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sábado, 25 de marzo de 2017

¿Suspenderán a Venezuela de la OEA?, por Luis Ochoa Terán



Luis Ochoa Terán 24 de marzo de 2017

Nadie puede negar, que el informe que presentó Luis Almagro al Consejo Permanente en mayo pasado y su actualización es impecable; además, el mismo expresa la realidad política, económica, social e institucional que vive la trágica sociedad venezolana en los actuales momentos, por el contrario, por no decir idénticas condiciones existían desde los tiempos de Chávez y nunca se había recurrido a su aplicación, y la razón no es que en aquella época teníamos gobiernos latinoamericanos inconscientes de la autocracia chavista ni simplemente porque habían más gobiernos chavistas que ahora, porque un paso como éste no es fácil que los gobiernos tomen, aún, los amigos de la democracia venezolana como tampoco lo será en los actuales momentos, sobre todo, cuando Almagro impulsado por los radicales nuestros, no quieren transitar por los procedimientos correspondientes del Organismo Interamericano, aparte de que éste se ha extralimitado en sus funciones emitiendo y enclaustrando a los gobiernos de la región en una decisión de esa magnitud sin consultas previas. El Secretario General de la OEA no puede dar opiniones ni emitir decisiones que no haya consultado con los gobiernos (él es sólo un vocero de los gobiernos de la región y no un actor independiente) y menos recomendar un ultimátum a un Estado miembro como el que emitió, salvo que el Consejo Permanente lo haya decidido. El Secretario General por estos arranques inconsultos, lamentablemente sufrirá las consecuencias más temprano que tarde, esperemos que no, porque él es un verdadero demócrata que como tal se requiere en estos momentos aciagos del autoritarismo en el continente.

Los radicales venezolanos junto con el Secretario General de la OEA han demonizado el instrumento interamericano de defensa y fortalecimiento de la democracia como es la Carta Democrática Interamericana. Definitivamente en el caso venezolano, el interés de aplicarla por parte del Secretario General no ha sido la misma que en Nicaragua, en donde existen las mismas o peores condiciones para su aplicación y Almagro ha sido más tolerante, tal vez por aquello, de que el déspota de Ortega no ha sido insultante con el Secretario General como el primitivo de Nicolás Maduro y la dislate de su Canciller.

Los sectores más radicales de algunas de nuestras organizaciones políticas de oposición, tal vez, por su falta de experiencia, inmadurez o ese ímpetu juvenil no han terminado de entender, que la propia Comunidad Internacional en verdad, si nos acompaña y hará sus mayores esfuerzos con su presión política, pero la solución es de nosotros los venezolanos.

Hay que entender que la dimensión y consecuencias que acarrea para nuestro país la aplicación de la Carta y su Artículo 20, conduciéndola a la sanción más grave como es la “Suspensión de Venezuela” del Organismo Interamericano, derivará en mayores sacrificios para nuestro pueblo, sin ninguna consecuencia política de destitución de Maduro, por el contrario, tendremos mayor represión por parte del Gobierno Bolivariano sin supervisión internacional, restricción financiera y comercial, aparte, del desencanto de nuestra gente por otro engaño más y la persistencia en nuestros errores políticos que siempre termina al final, de atornillar al régimen de Maduro.

Los venezolanos deben entender que la OEA es un Organismo Intergubernamental para la defensa de los gobiernos y la Carta Democrática tiene como finalidad prevenir e impedir golpes de estados. Es un instrumento diplomático en la prevención y solución de intentos de Golpe de Estado, así como, para su intervención diplomática en casos de “alteración del orden constitucional” de uno de sus miembros. En este sentido, hay que recordar que el Art. 18 y el 20 establecen mecanismos de negociaciones como son los grupos de trabajo, las misiones diplomáticas, los buenos oficios, etc., previos a la sanción de suspensión que es la más grave, de allí, que hay todo un proceso político y diplomático. Los gobiernos del continente no nos acompañarán a “la suspensión de Venezuela” ni siquiera aquellos países amigos que han expresado su apoyo a la democracia venezolana. Una vez más serán derrotados nuestros radicales.

No hay que olvidar que el Consejo Permanente reunido en República Dominicana en mayo del año pasado, al tratar el tema venezolano decidió enviarnos al diálogo, diálogo que el Vaticano no ha dicho todavía que ha fracasado sino que tiene dificultades, diálogos mismos que los gobiernos del continente, la Unión Europea y la Comunidad Internacional en general saben, que son esos mismos sectores radicales los que lo han bombardeado buscando una salida rápida con ayuda internacional, ello, por su incapacidad de encontrar una solución al problema electoral y no será con la aplicación de la Carta Democrática ni con la suspensión de Venezuela, sino por el contrario, negociando y logrando ese proceso electoral regional, general o un acuerdo nacional para un gobierno de transición, que definitivamente pasará por el diálogo, el cual sin duda alguna, sí respaldará la Comunidad Internacional.

Estos extremismos no pueden continuar dando paso a sus impulsos e intereses políticos particulares y partidistas sobre los intereses nacionales, las necesidades y los sacrificios por los que pasan nuestro pueblo. Tienen que terminar de entender, que el acompañamiento internacional no es lo mismo que intervenir. Que la solución es sólo nuestra. Que estas actitudes equívocas son las que ayudan al gobierno a mantenerse en el poder.

Tengamos la certeza que ni la suspensión de Venezuela de la OEA, ni bombardeando el diálogo o mediatizando la Mesa de la Unidad como lo han hecho, vamos a salir de este régimen, todo lo contrario. Como dice Chúo Torrealba: ¡La Unidad es la Fuerza! Sin Unidad de propósitos y objetivos no lograremos el cambio. La división le hace el juego al gobierno. No se equivoquen, el pueblo venezolano está clarito.

Luis Ochoa Terán