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miércoles, 13 de enero de 2016

Tips del arte de la guerra para aprendices políticos: ¿Quién tiene la cochina?, por Jesús González Pirela



Jesús González Pirela 12 de enero de 2016

Luego de una semana de la instalación de la nueva Asamblea Nacional hemos visto guerra de declaraciones y afiches de lado y lado, todo mezclado con unas demostraciones de quien orina más lejos. Todo vuelve al terreno inicial, por más que se grite el PSUV tiene control de un parte importante de la institucionalidad del país y los problemas económicos, políticos y sociales siguen en el mismo sitio donde quedaron el 31 de diciembre.

Opi
Para nadie debería ser una sorpresa lo ocurrido y es que los nombramientos a última hora y las maniobras del TSJ son precisamente para entorpecer el trabajo de la nueva mayoría en el parlamento.

Da la impresión de que el juego está a punto de trancarse y nadie sabe quién tiene la cochina. Ante ese escenario es vital respirar y tomarse un minuto para encontrar la mejor decisión, no sea que poniendo una piedra que tranque la victoria sea del rival, todavía queda mucho sobre la mesa y los apuros, en este caso, no favorecen a  la oposición.

La paciencia

Kant decía que la paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte. Y es que mientras más tiempo pasa los errores del gobierno siguen socavando sus pilares de poder, su desempeño en términos de políticas públicas es el más cuestionado de la historia del país y sus aliados comenzaron a huir despavoridos ante el panorama catastrófico que se pinta para este 2016, en lo económico y social.

Me pregunto: ¿a quién le conviene desviar la atención de los problemas que viven las inmensas mayorías?  Es más que evidente que el gobierno está empeñado en hacernos creer que no tiene la cochina;  el público de galerías brinca y se contenta cuando se sacan cuadros y se manda a callar a diputados fuera de tiempo, pero sepan que esa confrontación le hace más daño a la Unidad que a la cúpula, pues la gente votó porque las elecciones se perfilaban como  una válvula de escape para encontrar soluciones a los grandes problemas del país.

Riesgo calculado

Sun Tzu decía que cuando se ataca viene una respuesta. Y es tan necesario avanzar como retroceder, en política los juegos lineales son generalmente torpes, pues no todo tiene el desenlace esperado, es decir, ante la posibilidad de perder el poder el gobierno actuó defensivamente, se refugió en las instituciones y propició un enredo en un mar jurídico que no tendrá fin,  de tal manera que acertó con un golpe a la soberanía popular desconociendo  la voluntad de un  país que habló con la contundencia que refleja una mayoría calificada: 112 diputados.

Me hago la segunda pregunta: ¿las condiciones políticas, sociales y económicas que llevaron al chavismo a la derrota mejoraron? Evidentemente no, por esta razón antes de tomar acciones  con cólera es preciso pensar cuál es la  mejor alternativa, pues juego seguro no se tranca y muchas veces es mejor optar por el camino largo y amarrar la victoria.  En palabras de Clausewitz un salto corto es más sencillo que uno largo, pero nadie que quisiera cruzar un foso ancho empezaría por saltar hasta su centro.

Es importante pensar que esto es una carrera larga y el 6D fue un paso importante y definitivo para la reconquista de la democracia. Pese a que la oposición tiene el poder que le otorga la Asamblea debe seguir acumulado fuerzas para dar el paso definitivo y encontrar una salida.

Sun Tzu plantea que la oportunidad de asegurarnos contra la derrota está en nuestras manos, sin embargo la oportunidad de derrotar la provee el enemigo. La economía y las demandas sociales son el  franco débil del régimen y con la designación del nuevo tren ministerial –con ex convicto incluido- sólo garantiza una profundización de la crisis y acelera  su caída.

Tenemos que hacer judo, jugar con la fuerza del adversario y utilizarla a nuestro favor.

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