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miércoles, 27 de diciembre de 2017

De lo fatal a la última esperanza por @edwardr74


Por Edward Rodríguez


El 2017, diría yo que igual al 2002 pero con más detonantes sociales, fue el año en el que la llamada “Revolución” instaurada por el fallecido Presidente Hugo Chávez y heredada por Nicolás Maduro, transitó y experimentó momentos difíciles e impensables para sus protagonistas, pero resistió la pela gracias a la protección de los militares; no hay otra explicación para que termine el año y llegue al 2018.

Hace aproximadamente seis meses un reportaje de la revista Semana, reseñaba que el año más difícil para la estadía de Maduro en el poder fue el 2016, y no este; efectivamente fue así, hoy los hechos le dan la razón.

En estos 12 meses pasó de todo. En enero se instaló el segundo año de la Asamblea Nacional bajo la presidencia de Julio Borges, pero casi de inmediato el Tribunal Supremo de Justicia aplicó medidas que ya comenzaban a ponerle una camisa de fuerza al parlamento para asfixiarlo y finalmente, en un hecho sin precedentes en Venezuela, dar un golpe de Estado institucional, al arrebatarle las competencias.

La oposición unida salió a la calle para rechazar inicialmente este hecho inédito, durante cuatro meses ininterrumpidos las protestas en la capital y las principales ciudades del país pusieron en jaque a Nicolás y a su régimen; durante ese tiempo vimos perder la vida a 120 jóvenes que sólo luchaban por un mejor país pero también fuimos testigos de la furia de un gobierno acorralado y contra las cuerdas.

La cifra de detenidos pasó de los tres mil; la de violación de DDHH se perdió de vista y la de torturados igual; sin embargo, la calle no se abandonaba, no había miedo y, paradójicamente, eso le daba más temor a Maduro que al pueblo; pero todo terminó cuando desde la misma oposición se dijo que la protesta ahora sería encerrados en la casa por 48 horas sin ni siquiera mirar por el balcón, cosa que llamaron “paro nacional”.

Aprovechando las grietas que ya empezaban a marcarse en la Unidad, el régimen aprovechó y aplicó el “ácido” con la elección de la Asamblea Nacional Constituyente;consumada y ya en ejercicio fraudulento, convocó las elecciones regionales y posteriormente las municipales. ¿Resultado? El partido de gobierno barrió con todo.


Sin dar el mínimo espacio a la oposición para pensar, reacomodar piezas y replantear estrategias, el Gobierno continuaba con su agenda; propició encuentros para el diálogo y tras varias reuniones “fallidas” entre el 23 y 24 de diciembre dieron libertad a 44 presos políticos.

Ahora bien, a pesar de que el régimen dice estar fuerte, de la boca para afuera, lo cierto es que se produce una especie de calentamiento de la etapa final de la “Revolución”, y no es más que la crisis que hay con los alimentos, medicinas, repuestos, efectivo, combustible, alto costo de la vida, y para remate, con la electricidad que ha golpeado duro al Zulia, a tal punto que la Navidad allí fue recibida literalmente en penumbra. Durante dos días seguidos los zulianos fueron víctimas de sendos apagones que marchitaron el poco espíritu navideño que quedaba.

Estoy convencido que en el 2018 nos queda una última esperanza para poner fin a esta pesadilla: la elección presidencial. Del lado opositor es necesario y urgente lograr la Unidad verdadera y el mejor candidato; aunque me simpatice Lorenzo Mendoza no creo que vaya correr esa válida, su prioridad son sus empresas y familia.

Esa última esperanza la tienen sobre todo los seguidores del régimen, ellos se van a debatir en vivir en la miseria el resto de sus vidas o cambiar para siempre, si ese 30% de ciudadanos no rompe las cadenas y entiende que nos llevaron hasta lo más profundo y que sólo de pan no vive el hombre pues, esa última esperanza desaparecerá y así como muchos, nos tocará emprender otro camino; mientras tanto apuesto al 2018 a la sensatez y al cambio absoluto del peor gobierno de la historia venezolana.

Me despido, agradeciendo a estos medios de comunicación que me permitieron este 2017 emprender una nueva etapa en mi carrera como articulista de opinión y a los lectores por su confianza, fidelidad y comentarios. Nos leemos en el 2018.


26-12-17




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