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domingo, 17 de septiembre de 2017

Los aumentos de salarios solo incrementan la inflación y la escasez, por @fernandocaminop



Fernando Camino Peñalver 16 de septiembre de 2017
@fernandocaminop

La UCAB está realizando desde el año 2007, como parte integrante de un proyecto internacional, un trabajo de investigación denominado Barómetro de las Américas. En este trabajo se determinó como el problema de la inseguridad ciudadana se ha desplazado del primer lugar, ante la preocupación que representa en la población el tema económico personal.

No es que el grave problema de la inseguridad se esté resolviendo, se ha agravado, pero el sufrimiento diario de nuestra población es mayor, porque es muy penoso que después de acostarse sin cenar, para el padre o la madre su principal preocupación sea cómo alimentarse y alimentar a sus hijos y muchas veces a sus nietos, al día siguiente.

A partir de 2014 según la encuesta, la inseguridad empezó a descender y a ascender el problema de la crisis económica y la escasez. Ya en 2016, casi el ochenta por ciento de los ciudadanos entrevistados afirmaba que su principal preocupación era su situación económica y la escasez, esta tendencia se ha mantenido este año.

Lo lamentable es que el gobierno no ha hecho nada por solucionar esta grave situación. El régimen ha hecho todo lo contrario, agravarla con medidas que van en contravía con la solución, como incrementar los controles y el irrespeto a la propiedad privada. Esta semana Maduro anuncia una serie de medidas que ratifican lo que estamos señalando, en materia económica seguimos por mal camino.

Una de estas medidas es el aumento del salario integral, que se ha convertido en la política anti inflacionaria del gobierno. Desde 2013 Maduro ha aumentado el salario integral 19 veces, pero a pesar de estos aumentos el salario se ha movido muy por debajo de la inflación y no ha solucionado el grave problema de la carestía de los alimentos. El problema es que el aumento del salario no viene acompañado de políticas macroeconómicas que estabilicen la economía, ni de  medidas de orden legal, que garanticen la seguridad jurídica y la propensión a invertir del sector privado. Esto trae como consecuencia que se genera más demanda ante un aparato productivo incapaz de satisfacerla, aumentando de esta manera la inflación, la escasez y la caída del consumo.

Según la metodología internacional utilizada para establecer los cambios en el indicador del empleo, nuestro país figura en el último lugar de América, con una tasa de desocupación de 18%. Esta cifra sumada a un aproximado del cincuenta por ciento de la población laboral que se mantiene en el sector informal, nos arroja el resultado de que cerca de un setenta por ciento de nuestra población con capacidad para desarrollar actividades laborales, no se beneficia del aumento del salario integral, pero si sufre las consecuencias de esta desacertada política: inflación y escasez.

En los cuarenta años de gobiernos democráticos, los aumentos de salarios se acordaban en una Comisión Tripartita, conformada por el gobierno nacional, la representación laboral y los representantes del sector patronal privado. Para acordar el aumento se tomaban en consideración las cifras de inflación del BCV y la evolución de la canasta alimentaria, medidas por encuestas realizadas por el sector laboral, también se consideraba la productividad de los trabajadores en las distintas actividades del área económica.

El bono de alimentación se creó en los gobiernos democráticos, como un beneficio accesorio del salario y no como parte de éste. El régimen ha convertido el bono de alimentación en parte integrante del salario, pero en detrimento de los beneficios sociales del salario. En esta perversa maniobra el bono supera el valor del salario mínimo, pero no se incluye en el cálculo de las prestaciones sociales, empobreciendo de esta manera a nuestra población laboral.

Esta es una de las razones que nos demuestran que este régimen ya es insoportable para nuestra nación, de allí la urgencia de un cambio de rumbo que nos garantice el bienestar social y económico que tanto merecemos. Este cambio solo lo podemos lograr dentro de un sistema democrático y lo vamos a alcanzar por la vía electoral, pacífica y constitucional. El voto sigue siendo la mejor opción para derrotar la bota.

Fernando Camino Peñalver
@fernandocaminop

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