Por Eddie Ramírez, 12/01/2016
Ganamos por amplio margen las parlamentarias y debemos agradecer a
quienes hicieron que este triunfo fuese posible: la MUD y los votantes. El
desenlace final no es fácil de prever. Por lo pronto lo fundamental es
consolidar el triunfo e identificar el siguiente objetivo. Recordemos que es
más fácil llegar que mantenerse. Para esto último es necesario determinar si
todos los 7.726.066 votos obtenidos son de ciudadanos convencidos por la MUD o
bien cierto porcentaje son todavía simpatizantes del difunto, pero descontentos
circunstanciales por la escasez, alto costo de la vida e inseguridad.
De ser cierta nuestra percepción de que existe ese porcentaje, debemos
ser cuidadosos en cómo administramos el triunfo. O sea tenemos que olvidarnos
de su antecesor y concentrar en Maduro las denuncias de sus errores y la
corrupción de su entorno. Pretender que por la paliza recibida el régimen
cambie es una ilusión vana. Lo que viene es más escasez, mayor inflación, más
delincuencia, corrupción y aumento de la represión. Tenemos varias opciones.
Requerimos identificar la más conveniente y determinar el momento oportuno para
desencadenarla:
1- Permitir que Maduro termine su período y dedicar todo el esfuerzo a
ganar la mayoría de las gobernaciones y alcaldías a fines de este año y la
presidencia en el 2019. El país se seguiría deteriorando, los ciudadanos
pasaríamos más penurias que en el presente y se acentuaría la emigración. La
historia no perdonaría a quienes prefieran esta opción, por lo que debería ser
descartada como objetivo, aunque pueda darse si no se maneja adecuadamente el
momento político.
2- Renuncia y elecciones: Evidentemente Maduro no está en sus cabales.
La designación del reciente gabinete ministerial evidencia que no tiene sentido
de la realidad. Tiene el agua al cuello y no se percata de que se está
hundiendo y con él todos nosotros. Para lograr su renuncia tendría que ser
presionado por algunos de los suyos. Una nueva elección con un país dividido no
sería el mejor ambiente para la recuperación de la economía.
3- Renuncia y transición: Lograr una negociación con sectores del
oficialismo que permita establecer un gobierno de transición sin tener que
convocar de inmediato a una elección. Sería la vía menos traumática para
recuperar la economía y la tranquilidad de los ciudadanos en el más corto
plazo. Si estuviésemos ante una dictadura tradicional esta vía podría ser la
más fácil, pero ante un régimen como el actual es un tanto cuesta arriba. Es
una vía que no está en la Constitución, por lo que debe ser negociada.
4- Referendo revocatorio: Se puede iniciar la recolección de firmas el
20 de abril de este año. Tiene el inconveniente de que el CNE pondrá todos los
obstáculos para demorar la recolección de firmas y certificación de la validez
de las mismas. El número de firmas debe ser del 20% de los inscritos en el
registro electoral, es decir ser requerirían 3.900.821, según último registro.
Además, tendríamos que obtener 7.505.339 votos favorables al revocatorio del
período presidencial, cifra nada despreciable, y posteriormente ir a una
elección presidencial y ganarla. Antes de ese referendo la alternativa
democrática debería seleccionar su candidato, de manera que el elector sepa a
qué atenerse. Uno de los errores del referendo del 2004 fue querer sacar al
presidente y no ofrecer un candidato para sustituirlo.
5- Asamblea Constituyente: la puede convocar la Asamblea con el voto de
las dos terceras partes de los diputados, lo cual es fácil si los nuestros se
ponen de acuerdo. También la pueden convocar un 15% de los electores. Después
hay que ir a la elección de sus integrantes. En condiciones normales sería lo
ideal para realizar cambios profundos tendentes a garantizar la
descentralización. Sin embargo, las discusiones llevarían bastante tiempo y
mientras tanto la situación del país se agravaría. Tiene el riesgo de la
incertidumbre de sus decisiones.
6- Reforma Constitucional: La pueden realizar las dos terceras partes de
los diputados, con los que ya contamos. Podría acortarse el período
presidencial y eliminar o limitar la reelección. Requiere la posterior
aprobación de los ciudadanos.
Personalmente nos inclinamos por la opción de la renuncia negociada y
gobierno de transición, pero desde luego no es fácil lograr ese acuerdo. Caso
de que no pueda concretarse, quizá la segunda mejor opción pueda ser la reforma
constitucional, con un período presidencial de cuatro años, con una sola
reelección o sin ella.
Como en botica: Hasta hace poco el cuadro de la Mona Lisa era el que
generaba mayor discusión. Ojalá vuelva a serlo. La ministro de Agricultura
Urbana demostró poca urbanidad y machismo al declarar “si las tienen bien
puestas…”. El apretón de manos entre el rojo Sean Penn y el narcotraficante
Chapo Guzmán da qué pensar. Lamentamos el fallecimiento del doctor Demetrio
Boersner, distinguido venezolano. El indígena profesor Humberto Yosuino está
detenido arbitrariamente en el Sebin. El general Padrino López es más rojo que
militar. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!
Eddie Ramírez
eddiearamirez@hotmail.com


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