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lunes, 13 de marzo de 2017

Danny Glover nos visita, otra vez…, @Ismael_Perez



Ismael Pérez Vigil, 11 de marzo de 2017

Me aparto, relativamente, de los temas políticos, para incursionar en el mundo de la “cinematografía”, aunque no me voy a referir a la entrega de los Oscars ni haré de crítico de cine; pero no puedo pasar por alto sin hacer algún comentario a la visita a Venezuela del actor Danny Glover. De las anteriores visitas sacó 18 millones de dólares, para filmar una película que nunca realizó y sin rendirle cuentas a nadie, ¿Qué habrá obtenido esta vez?

Con motivo de esta nueva visita a Venezuela, si tuviera la oportunidad, le diría al Sr. Danny Glover  –y al resto de personas que lo acompañaron en el encuentro de la “Red de Intelectuales”, con los gastos pagados por el Gobierno– que si bien en sus pasados viajes ya descubrió que en Venezuela también hay “afro descendientes” (ahora es mala educación –no polite– decir minorías negras o simplemente, negros) hoy en día estos están en peores condiciones que la última vez que nos visitó y que en efecto, como en la mayoría de los países del mundo, la pobreza en Venezuela también afecta de manera proporcionalmente más elevada a negros y mestizos.

De allí pasaría a describirle, con lujo de detalles, algunas estadísticas e indicadores y de cómo estos han empeorado con el desempeño gubernamental durante los últimos años del Gobierno de Nicolás Maduro. Por ejemplo, que el desempleo ha llegado a ser el porcentaje más alto de toda la historia de Venezuela –aunque el INE disfrace las cifras y el BCV no las dé a conocer–; que se ha incrementando el sub-empleo y la buhonería, que llega al 75% de la población económicamente activa; que tenemos una inflación estratosférica que ni siquiera sabemos con exactitud su magnitud, pues no hay cifras oficiales, pero que las extraoficiales la sitúan alrededor del 900% en 2016; que se ha incrementando el porcentaje de personas que viven en pobreza y aumentado el número de familias en pobreza extrema; que los niveles de corrupción en el país, registrados por agencias internacionales, en todos los sectores llegan a extremos inusitados con evidencias todos los días de que hay total impunidad frente a la corrupción pública, pues el poder ejecutivo controla el resto de los poderes del estado y a los que no controla, como al Legislativo, los desconoce.

Pero estoy seguro que el Sr. Glover y sus acompañantes ya saben todas estas cosas y si no lo saben, son felices ignorándolas. Su viaje tenía otro propósito, seguramente es lo que nosotros llamamos propaganda y ellos “publicity”. Así que, no me voy a hacer mala sangre y me dedicaré a comentar las películas del Sr. Glover, que es mucho más entretenido.

Ya sabemos que Danny Glover, es un artista de Hollywood, co-protagonista de las películas Arma Mortal (Lethal Weapon), con Mel Gibson y que son la clase de películas que no se puede perder alguien que, como yo, ve películas fundamentalmente para di-vertirse o escapar de la realidad y no para sufrir, pues con la realidad cotidiana ya tenemos suficiente. Tampoco soy capaz de ir a verlas a una sala de cine, por causa de la inseguridad, solo por cable. Estas, como Arma Mortal, son la clase de acción inverosímil y entretenida que me encanta, miles de disparos y golpes, en la que uno jamás se explica cómo puede quedar nadie vivo; además los “malos” disparan con ametralladoras y nunca aciertan, mientras que los “buenos” solo tienen unas pistolitas mágicas a las que no se les acaban nunca las balas o los cargadores, excepto en el momento crítico en que el “malo” los apunta con su arma y dispara; pero no importa, porque en ese momento alguien, la en su momento bellísima Rene Russo por ejemplo, le mete una bala al malo, o recibe ella la destinada al protagonista. En fin, son el tipo de cosas que uno espera de una película de acción.

Lo que no sabía era que el Sr. Glover al momento de filmar esas películas –no se ahora, ni pienso averiguarlo– era militante de un grupo denominado Transafrica Forum, que defienden a las minorías, afro americanas. Jamás lo hubiera sospechado por el papel de “negro tonto” que hace junto a Mel Gibson, cuyo personaje se burla constantemente de él y le gasta todo tipo de bromas pesadas. Uno hubiera supuesto que la militancia política del Sr. Glover haría que rechazara ese tipo de papel. Pero… business is business.

Sin embargo, recuerdo al Sr. Glover en otra película anterior a esta serie, en Testigo en Peligro (Witness), de 1985. Allí el Sr. Glover es el anti héroe y la película trata de un niño Amish que es testigo de un asesinato, cometido por el personaje que representaba Danny Glover, un corrupto detective de la División de Narcóticos. El personaje que representa Harrison Ford, es el detective “bueno”, que protege al niño Amish.

La trama va más allá de la tradicional lucha del bien y el mal, donde al final el bien triunfa; es un suspenso detectivesco bien montado y que tiene como atractivo adicional que nos presenta escenas de la vida de los Amish, secta religiosa Menonita, de origen holandés que viven en varios estados de los Estados Unidos y Canadá. Uno de los grupos más famosos de los Amish, en este caso de origen alemán, está muy cerca de Pennsylvania, en donde se desarrolla la trama, y se caracterizan porque aun conservan muchos de los usos y costumbres del siglo XIX, pues parte de sus creencias religiosas es el aislamiento y separación del mundo moderno.

En esta película, obviamente el Sr. Glover no era aun tan famoso como lo es hoy, y esa debe ser la razón por la que aceptó este modesto papel, de asesino, contrafigura de Ford. Lo digo porque no deja de ser significativo que lo haya aceptado, si es que en esa época ya era militante del grupo “afro americano” mencionado, pues es uno de los pocos personajes “afro americanos” de la película y además, el villano; al otro agente “afro americano”, el “bueno”, compañero de Ford, lo matan. Claro que al ver el argumento uno se da cuenta de que el Sr. Glover no hubiera cuadrado en el papel de héroe, pues no hubiera sido fácil ocultarlo entre los Amish, rubios descendientes de alemanes, para que pasara desapercibido, como Harrison Ford, mientras protegía al testigo y atrapaba al criminal.

La película tiene una escena particularmente bizarra, que la recuerdo de manera muy particular. El “bueno”, Ford, desarmado, se enfrenta a los “malos” en un granero, entre vacas e implementos de labranza; de pronto el personaje de Glover se descuida y –escopeta en mano– pisa una bosta de vaca, exclamando de inmediato el apropiado nombre de la misma: ¡ shit !, que naturalmente en inglés, resulta más elegante y menos ofensivo a los oídos hispanos. La verdad es que es un detalle muy extraño dentro de una escena tan dramática, que espero no haya sido premonitorio. ¿Por qué no la pudo pisar el otro personaje, igualmente “malo” y cómplice, pero “catirito”? Bueno, cosas del Director australiano, Peter Weir, que hay que soportarle a cambio de que nos obsequie con películas como esa, como Gallipoli, como El Año en que Vivimos en Peligro, The Truman Show o La Sociedad de los Poetas Muertos, entre otras.

Pero, no puedo dejar de hacer una reflexión final y como se que el Sr. Glover nunca va a leer este artículo –que pretensión la mía– si alguien tiene la oportunidad, díganle lo siguiente:

Yes, Mr. Glover, there are Afro American people in Venezuela, and many and too much of them are very, very poor people, with no hope, not able neither in dreams to travel in first class, like you did. It seems to me that the Chavez Frías-Maduro government is fighting against this situation, with very peculiars results: because poor people are suffering starvation, no medical assistance and nonstop personal violence… and without discrimination. Thanks for your help and patronage.