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miércoles, 22 de junio de 2016

Consejos para Nicolás por @cburgazzi


Por Christian Burgazzi


Como estos consejos no son solicitados, van gratis y sin compromiso.

En la presente situación tú eres el que tienes más que perder. Si no haces algo y pronto, terminarás siendo el “paga peo”, como el más pendejo de la banda de secuestradores en la que estás metido. El detalle es que no te has dado cuenta que el principal secuestrado eres tú. Además de tener al país como rehén, el capo de los secuestradores (sí, el mismo que estás pensando) te tiene a ti como principal pieza de intercambio, negociable, si a él le ofrecen inmunidad y el disfrute de “sus bienes”. Condiciones inaceptables, no sólo por las fuerzas democráticas locales, sino por aquellos que en el norte le tienen la mira puesta (sí, los mismo que tiene “secuestrados” a tus sobrinos en NY, NY). Recuerda que allá los poderes son de verdad independientes.


Date cuenta que el único que realmente tiene algo con que negociar su salvación, eres tú. Antes de mostrarte una vía segura de escape, te quiero recordar un par de cuentos, que no son cuentos, son historia (como diría Inés Quintero), referidos a tu “querido papá” (siendo hoy el día del padre).

Cuando el golpe del 4F tu difunto “padre” falló en su misión y fue el primero en rendirse, a pesar de que sus compañeros de aventura habían logrado tomar diversos de sus objetivos. Por eso varios lo llamaron traidor. Luego, en los eventos de Abril 2002 ocurrió algo similar, tu “querido papá” aceptó firmar su renuncia bajo algunas condiciones que lo ponían a salvo a él y a nadie más de su entorno político. De hecho el actual capo secuestrador huyó despavorido a esconderse. De nuevo el tufo de traidor se hizo presente. Pero como le entregaron el poder, nadie se atrevió a calificarlo abiertamente.

¿Qué tienen en común estos hechos? El difunto pensó en salvar su pellejo antes que en inmolarse por sus camaradas. ¿Entiendes la moraleja? ¿O te la explico mejor?

Ahora a continuación te indico tu salida de emergencia. Tú tienes en la mano la llave para salvarte, la carta bajo la manga: la Presidencia “heredada”. Hereda también su forma de escape. Esa llave no solo te puede salvar a ti (y a Cilia, si realmente insistes), sino a tu partido (o lo que quede) y a Venezuela.

Supongamos que te tomas uno de tus acostumbrados viajecitos relámpago, digamos que aprovechando el puente del fin de semana que viene (puedes hacerlo desde el miércoles 22, como empleado público que eres estás libre desde ese día). Además el jueves 23 se reúne la OEA y es parte clave de este intercambio.

Pongamos que te vas a disfrutar de la playa de Varadero en Cuba (no digo que te merezcas un descanso) y que de repente te enamoras de esa belleza y te provoca quedarte. Le avisas a Raúl, quien ahora tiene vara alta con el negro, y le pides que te consiga una casita (y una cuenta bancaria protegida), ya que te vas a tomar una larga estadía sabática en la isla de la felicidad.

Puedes además negociar que no nos apliquen la Carta Democrática, mientras estés ausente.

También podrías dejar a un Vicepresidente de tu confianza (no se te ocurra el que te conté), encargado de convocar elecciones presidenciales, no en 30 días sino en 15 días, para descontrolar a la MUD. ¿Cómo así? Pues no les darías tiempo de realizar unas primarias, aparecería una decena de candidatos opositores y el que gane tendría que enfrentar el enorme costo del reajuste del país. De paso, esto le evitaría a tu partido la aparatosa, quizás fatal, paliza del referéndum. Y tu te salvarías de ser el primer presidente Revocado de la historia nacional.

Piénsalo, nadie más en tu banda de secuestradores tiene elementos valiosos que poner como intercambio sobre una mesa de negociación y a nadie más le aceptarían condiciones de impunidad. Solo tú tienes la pieza clave. Tus camaradas no dudarían en entregarte si a cambio pudieran lograr lo que quieren. Tú puedes hacerlo. Acuérdate como lo hizo tu papá político.

Eso si, vete de viaje sin maletas, sin decirle a nadie y como lo has hecho otras veces, entre gallos y medianoche.

Y amanece libre.

De nada.

Saludos

P.S.

Si Raúl no te quiere, habla con el hijo de Putin.

No creo que los chinos arriesguen sus reales de la deuda por ti.

En última instancia, te queda tu fraterno colega de Corea del Norte, aunque sea un largo viaje.

20-06-16




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