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martes, 25 de julio de 2017

La Venezuela que la constituyente no puede detener por @RobertoPatino


Por Roberto Patiño


Los venezolanos tenemos conciencia de que vivimos momentos de suma importancia. Enfrentamos un régimen dictatorial apoyado por la fuerza de las armas, que busca este próximo domingo instaurar una asamblea constituyente que le permita mantenerse indefinidamente en el poder. Un hecho de gravísimas repercusiones sociales, políticas y económicas que nos amenaza a todos y que es rechazado de manera activa por la inmensa mayoría.

La protesta multitudinaria y el descontento en todos los sectores sociales, evidencian tanto la impopularidad del gobierno madurista y su modelo como la exigencia fundamental de cambio de los venezolanos y las grandes transformaciones que se han venido produciendo en nuestra sociedad.

La consulta popular del 16 de julio es una muestra cabal de esto. En medio de la represión y la violencia del Estado, la sociedad civil, líderes y organizaciones sociales, políticas y económicas, dentro y fuera del país, llevaron a cabo una consulta en la que participaron más de siete millones y medio de personas. Una consulta sin el apoyo de instituciones del Estado y sin la participación del ejército, que demostró altos niveles de madurez y responsabilidad de la sociedad. Se desarrolló con una eficiencia y orden ejemplares, resultando en una manifestación popular, sin precedentes, nacional e internacionalmente.

El intento por parte del régimen de desvirtuar esta realidad, llevando a cabo el mismo día un ensayo de votación para la asamblea constituyente, terminó mostrando todo lo contrario: por ejemplo en La Vega, según fuentes de la zona, se registró una participación de unas 8.000 personas en el simulacro oficialista frente a más de 20.000 de la consulta popular. Y es pertinente destacar el ambiente de festejo y celebración que se vivió en distintos puntos soberanos de consulta así como el apoyo espontáneo de vecinos en distintas localidades que llevaron agua y alimentos a los voluntarios.


Más allá de la importancia de datos como el anterior, que ilustran el descreimiento de las comunidades al régimen y sus políticas, en oposición a su apoyo a iniciativas democráticas e incluyentes, en esa misma jornada se produjeron hechos de enorme significación que señalan los nuevos grados de conciencia alcanzados por los venezolanos.

El infame atentando de grupos paramilitares en la Iglesia del Carmen, en Catia, ocurrido ese mismo día, fue entendido como una represalia contra los habitantes de esa zona por atreverse a manifestarse en rechazo al gobierno. Se produjo frente a la mirada indiferente de funcionarios de la GN y la PNB y fue asesinada una mujer, produciéndose varios heridos. La respuesta de la comunidad de Catia es un ejemplo de civismo y valor pocas veces visto: cientos de vecinos acudieron al lugar en cuestión de momentos, desarmados, en protesta por el suceso y asegurando la continuidad de la consulta en Los Magallanes. Se mantuvieron hasta horas de la noche plantándose al poder armado con el poder de la gente.

Esta situación es ejemplo de los cambios y transformaciones que están signando estos momentos. Una muestra del progresivo reconocimiento que las personas han venido teniendo de su poder: y no solo de la fuerza y alcance del mismo, sino del esfuerzo, la responsabilidad, el sacrificio y la constancia que implican ejercerlo.

Ya la semana pasada pudo verse el efecto de esto en la presentación de la MUD de un Compromiso Unitario para la Gobernabilidad, que coloca como norte político el logro de soluciones para la emergencia que afecta a la población, priorizando las crisis alimentarias y médica, así como al enorme problema de violencia desde el Estado y formalizando la necesidad de inclusión y restitución de la convivencia, como base fundamental para el rescate nacional.

También se vio en el paro cívico realizado el jueves 20, que tuvo un altísimo grado de participación en toda Venezuela, y en el que se registraron importantes señales, al sumarse empleados de la banca y servicios del sector público.

Este empoderamiento de la gente será vital en los próximos días. Representa el capital esencial para articular la resistencia y el rechazo activo a la constituyente y al régimen dictatorial de Nicolás Maduro. También es un factor que, defendiendo sus exigencias y necesidades, debe dialogar con el resto de las fuerzas nacionales para el restablecimiento del orden y la gobernabilidad en el país. Y debe manejar la violencia y represión del Estado madurista, resistiendo las tentaciones de la venganza, la rabia y la retribución, para impedir que se generen condiciones para que esta violencia se reproduzca y se desborde, ayudando al régimen a mantenerse.

Los venezolanos estamos reconociendo, de manera difícil y traumática, nuestros problemas y necesidades y la importancia de nuestra participación para transformar la realidad. La crisis, la deriva dictatorial del gobierno y la violencia que este generado desde el Estado, son una tragedia que afecta a todos. Pero también nos ha servido para encontrarnos, organizarnos y participar para enfrentarla y luchar por un país distinto, de democracia e inclusión. Ese es el cambio y transformación en Venezuela, que tiene rato dándose y que ninguna constituyente puede ignorar y detener.

Coordinador de Movimiento Mi convive
Miembro de Primero Justicia

24-07-17