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viernes, 23 de junio de 2017

Nuevos tiempos, nuevas estrategias, por @OmarVillalbaG



Omar Jesús Villalba 22 de junio de 2017

 Venezuela se encuentra en una encrucijada, eso lo sabemos desde hace tiempo; pero a medida que el mes de junio fenece, y julio se acerca a gran velocidad, el dilema que plantea esta confluencia se hace cada vez más patente.

Las manifestaciones y acciones de calle no van a menguar, aunque no se puede negar que hay cierto desgaste, pero a la par ha ocurrido un giro interesante en la táctica. Esto último, pone en evidencia la capacidad de ajuste que tiene el venezolano a la hora de hacer frente a sus problemas.

Pero, a la vez que la acción de calle se mantiene, ya en estos dos meses y medios, la actitud del gobierno no se ve alterada. Enceguecidos como el proverbial Emperador del cuento, o como una terca mula, insisten en llevar adelante su Asamblea Nacional Constituyente Estamental. Persisten en la represión y en la brutalidad, a pesar de que todos los entes, personajes y organizaciones, tanto nacionales como extranjeras, le han acotado que van por mal camino.

El comportamiento del Gobierno, me hace recordar una cita, del nefastamente celebre Adolfo Hitler, quien en uno de los tantos mítines que realizó dijo: “Sigo el camino que me marca la Providencia con la precisión y seguridad de un sonámbulo”. Este siniestro personaje, con ese pensamiento, llevó a Europa al borde de la destrucción y acabó con la vida de millones de personas. A la par, que alteró el rostro del mundo para siempre. De la misma forma, los Rojos rojitos, siguen una senda —que dudo se la haya marcado la Divinidad—  con la certeza del caminante nocturno. Y, como el Fuhrer se condenaran a la destrucción y nos arrastraran a todos.

Viéndolo desde ese ángulo el escenario es poco alentador y por ello cabe preguntarse ¿Qué debemos hacer? La respuesta parece sencilla: Seguir en la lucha. Muy bien, pero ¿Hasta cuándo debemos luchar? ¿Debemos seguir con la acción de calle? ¿Cuánta sangre debe correr para que esto se resuelva? A pesar, de que hemos ajustado las tácticas, no se puede negar que la lucha en la calle, por sí sola no resolverá nuestros problemas. Este conflicto, y la forma de resolverlo, han agudizado la crisis política, económica y social. Y, lo que es peor, promete con intensificarse aun más.

Entonces ¿nos rendimos? No. Porque si bien, distamos de tener a este gobierno contras las cuerdas, no se puede negar, que si lo hemos arrinconado. Pero, lo que sí es cierto, es que gastar todas nuestras fuerzas en la lucha de calle no resolverá nada. Salir de Maduro, o de la élite corrupta, no evitará que caigamos en el abismo. Solo hace falta echar un ojo a los principios del los noventas, y darse cuenta que la Salida del Presidente Carlos Andrés Pérez del poder no solucionó los problemas que aquejaban a la Venezuela de aquel entonces.

De nuevo me pregunto ¿Qué debemos hacer? ¿Nos dedicamos a luchar por la vía jurídica?Esta lucha la está llevando a cabo la Fiscal General de la República, pero los resultados han sido infructuosos, desde el punto de vista eminentemente legal. Desde un ángulo político, ha generado mucho ruido dentro y fuera del chavismo, y a ella se le han sumado más actores rojo, quienes movidos por principios morales han dado su apoyo. Impulso, que ha sido visto con buenos ojos en el extranjero y nos ha granjeado algo de respaldo. Se evidencia en la lucha que mantiene la OEA y las declaraciones del Presidente de Estados Unidos, quien ha decidido luchar por una Cuba verdaderamente libre y por una Venezuela en las mismas condiciones.

¡Excelente! La solución viene por la vía política e internacional. Abandonemos las calles…. ¡Momento! ¡Momento! La cosa no es así. La salida a este dilema viene por algo sumamente complejo, pero no por ello menos interesante. Debemos persistir en la acción de calle, al margen del riesgo y costo que esta trae consigo, ha sido efectiva; por lo tanto no se debe abandonar. Pero, a la par, debemos tomar ese ímpetu y sumarlo a la lucha que está llevando la Fiscal General de la República, sin importar lo que haya dicho o hecho en el pasado, hay que respaldarla. La coyuntura—, además que es un elemento inherente a la política práctica— nos obliga a ser pragmáticos antes que todo. Por eso debemos acompañarla en esta gesta. A ella, y a los “disidentes” que tarden piaron, pero al menos piaron y es nuestro deber, para con las generaciones futuras, hacerle coro a estos trinos.

Debemos, por lo tanto, darle fuerza y empuje político a esos actos jurídicos y volverlos políticos. Demostrarle al gobierno, demostrarle a los leguleyos que se encuentra en el TSJ que la mayoría del pueblo no está con este proceso. Que la paz del país está en juego y viene por el hecho de que ellos retomen la senda de la ética y la jurisprudencia, que regresen a la sombra de la Justicia o que abandonen sus cargos de una vez por todas.

Otra forma de seguir luchando, es trabajando por este país. Estamos frente a una situación económica grave, y ambiental también. Por eso, como ciudadanos tenemos el deber continuar con nuestras vidas al margen de esta situación, seguir trabajando. Laborar por un mejor país, y persistir arduamente para meter a la república en el redil de la democracia.

 Estamos ante Un Nuevo Tiempo, Ante un tiempo de cambio y retos, que están exigiendo mucho de nosotros, por eso debemos estar a la altura del reto. Ser mejores ciudadanos, ser más demócratas en resumen: ser los abanderados de la nueva Venezuela con la que soñamos.

Omar Villalba