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lunes, 10 de abril de 2017

SÍ SE PUEDE, POR @OmarBarbozaDip



OMAR BARBOZA GUTIÉRREZ 09 de abril de 2017

Las recientes sentencias de la Sala Constitucional pretendiendo desconocer la inmunidad parlamentaria y que el TSJ asuma las funciones de la Asamblea Nacional para ejercerlas por esa Sala o “por el órgano que ella disponga”,  constituyen la continuación de un libreto redactado y dirigido por los jefes de la corrupción de este gobierno que quieren seguir desfalcando al país mientras el pueblo se muere de hambre, Para hacer eso, seguir robando con impunidad, la Asamblea Nacional es un gran obstáculo y por eso la quieren desaparecer para que nadie los pueda controlar en su orgía de corrupción.

A pesar de que el Artículo 5 de nuestra Constitución establece que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, y que los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos, la macolla corrupta que hoy gobierna a Venezuela cuando recibió el mensaje contundente que le envió el pueblo venezolano el 6 de diciembre de 2015, eligiendo a 112 Diputados con el mandato de trabajar por el cambio político, sintieron amenazadas sus intenciones de seguir robando sin control a nombre de una supuesta revolución, y entonces prepararon un plan para tratar de evitarlo.

En consecuencia, entre el 6 de diciembre de 2015 y el 31 de Diciembre de ese año, violando la Ley y la Constitución designaron a supuestos Magistrados con la misión de evitar que la nueva Asamblea Nacional ejerciera sus atribuciones constitucionales, no les importó que no reunieran las credenciales profesionales ni éticas para ocupar esos cargos, ni que algunos de ellos en vez de currículum tuvieran prontuario, se acordaron de que el fin justifica los medios, y la finalidad de ellos es seguir delinquiendo y destruyendo al país sin ningún control.

Lo que pasa es que necesitan con urgencia  seguir endeudando  la República porque ya rasparon la olla y no lo pueden hacer válidamente sin la autorización de la Asamblea Nacional, a la cual no han podido doblegar ni comprar, por eso decidieron asaltarla, pero les salió el tiro por la culata, quedaron en evidencia como delincuentes judiciales.

Para quienes creemos en el cambio político por la vía democrática porque es el que puede reconciliar al país en el futuro cercano para reconstruir a Venezuela, las reacciones frente al intento de Golpe de Estado surgido de la Sala Constitucional, son motivos para reafirmar la esperanza  de que vamos a salir más pronto que tarde de esta pesadilla. En primer lugar, la reacción de la Asamblea Nacional en la persona de su Presidente el Diputado Julio Borges, al denunciar el intento de Golpe de Estado, calificar la sentencia de “basura” y romperla delante de los medios de comunicación social, llamando al pueblo, a las Fuerzas Armadas y a la comunidad internacional a desconocer esas sentencias y a sus verdaderas intenciones.

En segundo lugar, la reacción de la Comunidad Internacional que por consenso declaró que se trataba de un atentado contra la democracia en nuestro país, Perú retiró su Embajador de manera definitiva, otros países llamaron a sus Embajadores, Mercosur condenó la intención antidemocrática del gobierno, la OEA y su Secretario General calificaron el hecho como una confirmación de las denuncias que están tramitando,  el Cuerpo Diplomático acreditado en Venezuela se negó a participar en un acto de apoyo al TSJ convocado por la nefasta Canciller venezolana.

Y en tercer lugar, cuando la Fiscal General de la República, en un acto de valentía republicana que debemos reconocer a pesar de las diferencias con actuaciones anteriores, declaró de manera formal que esas sentencias constituían un atentado en contra del orden democrático, los titiriteros y los títeres se pusieron pálidos, asustados y de carrerita. Estaban descubiertos, por alguien que no pueden decir que obedece a la CIA o a las maniobras del imperio y la oligarquía, que simplemente tiene formación jurídica y entendió que avalar ese despropósito era convertirse en cómplice de la corrupción en marcha y apoyar una evidente maniobra en contra del estado de derecho, de la soberanía popular, de la pluralidad democrática, principios que diferencian la civilización de la barbarie.

Dentro de toda la tragedia que significa lo ocurrido, y a pesar de que Maduro pretende  seguir engañando a la gente haciéndole creer que el Consejo de Defensa de la Nación tiene alguna competencia que tenga que ver con este asunto, el Gobierno Nacional ha recibido un mensaje claro y contundente en defensa de la soberanía popular y de los valores democráticos.

Todo esto ha servido para hacer crecer la esperanza a favor del cambio político y para demostrar que un nuevo gobierno de unidad nacional sí se puede lograr y es urgente.


 
Omar Barboza Gutierrez