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lunes, 3 de abril de 2017

Las sanciones al gobierno de Maduro por @SantosYorme


Por Pompeyo Márquez


No es una casualidad que hoy el caso venezolano ocupe lugar destacado a escala mundial. No hay organismo internacional que no considere prioritario al respeto a la democracia y a los derechos humanos que no muestre su preocupación, de una u otra manera, por lo que acontece con un país y un pueblo sometido a hambruna, cuya dirigencia se coloca al margen de la Constitución y de las leyes. Tal situación no puede resultar indiferente al mundo democrático de nuestros días.

Cada día se suman más países vecinos de El Caribe que vacilan a favor de la necesidad de la aplicación al régimen de Maduro de la Cláusula Democrática Interamericana, que consideren la aplicación de sanciones a países que quieren vivir como en la ley de la selva como si la humanidad, en sus avances hacia la civilización, diera la espalda al heroísmo de un pueblo que resiste desde hace 18 años la tiranía chavomadurista.

Las propias Fuerzas Armadas, con una tradición a favor de los caudillos y del culto a la personalidad, adoptan posiciones que favorecen un régimen institucionalizado de acuerdo con las normas refrendadas por el propio país pero que ahora tratan de desconocer bajo la premisa de que hago esto “porque me da la gana”. Salvo los cuatro países amparados por privilegios que le otorga el gobierno venezolano a cambio de apoyos incondicionales, el repudio es abrumadoramente mayoritario contra la dictadura que desgobierna a Venezuela, y el resto del mundo, como ha actuado en otras oportunidades, esta vez no cerrará los ojos para no observar los disparates y atrocidades que un régimen despótico practica contra un país y un pueblo.

La aplicación de la Carta Democrática solo un ignorante puede calificarla de “injerencia en nuestros asuntos internos”, y sobre todo cuando la dictadura a lo largo de 18 años crea un “orden internacional” paralelo, entre ellos organismos como Mercosur y otros mecanismos internacionales creados por Chávez con el desmedido propósito de anular al orden existente y crear un “orden” a su imagen y semejanza.


No hay nada eterno, hay que levantar la esperanza, la convicción y la fe en que esto no debe prolongarse por mucho tiempo más. En el caso de Venezuela todas las tropelías cometidas contra el pueblo y sus derechos civiles, políticos, sociales y económicos no van a quedar sin castigo, la justicia es lenta pero tengamos fe en que no podrán seguir actuando impunemente y la aplicación de la Carta Democrática, o las llamadas de atención a que dé lugar, serán un paso importante en la lucha que libra nuestro pueblo por restituir la democracia, la libertad, el respeto a los derechos humanos, celebrar elecciones libres. Venezuela recuperará su libertad. ¡Sí se puede!

02-04-17