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jueves, 9 de marzo de 2017

Cambiar es la mejor opción por @garciasim


Por Simón García


Mientras disertamos sobre si estamos en una dictadura, un autoritarismo competitivo o un totalitarismo todas las catástrofes económicas y sociales caen sobre el país y el gobierno se empeña en ir contra la Constitución, la democracia y la economía. En los dos últimos años las políticas oficiales han desatado las peores plagas destructivas, en especial contra los sectores populares.

Mientras se hacen esfuerzos por retomar la ofensiva de la oposición en defensa de la Constitución, Maduro se obsesiona en violarla y desacatarla. No hay que explicar la amenaza del hambre cuando constatamos el incremento de gente comiendo basura. Es imposible mantener la ilusión de que vivimos en una democracia, frente a la creciente agresión a los derechos y la descomposición indignante de la élite gobernante.

Un gobierno que se militariza y nos impone con violencia la monstruosidad jurídica de anular y sustituir a la AN a punta de sentencias que vulneran y desacatan la Constitución ya no puede solicitar un falso diálogo. Si quiere la estabilidad debe dejar de actuar como el fundamental agente de la desestabilización.

Vivimos una dictadura, del tipo que se quiera calificar, que no está dispuesta a promover ninguna elección, a menos que la sociedad democrática, fundamentalmente los actores internos, se lo imponga política y pacíficamente. Es una tarea bien difícil, aun en las condiciones de pérdida de apoyo que experimenta la cúpula, que requiere que en el oficialismo surjan demandas para que el gobierno se recoloque en los rieles democráticos.

Es necesario que las principales élites den un paso para pasar a concretar consensos positivos y abrir un proceso que permita a los venezolanos recrear la democracia y reconstruir la economía. No es una tarea sólo de la MUD ni un interés que se reduzca a la oposición, aunque la MUD debe asumir con urgencia la misión de articular la diversidad de energías de cambio actualmente desconexas y desaprovechadas.


La nueva MUD está en la obligación de reflexionar críticamente sobre los fallos cometidos durante 2016. Pero, superar el año perdido lo que exige es concentrar todas las voluntades en no repetir la historia, y volcarse a: 1, Acordarse en torno a una mínima estrategia común. 2, Reconducir su fuerza hacia una presencia, directa y sistemática, en todos los segmentos sociales a los que pueda llegar. 3, Encausar y alinearse con la enorme solidaridad internacional que pide el restablecimiento de la democracia. 4, resituar el papel de una negociación con miras a fijar las elecciones de gobernadores y explorar las bases de un gran acuerdo nacional para la transición. 5. Mejorar la relación con la mayoría del país que rechaza las políticas de Maduro, pero no se identifica con la MUD. 6, Formular un mensaje institucional sobre la responsabilidad de la Fuerza Armada y de las instituciones públicas con los cambios que el país exige. Sin cambios no hay estabilidad, sin sustitución del actual modelo no habrá combate eficaz a la crisis que nos devora. El enfrentamiento fanático puede ser evitado.

09-03-17