entregado al cuartelario desde el más allá para sostener la soberanía nacional y la independencia total de la Nación.

La labor imaginaria productiva del burocratismo de nuestro tiempo en sus elucubraciones para eternizarse en el Poder siempre han sido ridículas cuando contradictoriamente se basan en una supuesta participación popular que conlleva al centralismo democrático para entonces “el líder” como vocero del pueblo Decrete, legisle y Ordene para dirigir la conducta de los civiles necesitados de la disciplina del cuartel y castigar las disidencias y tonterías de ese mundo necesitado de Planes y sobre todo de peinilla.


En nuestro caso ya posesionada la GORILARQUIA del Poder necesario (aunque nunca suficiente) se han establecido los mandatos dictatoriales para evitar los malos hábitos y costumbres poniendo el énfasis en las restricciones del consumo de todo tipo de alimentos, medicinas y otros bienes innecesarios (según ellos) sin dejar de lado lo espiritual del placer de comer bien o cuidar la salud porque desde el Plan de la Patria (Made In CUBA) se han dictado los métodos y sistemas para la organización del hombre nuevo. La “pegaloca” necesaria para armarlo todo está en los resentidos de todos los tiempos y lugares para levantar con odios y rencores una Nueva Clase capaz de alimentarse con el zumo venenoso de esta “ciencia” diluyente de la colaboración de clases o convivencia pacífica entre nacionales tal como ocurre en la “madre Patria cubana”. Es el militarismo a la cubana.

Ahora que hay que recordar que en la Revolución Original (Rusa) que pretenden a veces copiar en un segundo calco de los cubanos se usaron todos los métodos científicos para borrar de la memoria de los “soviéticos” a Dios a través del Control del mercado y la obligación terrenal de colas y escasez. Las iglesias en el apogeo de la represión burocrática estuvieron vacías por varias décadas. Cayo la Dictadura y su Estado para el “Socialismo Científico” y las Iglesias se repletaron de creyentes dando gracias a Dios por la caída del Sistema. Todos habían pedido desde su casa este momento, en silencio y escondidos. El cambio les había llegado. La razón para esta actitud era sencilla.

Pusieron hombres en el espacio, se hicieron Potencia Militar Mundial, derrotaron a Hitler, invadieron vecinos bajo el Imperio de su fuerza pero NUNCA pusieron al trabajador y su familia un buen plato de comida a la mesa y mucho menos le dieron libertad al pueblo porque igual que aquí todo estaba racionado para ahorrar divisas allá rublos y aquí dólares para la buena vida de la burocracia y también para comprar armas. La patria Popular degenerada por la esclavitud. Farsa ayer y así parece será hasta el fin de los días.

En nuestro caso el “bailoteo criminal” de la elite burocrática busca hacernos olvidar los principios vitales del Estado y la sociedad como son la seguridad, el origen y distribución de la Producción, la libertad, la Iglesia, la libertad y la independencia. Un vocabulario transculturizante para la aceptación del mal y la destrucción así como la dependencia de la “madre Patria” dominante. Las pocas “variantes” por ahora en esto de pulverizar al civil cuando desorganizadamente expresamos opiniones en uno que otro medio de comunicación para usarnos como ejemplo de libertad de expresión. Seguro estoy que de consolidarse la Revolución también nos negaran el pensar.

profetanoskagamus@yahoo.com tonnyfiorella@gmail.com

15-04-17