Fernando Camino Peñalver 02 de septiembre de 2017
@fernandocaminop
Desde
1998 el régimen instaurado desata una serie de sanciones económicas, políticas
y sociales a nuestra nación. Los sancionados han sido las instituciones
públicas, la democracia y la libertad, el sector productivo privado y la
producción. Las víctimas, todos los que habitamos esta generosa tierra.
El
sector de la producción privada interna, ha sido sometido a todo tipo de
sanciones económicas y punitivas por parte del régimen: la inseguridad jurídica
materializada por el irrespeto a la propiedad privada; por los controles y
regulaciones arbitrarias a la producción, a la comercialización y a los
servicios (con más ensañamiento hacia los medios de comunicación social), ha
sido el mascarón de proa de este naufragado sistema autoritario.
Las
sanciones también se manifiestan de forma punitiva, contra empresarios y
humildes productores agrícolas como Franklin Brito. Las invasiones violentas de
unidades de producción agrícola, ejecutadas por colectivos armados apoyados por
efectivos militares; la toma de empresas por bandas armadas disfrazadas de
sindicatos, han conformado un cuadro de inseguridad personal que ha venido
afectando tanto a trabajadores como a empresarios.
No hay
crimen sin víctimas, en este caso de las sanciones económicas impuestas por el
régimen, quien “paga los platos rotos” es nuestra población: la pobreza, la
escasez y la carestía, resumen el precio que han tenido que pagar, sobre todo
los sectores más vulnerables de nuestro país, ante la arremetida ideológica de
un régimen desprovisto de toda ética y sensibilidad social.
El 82%
de nuestra población es pobre y el cincuenta por ciento de ella no tiene
recursos económicos, para comprar alimentos que le permitan comer tres veces al
día. Los productos regulados de precio están escasos, mientras los anaqueles
están llenos de productos importados calculados a la tasa del dólar libre, que
solo puede comprar totalmente un doce por ciento de la población.
La
pérdida de peso y la desnutrición, junto a las enfermedades originadas por la
inadecuada ingesta de alimentos, son padecimientos que están diezmando a la
inmensa mayoría de nuestra población. Las tasas de desnutrición están en
aumento y 54% de los niños tienen algún nivel de deficiencia nutricional. Entre
los niños menores de cinco años, la desnutrición aguda moderada es del ocho por
ciento y la desnutrición aguda severa es del tres por ciento, han denunciado
instituciones científicas y varias ONGs.
Las
sanciones económicas aplicadas por Estados Unidos a los altos jerarcas del
régimen, así como al gobierno de maduro, comparadas con las que nos han
impuesto en todos estos años los gobiernos chavistas, no afectan mayormente a
nuestra población. La venta de petróleo y la compra de hidrocarburos por parte
de nuestro país a Estados Unidos no está sancionada y la importación de
alimentos tampoco.
Maduro
tuvo la oportunidad histórica, de levantar las sanciones económicas impuestas a
la población por el primer gobierno chavista, pero no lo hizo. En vez de
suspender las sanciones contra nuestro pueblo, las incrementó. Ahora tiene otra
oportunidad más importante, que es la solución política a la grave crisis
social y económica que padecemos.
Consulte
al pueblo, que está pidiendo urgente una solución pacífica, democrática y
constitucional.
@fernandocaminop
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