Luis Manuel Esculpí 12 de enero de 2016
En los
primeros días del año los problemas más sentidos que ya venían agobiando la
vida de los venezolanos se han agudizado. Los economistas y sectores vinculados
a la producción ya lo habían anticipado: La escasez se va a agravar en el
primer trimestre: esa predicción pareciera haberse hecho realidad y las largas
colas que en la mayoría de los mercados y centros de distribución de alimentos
así lo corroboran.
En
contraposición con esa situación y unida a la dramática escasez de medicinas, a
las alarmantes cifras de la inseguridad, lo más noticioso ha sido algunos
hechos rutinarios que se han convertido en eventos excepcionales.
A la
inversa de la famosa -por repetida- frase del Che de "cuando lo
extraordinario se vuelve cotidiano, estamos en presencia de la
revolución"...en estos días lo cotidiano se ha vuelto extraordinario. Un
hecho absolutamente normal como la salida de unos cuadros del Palacio Legislativo,
ha ocupado titulares en los medios de comunicación, ha sido un fenómeno viral
en las redes y objeto de las más diversas versiones humorísticas.
En
ningún parlamento democrático del mundo su iconografía contempla figuras de los
otros poderes, las imágenes presidenciales están reservadas a la sede de los
gobiernos. Subrayo lo de democráticos , porque en la era de Mao en todos los
lugares de China se colocaban fotografía del "gran timonel", no es de
extrañar que en la Asamblea Nacional de Cuba retratos de Fidel ocupen lugar
destacado, al igual que en Corea del Norte todos los presidentes y herederos
desde Kim II-sung. Regímenes todos caracterizados por exarcerbar un culto
irracional de la personalidad.
El el
antiguo Congreso solo en una sala de prensa existió una iconografía con los
presidentes del Senado, que eran también del Congreso, no la de los Presidentes
de la República, en clara manifestación de la independencia de poderes. Los
salones de sesiones y los otros lugares solemnes solo contenían los símbolos de
la patria y la figura del Libertador.
La
Asamblea Nacional desde que existe, no disimulo su carácter dependiente del
ejecutivo, al igual que el resto de los poderes. Incluso Luisa Estela Morales
cuando presidió el Tribunal Supremo de Justicia declaró: " No podemos
seguir pensando en una división de poderes porque ese es un principio que
debilita el estado"...expresando la visión de un régimen, donde el
gobierno controla todos los poderes, negando así una regla de oro de la
democracia.
Más
allá de la forma o el estilo con el cual el presidente de la Asamblea Nacional
ejecutó la medida, es indudable que ella se inscribe en el proceso de
institucionalizar el poder legislativo, ese es el problema de fondo. Nadie se
le ocurre, por ejemplo colocar retratos del presidente de la AN en Miraflores,
o en el TSJ; de quien presida el máximo tribunal en la sede del resto de los
poderes. El llamado "socialismo del siglo XXI" se dedicó a concentrar
el poder en el ejecutivo y a fortalecer más aún el carácter presidencialista
del sistema político venezolano.
La
reacción del oficialismo obedece al propósito de usar un pretexto para intentar
cohesionar a sus partidarios, (el día anterior a la instalación se retiró la
imagen del hemiciclo y no causó ningún malestar) utilizando como siempre, a la
figura del expresidente. Aún no asimilan la derrota, el desconcierto, la
incertidumbre recorren sus filas y las divergencias en su seno comienzan a
manifestarse con mayor fuerza.
Superada
la llamada "guerra de los retratos", como la bautizó Chuo, la mayoría
de la Asamblea Nacional, se ocupará además de institucionalizar el poder
legislativo, de legislar y controlar -atribuciones que le son propias- sobre
materias de interés para la mayoría. Se convertirá en un receptáculo de la opinión
de los diversos sectores sociales, en paralelo a investigar la gigantesca
corrupción de este periodo. Al hacerlo estará cumpliendo con las expectativas
que generó la victoria y avanzando en la ruta del cambio político necesario.
PD:
Lamento profundamente la partida de nuestro amigo Demetrio Boersner, quien nos
acompañó en la Fundación Espacio Abierto, socialdemócrata de verdad, de sólida
formación intelectual, de reconocida probidad. Buen hombre, "en el buen
sentido de la palabra, bueno" como diría Antonio Machado. Mi palabra de
condolencia a sus familiares y amigos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Para comentar usted debe colocar una dirección de correo electrónico