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jueves, 13 de abril de 2017

La Iglesia y la oposición atribuyen a los grupos violentos del chavismo cuatro muertos por las protestas, por @Ewalds6



EWALD SCHARFENBERG 12 de abril de 2017

Dos muertes se produjeron el martes en la noche durante los desórdenes ocurridos en la ciudad de Barquisimeto, capital del estado de Lara (centrooccidente de Venezuela).

Con ellas, llega a cuatro la cifra de fallecidos desde que la semana pasada se iniciaron las protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro, a quien la oposición acusa de haber propiciado un autogolpe a fines de marzo.

Con 11 disparos cayó abatido el joven Miguel Ángel Colmenares. En otro sector de la ciudad, el menor Brayan Principal, de 14 años de edad, recibió un impacto de bala en el abdomen, que le quitó la vida.

Según testigos, en ambos casos se registró la presencia de grupos de base armados del oficialismo, llamados comúnmente colectivos, que actuaron en connivencia con efectivos de la Guardia Nacional (GNB, policía militarizada) para reducir a los manifestantes.

El gobernador del Estado de Lara, Henri Falcón, de la oposición, denunció durante una rueda de prensa el miércoles la presencia de un grupo de irregulares que se desplazaban en motocicletas para amedrentar a los protestantes.

“Pasaron 80 motorizados disparando de manera indiscriminada contra la gente”, aseguró el mandatario regional.“Esto es muy peligroso porque comienza a generarse un escenario de desorden y anarquía que puede terminar con un costo social muy alto”.

El jueves anterior un joven de 19 años, Jairo Ortiz, resultó muerto durante una manifestación en la localidad de Carrizal, Estado de Miranda, parte de los llamados Altos Mirandinos que sirven como ciudad-dormitorio a la ciudad capital, Caracas.

Otro joven, Daniel Queliz, murió el lunes por herida de bala en la ciudad de Valencia, capital del estado de Carabobo (a 200 kilómetros al oeste de Caracas). En ambos casos, las autoridades han admitido que agentes de los cuerpos de seguridad dispararon contra los manifestantes.

Ante estos hechos, el cardenal Jorge Urosa Savino, arzobispo de Caracas, fustigó la presencia de “grupos armados que actúan con presunta impunidad (…) Esas bandas son ilegales e incurren en delitos y el Gobierno no puede seguir amparándolas”. El cardenal Urosa pidió no politizar “la procesión del Nazareno ni los actos religiosos que se vayan a realizar hoy ni en ninguna circunstancia”, en ocasión de la Semana Santa.

Su llamado, sin embargo, cayó en oídos sordos. Apenas horas después, tras la homilía que dio en la Iglesia de Santa Teresa, en pleno centro de Caracas, fue víctima de un intento de agresión por parte de presuntos miembros de los colectivos. Feligreses y un grupo de seminaristas alcanzaron a proteger al jerarca eclesiástica.