Por Damián Prat C.
La mañana del viernes pasado,
muy cerca del edificio donde está Pentagrama FM, la emisora de radio desde la
que transmitimos nuestro Público & Confidencial radio, varios cientos
de personas, en su mayoría mujeres y muchas de ellas con bebés en sus brazos,
se agolpaban a las puertas de un comercio en el que un camión descargaba
algunos bultos de pañales. Tristemente, no faltaron empujones, forcejeos y
gritos. Es indignante eso que ocurre desde hace algunos años y que se ha ido
agravando en los últimos tres años, como resultado del corrupto control de
cambio, el cadivismo rojo, losguisos de los amigotes de los jerarcas
rojos, el hostigamiento y enormes deudas del gobierno para con las empresas
productoras por la importación de insumos. Y también por culpa de -¿se
acuerdan?- la mentira del gobierno sobre la “fábrica de pañales Guayuco” que jamás
produjo nada. Otro caso, por cierto, de la guerra económica de la
robo-lución contra Venezuela y el pueblo. ¿Cuántos millones de dólares se
malgastaron en ese proyecto sin terminar nada? ¿De cuáles jerarcas rojos (que
hablan de patria y socialismo) fue ese guiso?
Esa misma mañana, a una cuadra de
allí, otras cientos de personas se agolpaban en una desesperante cola de varias
horas a las puertas de un supermercado propiedad de inmigrantes chinos. Allí la
cosa era que había llegado Harina PAN, la de Polar, porque las otras plantas de
harina de maíz, las estatizadas, no producen casi nada y por eso la escasez es
brutal. Otro caso de guerra económica de la robo-lución contra
Venezuela. Estatizaron y arruinaron. La única full producción es la
de Polar pese al cerco y hostigamiento. Además a donde los chinos, había
llegado algo de jabón azul y de café. La producción de café, gracias al
arruinador control de precios por una década y a la estatización del 90% de las
torrefactoras, es menos de la mitad de lo que solía ser. Más guerra
económica del gobierno contra lo productivo venezolano. Lo que no
aparece para nada, entre tantas cosas, es aceite de cocina, gracias a
la ruina de las plantas estatizadas por la robo-lución.
Esa mañana, en esa zona del
centro de Puerto Ordaz, las carreras de muchas de esas mujeres
jóvenes, rompían la rutina. La que lograba comprar pañales, pegaba la
carrera hacia el otro comercio a ver si alcanzaba a comprar algo de Harina
PAN. Y al revés. Para todas ellas y millones más que a la misma hora pasaban
similar angustia y humillación en cualquier otra ciudad de Venezuela, es una
burla el bla bla fariseo de los privilegiados jerarcas del gobierno
llamando a defender los logros de la revolución. Hartos de tantas ruina y
empobrecimiento, con la más brutal inflación -270% cerró el 2015- de hoy en
todo el planeta votaron por el cambio y la Unidad para castigar al gobierno, al
maduro-cabellismo que traicionó sus expectativas. O cuando menos otros
decidieron no ir a votar.
Por cierto, para todos los
venezolanos que sufrimos esa desastrosa política económica robo-lucionaria:
estatismo salvaje, corrupto control de cambio, destrucción de las industrias
que eran productivas, ahogo y persecución a la empresa privada, ruina de Pdvsa
y de Guayana, regaladera a los amigotes de otros países, es absurda e incluso
ridícula la cháchara del no-economista nuevo ministro de economía, de
que la inflación no existe. Es tan halada por los pelos y
enrevesada su explicación, tan ajena a la vida real que es fácil suponer
que es de esos personajes que un acucioso investigador de izquierda, en los
años 80, describía como “los que en su fanatismo ideológico cuando ven que la
realidad no concuerda con sus preceptos ideológicos, aseguran que es la
realidad la que está equivocada”.
En la cúpula del
gobierno la desesperación hace estragos. No son capaces de asimilar que
fue su fracaso el que causó su derrota del 6D. Mucho menos son capaces de
comprender y rectificar. Entre la soberbia de creerse los dueños de la verdad y
la historia, junto con las verdades ideológicas y el terror de perder
sus privilegios corruptos empezando por ser investigados y tener que dar
explicaciones los desestabilizan y profundizan los errores. En lugar
de aceptar que llegó un tiempo de cambio y reinsertarse, intentan usar el poder
abusivo que aún acumulan para tratar de impedir a la fuerza las
transformaciones. Amenazan incluso a las voces críticas de su propio grupo que
desde distintos ángulos reclaman rectificaciones a fondo.
La guerra de los cuadros busca
evadir la crisis
Primero reaccionaron acusando al
pueblo de traición cuando es al revés. Los traidores son ellos. Luego siguieron
con amenazas, retaliaciones y atropellos como la ola de acciones para despedir
trabajadores, arrebatar taxis o viviendas. La acción judicial, es decir,
el golpe de estado judicial, para desconocer la legitimidad del voto
popular intentando desproclamar a diputados e incluso llamando a
desconocer a toda la AN. Siguen hablando a nombre del pueblo -incluso para
incitar a la violencia- a pesar de que fue el pueblo, pacífico pero lleno de
fuerza y coraje, quien los derrotó con sus votos, incluso en muchos de sus
lugares emblemáticos. Intentan abusar de su control institucional -aunque sin
músculo político ni popular- para forzar una crisis política. Y la más reciente
jugada ha sido desatar la guerra de los cuadros con tono, discursos y
arengas apocalípticas por el honor de la patria justo porque creen
que de esa forma pueden evadir responder por el caos económico y social que han
causado. Ordenan crear una crisis por unos cuadros y afiches para intentar
desviar la atención del empobrecimiento general que vivimos todos los
venezolanos, la brutal escasez e inflación, el drama de las colas y la ruina
anti nacional que causaron en el campo y en la industria. De paso, por cierto,
reinciden en su habitual derroche ¿y elnegocio corrupto de algunos
mandando a confeccionar afiches a costos insostenibles?
El sábado fui de compras a
uno de los mercados municipales en una zona muy popular de familias de
trabajadores. Poco y muy caro. Intentando, sin éxito, estirar los
ultra devaluados bolívares. Ante uno de los puestos, varias personas
preguntaban por aceite, jabón de lavar ropa o del aseo personal y algunas cosas
más. “No hay…no hay”, es la respuesta más común. Todos nos quejamos menos un
fanático gobiernero: ¿no querían cambio?, dijo pretendiendo criticar el
voto popular. E intentó comenzar una arenga atajada por una lluvia de voces de
rechazo. “¿Acaso ustedes no siguen siendo gobierno?”, suelta uno. “Ah, sí, es
que la escasez comenzó hace dos semanas”, replicó otro. Y siguió una lluvia de
recriminaciones contra “el gobierno corrupto que desbancó las riquezas del
país”. El gobiernero tuvo que irse presuroso. Detalle interesante que alguien
allí mismo apuntó: hace unos pocos años muchas voces le habrían secundado. Esta
vez nadie le hizo coro. Por el contrario, le respondieron indignados. Signo de
cambio.
Por cierto, allí, tímidamente,
reaparecieron los huevos, luego de la irresponsable demagogia de hace dos meses
del entonces vicepresidente, tratando de recuperar votos decretando un precio de
pura politiquería sin importarle arruinar a miles de pequeños productores,
arrebatándoles su producto para obligar a vender con enormes pérdidas. Ahora
cuestan casi el doble del precio de mercado de entonces. Típica
reacción a la escasez. Y cuestan casi 5 veces más que el precio decretado.
Son los logros de la revolución. Los resultados de la politiquería
irresponsable disfrazada de pueblo y socialismo. El desprecio a la
realidad: producir huevos en “estos tiempos de revolución profundizada” solo se
puede hacer con costos muy elevados porque los costos de todos los insumos que
intervienen en el proceso productivos son muchísimo más altos. Y el bolívar ya
no vale nada. Es la inflación más alta del mundo, la que según el flamante
nuevo ministro no existe.
¿Qué busca el gobierno con
paralizar del todo a Sidor?
Sidor cerró 2015 con apenas 1
millón 50 mil toneladas de acero líquido. Eso es un raquítico 24% de lo
que solía lograr antes de la estatización roja rojita. En otras palabras, por
segundo año consecutivo (en 2014 la producción fue 1.04) la irresponsable
robo-lución destructora de la soberanía nacional destroza el 76% de la
capacidad de producción de acero de Sidor. Y se agrava la crisis porque la
también estatizada Sidetur perdió más del 80% de su capacidad de producción.
Por eso el gobierno ahora importa cabillas, tubos de acero para la industria
petrolera, perfiles y laminados de acero, así como hojalata para envases.
Vergonzoso retroceso en soberanía nacional. Nunca tuvimos menos patria que hoy.
Las causas son varias y las
hemos analizado tanto en nuestro libro Guayana: El milagro al revés como
en muchas de estas columnas y en la radio. Abandono de la inversiones y el
mantenimiento, sustitución de técnicos calificados y de experiencia por paracaidistas fichas
partidistas y/o militares; derroche, corrupción; criterios ideológicos absurdos
como que “hay que abandonar ideas de productividad y rentabilidad porque eso es
capitalismo malvado”, etc. Un dato revelador: en la acería de Planchones, de 6
hornos de fusión, solo trabajan 2 desde hace al menos 4 años. En la Acería de
Palanquillas de 4 solo 1. Varias máquinas de colada continua están dañadas. En
todas faltan repuestos e insumos. Muchos. Y las deudas con proveedores son
enormes.
Ahora, varios altos jefes
hablan de paralizar totalmente las acerías. Eso es paralizar todo. No
podrían trabajar los laminadores de cabillas, alambrón, tubos, planchones, etc.
Se sabe que, por ejemplo, no hay piezas refractarias para los hornos y esos
pocos que no están desmantelados ya no dan para más. Dicen que las deudas con
la proveedora brasileña son enormes. Y las plantas venezolanas que producían
esos refractarios, fueron estatizadas en 2009 y desde entonces no producen nada
o casi nada. Una versión dice que sería por 15 días y que la
disfrazarían como parada de mantenimiento. Otra versión es mucho peor y se
habla de 3 meses y hasta de 6 meses. No se sabe que se traen entre manos. Hay
muchos rumores porque Maduro dijo días atrás que “no le voy a dar ni un bolívar
más a empresas deficitarias”. O sea, Maduro y los del cogollo del gobierno,
junto con los jefes que ellos han puesto a (mal) manejar la
siderúrgica, han arruinado a Sidor con su estatismo salvaje y el manejo
irresponsable de la empresa, la quebraron, pero ahora se hacen los willies,
se sacuden sus propias culpas y la condenarían al cierre por varias semanas o
meses eludiendo sus responsabilidades.
¿Qué hay detrás de todo esto? Porque
adquirir un lote de refractarios es relativamente sencillo. ¿Algún negocio chimbo
con comisiones con trasnacionales de China? ¿El propósito es castigar a los
trabajadores que mayoritariamente votaron por el cambio? Ya -vía TSJ- le han
impedido sus elecciones sindicales desde hace un año. Para que no se vea al
gobierno perder feo. Impusieron a la fuerza (militar y represiva) un contrato que
nadie ha visto, que no está homologado ni existe en la Inspectoría del Trabajo.
No hay gobierno más antiobrero, violador de la Ley del Trabajo y de los
derechos laborales que éste. Aunque hable mucho de obrerismo y otros
disfraces. Ojo. Miles de trabajadores están atentos. Nosotros también.
Varios dirigentes y luchadores sindicales
de la tendencia Unidad Matancera han anunciado que están entregando a los
diputados de la Unidad electos por los trabajadores y el pueblo de Guayana, un
proyecto de ley para el rescate de las industrias básicas. En el estado Bolívar
la MUD y el cambio logró 7 diputados mientras el continuismo oficialista PSUV,
apenas 1. Otras tendencias sindicales luchadoras no gobierneras están haciendo
denuncias sobre la crisis. Denunciando, reclamando, luchando, se puede obligar
al gobierno a retroceder en cualquier plan malsano que tenga.
11-01-16

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Para comentar usted debe colocar una dirección de correo electrónico