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martes, 21 de abril de 2015

Ante los obstáculos, el trabajo de calle, por @leofernandezf

Leonardo Fernández abril de 2015

Las elecciones que se avecinan (cuando el CNE crea que es conveniente para los intereses que defienden), son trascendentales para lograr el cambio democrático que necesita nuestro país. En todas las elecciones oímos lo mismo, pero las circunstancias actuales son realmente apremiantes; nuestro pueblo sufre necesidades y penurias como pocas veces vistas en nuestra historia republicana, y es nuestro deber, de todos los que encabezamos la lucha por la democracia y el progreso, buscar un éxito que consolide una mayoría sólida en la Asamblea Nacional que inicie la etapa de transformaciones urgentes e imprescindibles.

Los obstáculos a los que nos enfrentamos son numerosos, y es cada vez más comentada la reingeniería que se está haciendo de los circuitos para que PSUV parta con ventaja sobre la Alternativa Democrática. Durante los años de la “revolución” siempre nos hemos enfrentado en condiciones muy desventajosas al momento de unas elecciones, pero el hecho de que ahora se busque incluso presuntamente falsear los datos de la población para poder compensar el desplome en la popularidad de Maduro, es vergonzoso.

Ante tales retos existe quienes no quieren hablar mucho de ello para no “alarmar a la población y generar abstencionismo” y quienes toman todos estos trucos y trampas de una manera fatalista y tiran la toalla. Cualquiera de estas dos opciones es hacerle el juego al gobierno, la actuación de quienes promovemos el cambio debe estar enmarcada en dos planos: en primer lugar, la denuncia de semejantes atropellos, en el marco nacional (donde sabemos que las instituciones están secuestradas y que probablemente no actúen) y en el marco internacional. Alertar a la población de los cambios fraudulentos no se hace para fomentar la abstención sino para prevenir y prepararnos para vencer esas trampas.

En un segundo plano, y quizás el más importante, es el trabajo de calle para consolidar en votos ese 70% de la población que desea un nuevo rumbo, ante una mayoría tan contundente no existe ningún acomodo posible que pueda torcer la voluntad de los venezolanos. Mantenernos en la calle hablando de los problemas que realmente le interesan a nuestro pueblo, llevando soluciones y planteando propuestas, caminando de la mano con los ciudadanos escuchando sus problemas e incluso sus planteamientos. Con esa retroalimentación que solo puede tenerse estando inmerso en cada calle, urbanización, barrio y caserío del país; debemos construir una plataforma que aglutine a todos los sectores que desean un cambio.

La voluntad de un pueblo es irrevocable, y sumando una holgada mayoría lograremos vacunarnos ante las trampas, en peores circunstancias las fuerzas democráticas de Chile o Perú se tuvieron que enfrentar a Pinochet y Fujimori respectivamente, en un caso el dictador fue derrotado, en el otro se cometió un fraude que terminó con la caída del régimen. No es quedándonos en nuestras casas y perder las esperanzas, si trabajamos todos juntos lograremos un gran éxito.

Leonardo Fernández

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