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domingo, 9 de abril de 2017

No tener miedo de las persecuciones. Confía en Dios, por @Pontifex_es



Papa Francisco 08 de abril de 2017

Evangelio según San Juan 11,45-56

"En aquel tiempo, muchos judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver que Jesús, había resucitado a Lázaro, creyeron en él. Pero algunos de entre ellos fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y decían: "¿Qué será bueno hacer? Este hombre está haciendo muchos prodigios. Si lo dejamos seguir así, todos creerán en Él, van a venir los romanos y destruirán nuestro templo y nuestra nación". Pero uno de ellos, llamado Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: "Ustedes no saben nada; no comprenden que conviene que un solo hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca." Sin embargo, esto no lo dijo por sí mismo, sino que, siendo sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios, que estaban dispersos. Por lo tanto, desde aquel día tomaron la decisión de matarlo. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la ciudad de Efraín, en la región contigua al desierto y allí se quedó con sus discípulos. Se acercaba la Pascua de los judíos y muchos de las regiones circunvecinas llegaron a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús en el templo, y se decían unos a otros: "¿Qué pasará? ¿No irá a venir a la fiesta?" Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco:

Jesús fue perseguido. Querían matarlo... En la Iglesia, en efecto, están los perseguidos desde fuera y los perseguidos desde dentro. Los santos mismos han sido perseguidos.

En efecto, cuando leemos la vida de los santos nos encontramos ante muchas incomprensiones y persecuciones. Porque, siendo profetas, decían cosas que resultaban demasiado duras. De esta manera también muchos pensadores en la Iglesia fueron perseguidos.

De este modo, la historia nos testimonia que todas las personas que el Espíritu Santo elige para decir la verdad al pueblo de Dios sufren persecuciones. "Bienaventurados vosotros cuando os persigan por mi nombre".

He aquí que Jesús es precisamente el modelo, el icono: ha sufrido mucho el Señor, ha sido perseguido; y al actuar así ha asumido todas las persecuciones de su pueblo.

Pero aún hoy los cristianos son perseguidos. Y son perseguidos porque a esta sociedad mundana, a esta sociedad tranquila que no quiere problemas, dicen la verdad y anuncian a Jesucristo. De verdad hoy hay mucha persecución.

Incluso hoy en algunas partes existe la pena de muerte, existe la prisión por tener el Evangelio en casa, por enseñar el catecismo. Me decía un católico de estos países que ellos no pueden rezar juntos: ¡está prohibido! Sólo se puede rezar a solas y en secreto

. Si quieren celebrar la Eucaristía organizan una fiesta de cumpleaños, aparentan celebrar el cumpleaños y allí tienen la Eucaristía antes de la fiesta. Y si, como ha sucedido, ven llegar a la policía, enseguida ocultan todo, continúan la fiesta entre alegría y felicidad; luego, cuando los agentes se van, terminan la Eucaristía.

En efecto, esta historia de persecución, de incomprensión, continúa desde el tiempo de los profetas hasta hoy. Este, por lo demás, es también el camino del Señor, el camino de quienes siguen al Señor. Un camino que termina siempre como para el Señor, con una resurrección, pero pasando por la cruz.

Así, pues, no tengan miedo a las persecuciones, a las incomprensiones, incluso si por causa de ellas siempre se pierden muchas cosas.

Para los cristianos siempre habrá persecuciones, incomprensiones. Pero hay que afrontarlas con la certeza de que Jesús es el Señor y éste es el desafío y la cruz de nuestra fe. (Cf Papa Francisco, 4 de abril de 2014, Capilla de Santa Marta)

Oración de Sanación

Mi Señor, sé que me quieres feliz, que me bendices y en todo momento me haces llegar tu amor de distintas maneras, a través de manifestaciones y gestos en los otros y en las acciones de mi vida misma.

No hago más que dar gracias por todo lo que haces en mi vida y por todas las oportunidades que me brindas para ser feliz y hacer feliz a los míos. Tú eres el único que despierta en mí el deseo de triunfar

Te suplico que me ayudes a actuar de manera coherente con la fe, aunque eso signifique que sufra de rechazos y habladurías, pero manteniendo la calma y no devolviendo mal por mal

Seguirte no es sencillo, Tú mismo lo has advertido y hasta dices que seremos odiados por tu nombre. Somos como ovejas en medio de lobos; pero Tú me consuelas y me aseguras que el que persevere se salvará.

Creo en tu Palabra que sana, en tu fidelidad y en tu protección, en tu promesa de amor, por ello, confiado en tu Palabra, proclamaré siempre tu nombre y tus obras a donde vayan mis pasos.

Ayúdame con tu poder a vencer los miedos y estar libre de angustias. Guía corazón y mi mente con tu Espíritu Santo, esa presencia poderosa que ilumina mi vida y me ser decidido y valiente.

Mi corazón ya no puede contener la alegría de tenerte, de adorarte, de proclamarte y es que ha encontrado la auténtica morada en tu presencia

Te amo Jesús, aunque camine por sendas oscuras, no vacilare ni temeré, porque tu fuerza y tu poder están conmigo y me infundes confianza. Amén.

Propósito para hoy

Rezaré un misterio del Rosario por el arrepentimiento de las personas que ofenden a Dios.

Frase de reflexión

"Todos somos pecadores. Pero pidamos al Señor no ser hipócritas. Los hipócritas no saben lo que es el perdón, la alegría, el amor de Dios." (Papa Francisco)