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sábado, 11 de marzo de 2017

América Latina: alejándose del Socialismo del Siglo XXI, por @mt_romero


MARÍA TERESA ROMERO 10 de marzo de 2017

Pisando el tercer mes de este 2017,  una buena parte de los países de América Latina empiezan a mostrar resultados económicos que, si bien no llegan aun a óptimos niveles para lograr un crecimiento real de sus respectivas economías, sí denotan que los gobiernos han comenzado a deslastrarse de la rémora que en años pasados significó la influencia del llamado socialismo del siglo XXI y sus nefastas consecuencias. Me refiero al populismo y al autoritarismo, así como de las medidas económicas que en nada contribuyeron al crecimiento de la región.

Son varias las naciones que en los inicios del presente siglo se dejaron seducir, ¿o comprar?, con las ideas que el teniente coronel Hugo Chávez implementó en la otrora pujante y democrática  Venezuela. Unos países que pasaron a tener gobiernos populistas  y demagogos, que con consignas y discursos de pretendidas defensas al pueblo desarrollaron políticas y medidas económicas que lejos de permitir el avance y desarrollo de sus sociedades, empobrecieron a las mayorías, mientras que las cúpulas gobernantes y sus colaboradores cercanos se enriquecieron como producto de la corrupción.

Allí están los ejemplos de Brasil, Argentina, Perú, Nicaragua, Ecuador y  Bolivia, por mencionar algunos de cuyos pueblos se dejaron cautivar con aquellos cantos de sirenas, abrazando las ideas del fracasado militar caribeño, a su vez seducido y manipulado por el longevo dirigente cubano Fidel Castro, a cuyos pies colocó los ingentes recursos venezolanos, para el empobrecimiento de sus connacionales, quienes hoy sobreviven entre la basura, la escasez y  la falta de atención médica.

Tal vez el primer país que se comenzó a alejar de gobiernos populistas fue Perú, que en 2016 se decantó por el liberal Pedro Pablo Kuczisnky, quien presentó un plan de gobierno que claramente se alejaba de medidas efectistas propias del gobierno izquierdizante que lo precedió. El eje de este gobierno se centra en fortalecer la economía, atraer la inversión privada y mantener a raya los niveles de inflación para sostener el ingreso de los peruanos. En materia de política exterior, PPK, como se le conoce, se declaró alejado de las teorías del socialismo impuestas en Venezuela y se pronunció claramente a favor de los grupos que adversan al gobierno de Nicolás Maduro y en apoyo a los presos políticos venezolanos.

Brasil, el llamado gigante suramericano que en las dos últimas décadas estuvo gobernada por tres gobiernos populistas surgidos del izquierdista Partido de los Trabajadores, fue un fiel sostenedor de las políticas implementadas por Hugo Chávez y su sucesor. Luego de sorprendentes revelaciones de corrupción en la empresa estatal petrolera que salpicó a dirigentes tanto del gobierno como del poder legislativo y el sector privado, el país inició un proceso que culminó en un juicio político a la Presidenta Dilma Rousseff que terminó en su destitución.

Si bien el principal escollo por el que pasa Brasil es su inestable gobernabilidad, toda vez que el presidente  Michel Temer, quien sucedió a la presidenta destituida, no goza de toda la confianza de parte de los brasileños, eso no ha sido obstáculo para que el país haya comenzado un período de recuperación económica que lo encamina a superar la recesión en que había caído los tres últimos años. De  hecho aún los más conservadores pronósticos de organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial dan buenas notas para el desempeño económico iniciado en Brasil, una vez que se alejó de gobiernos populistas y socialistas como los encarnados por Lula da Silva o Dilma Rousseff.

Pero el mejor ejemplo hasta el momento lo representa Argentina, que desde que dejó a un lado los 12 años de la dinastía Kirchner que sumió al país en una vorágine de inflación, contracción económica y déficit fiscal, producto de políticas populistas semejantes muchas a las implementadas en la Venezuela chavista. Luego de la elección de Mauricio Macri en 2015, quien está corrigiendo el rumbo de la economía, el país enfrenta mejores cifras tanto en el producto interior bruto como mejoras en inflación y en particular en inversión privada internacional, luego de años del nacionalismo exacerbado del gobierno anterior. La reciente y exitosa gira emprendida por el presidente Argentino en España, que era el principal inversor antes de Cristina Kirchner, es un buen ejemplo de esta corrección en la senda económica.

No cabe duda de que la ruta emprendida por varios países latinoamericanos, finalizada la era del socialismo del siglo XXI que intentó imponer Hugo Chávez tanto en Venezuela como en la región,  promete una etapa de crecimiento para la economía suramericana, una vez superadas las políticas populistas y atrasadas emprendidas por aquellos gobiernos influenciados por el fracasado militar venezolano. Es de esperar que pronto  sea la propia Venezuela y los países que aún se agarran del fracasado modelo bolivariano, la que logre salir de esta funesta situación.