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sábado, 1 de julio de 2017

Piden a Maduro, Borges, Ortega y Saab que se reúnan para buscar un acuerdo mínimo por @DiarioTalCual



En documento dirigido al Presidente de la República, al Presidente de la Asamblea Nacional, a la Fiscal General y al Defensor del Pueblo, Enrique Ochoa Antich, quien participa del movimiento llamado de los despolarizados, compuesto por sectores de oposición más allá de la MUD, incluyendo al chavismo disidente o crítico, expresa su angustia por “la situación de violencia política que ensangrienta nuestras calles”. 

Se comienza señalando que “la responsabilidad primerísima, por razones obvias, le corresponde al gobierno, aunque en segundo lugar pueda haber una corresponsabilidad de los sectores más extremistas de la MUD” debido al “bloqueo de las vías electorales y democráticas y de diálogo y negociación para dirimir nuestras diferencias como hijos de la misma patria y de una violencia social que le es anterior: el hambre, el desabastecimiento de medicinas, el caos de los servicios públicos y la inseguridad”. 

“Cada vez que un joven que protesta en defensa de sus ideales, o que un uniformado o un simple transeúnte ajeno al conflicto callejero, pierde la vida víctima de esta conflagración absurda, se prueba una vez más el fracaso de un liderazgo político que no ha encontrado los caminos para a través del diálogo y la negociación hallar los senderos de paz por los que Venezuela clama”, se sentencia en el texto. 

En este sentido, Ochoa Antich demanda “un supremo esfuerzo de grandeza para encontrar una resolución pacífica del actual conflicto”. 

“Exijo, como ciudadano de la república”, escribe Ochoa, “que Presidente de la República, Presidente de la Asamblea Nacional, Fiscal General y Defensor del Pueblo, se encuentren para, en uso de la palabra y de un mínimo de racionalidad política, explorar los acuerdos mínimos que nos permitan al menos darles un chance al diálogo, la negociación, el voto y la paz.” 

Y de seguidas se pregunta: “¿Qué destino tenemos para el 30 de julio, esa fecha que algunos visualizan como una batalla final?”, y se responde con otras interrogantes: 

“¿Provocar lo que sería un auto-golpe de Estado y terminar de perder los restos de legitimidad democrática que el gobierno nacional se encarga día a día de comprometer y violentar?”, llegando a señalar que así “se tentaría a que, como otras veces en nuestra historia, sean los militares quienes tengan el deber de restituir el orden constitucional, escenario que nadie puede querer pero que cada vez parece justificarse más”, afirma Ochoa. 


“¿Pretender movilizar a un pueblo desarmado para enfrentarse al ejército en la peregrina tentativa de impedir ese acto de votación, con el riesgo de que se pueda producir un baño de sangre? ¿Fracasar en el intento de lograr el derrocamiento del gobierno y merecer entonces que a todo el liderazgo opositor el pueblo le quite su confianza (como ya ocurrió luego de la cadena de errores extremistas del 2002/2005 que van del golpe de Estado del 12 de Abril a la abstención electoral en las elecciones parlamentarias) no quedándole otra opción digna como no sea presentar su renuncia? 

Por último propone: 

Declarar en suspenso el proceso de elección de la Asamblea Nacional Constituyente a cambio de que la MUD regrese a la mesa de diálogo y negociación sin abandonar la protesta de calle pero pacífica. 

Considerar la posibilidad de negociar opciones como:

Modificación de las bases comiciales de la Constituyente asegurando un estricto apego al sistema de representación proporcional.

Suspensión de la Constituyente por parte del gobierno a cambio de renunciar por parte de la oposición a la inconstitucional propuesta de elecciones generales, y acordar un calendario electoral que comience con las elecciones regionales antes incluso de diciembre y que termine en diciembre de 2018 con las elecciones presidenciales, siempre y cuando se asegure el restablecimiento de la Asamblea Nacional con base en un programa legislativo mínimo acordado, la libertad de los presos políticos y el plan de ayuda humanitaria en alimentos y medicinas. 

A continuación el texto completo de la carta a Maduro, Borges, Ortega y Saab: 

Caracas, 30 de junio de 2017 

Nicolás Maduro
Presidente de la República

Julio Borges
Presidente de la Asamblea Nacional 

Luisa Ortega Díaz
Fiscal General de la República 

Tarek William Saab
Defensor del Pueblo 

Me dirijo a ustedes, en su condición de altos funcionarios de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Ciudadano, a los fines de plantearles lo siguiente: 

La clamorosa mayoría de venezolanos ve con natural y honda angustia la situación de violencia política que ensangrienta nuestras calles. Ella es, ¿qué duda cabe?, expresión y consecuencia del bloqueo de las vías electorales y democráticas y de diálogo y negociación para dirimir nuestras diferencias como hijos de la misma patria y de una violencia social que le es anterior: el hambre, el desabastecimiento de medicinas, el caos de los servicios públicos y la inseguridad son el caldo de cultivo que justifica y causa esta rabia que muchas veces adquiere ímpetus destructivos que no podemos compartir pero comprendemos. En todo ello, la responsabilidad primerísima, por razones obvias, le corresponde al gobierno, aunque en segundo lugar pueda haber una corresponsabilidad de los sectores más extremistas de la MUD. Cada vez que un joven que protesta en defensa de sus ideales de libertad y progreso social, o que un uniformado o un simple transeúnte ajeno al conflicto callejero, pierde la vida víctima de esta conflagración absurda, se prueba una vez más el fracaso de un liderazgo político que no ha encontrado los caminos para a través del diálogo y la negociación hallar los senderos de paz por los que Venezuela clama.

Ustedes, en particular, tienen una responsabilidad trascendente en el futuro inmediato de los acontecimientos. 

Por eso quiero, en mi condición de viejo luchador político y social, rogarles un supremo esfuerzo de grandeza para encontrar una resolución pacífica del actual conflicto. Exijo, como ciudadano de la república, que Presidente de la República, Presidente de la Asamblea Nacional, Fiscal General y Defensor del Pueblo, se encuentren para, en uso de la palabra y de un mínimo de racionalidad política, explorar los acuerdos mínimos que nos permitan al menos darles un chance al diálogo, la negociación, el voto y la paz. 

¿Tiene sentido insistir en imponerle a los venezolanos una Asamblea Nacional Constituyente a la fuerza, sin consulta alguna al soberano, cuando todos sabemos que, en particular debido a sus bases comiciales, es rechazada por 4/5 partes del país? 

¿Tiene sentido continuar la estrategia de la que con irresponsabilidad algunos han llamado calle del no retorno, cuando a tres meses de que se puso en marcha no ha alcanzado el objetivo del cambio de gobierno que se propuso? 

¿Qué destino tenemos para el 30 de julio, esa fecha que algunos visualizan como una batalla final?:

¿Provocar lo que sería un auto-golpe de Estado y terminar de perder los restos de legitimidad democrática que el gobierno nacional se encarga día a día de comprometer y violentar? ¿Hasta dónde conduce esa acción neo-dictatorial? ¿En serio alguien cree que una Constituyente electa con una décima parte del electorado puede expresar la voluntad del pueblo? ¿Qué futuro a mediano plazo tendrá la clase política que emprenda este insensato camino? Si lo que se pretende es crear la paradoja de una nueva legitimidad ilegítima a través de un sistema electoral que afecte el principio esencial de una persona/un voto, con la alucinante ilusión de perpetuarse en el poder, yo recomendaría un poco de sindéresis pues ésa es una ruta con las piernas muy cortas. Sólo se crearían las condiciones para más violencia y para profundizar por esa vía la ya dramática crisis económica y social que padecemos todos los venezolanos, en particular los más pobres. Y se tentaría a que, como otras veces en nuestra historia, sean los militares quienes tengan el deber de restituir el orden constitucional, escenario que nadie puede querer pero que cada vez parece justificarse más.

¿Pretender movilizar a un pueblo desarmado para enfrentarse al ejército en la peregrina tentativa de impedir ese acto de votación, con el riesgo de que se pueda producir un baño de sangre? ¿Fracasar en el intento de lograr el derrocamiento del gobierno y merecer entonces que a todo el liderazgo opositor el pueblo le quite su confianza (como ya ocurrió luego de la cadena de errores extremistas del 2002/2005 que van del golpe de Estado del 12 de Abril a la abstención electoral en las elecciones parlamentarias) no quedándole otra opción digna como no sea presentar su renuncia? Ya es hora de que el liderazgo opositor realice una evaluación sincera de las conquistas reales de una calle no sólo sin sino contra el diálogo y la negociación. A la mesa de diálogo y negociación se la consideró fracasada a las tres semanas: ¿cuánto tiempo necesita la calle para ser evaluada con la misma severidad? ¿Es muy difícil entender que diálogo, negociación y calle no son términos contradictorios sino complementarios y que la calle sin diálogo y negociación no conseguirá nada? 

Les propongo: 

Declarar en suspenso el proceso de elección de la Asamblea Nacional Constituyente a cambio de que la MUD regrese a la mesa de diálogo y negociación sin abandonar la protesta pero pacífica de calle.

Considerar la posibilidad de negociar opciones como:

Modificación de las bases comiciales de la Constituyente asegurando un estricto apego al sistema de representación proporcional. 

Suspensión de la Constituyente por parte del gobierno a cambio de renunciar por parte de la oposición a la inconstitucional propuesta de elecciones generales, y acordar un calendario electoral que comience con las elecciones regionales antes incluso de diciembre y que termine en diciembre de 2018 con las elecciones presidenciales, siempre y cuando se asegure el restablecimiento de la Asamblea Nacional con base en un programa legislativo mínimo acordado, la libertad de los presos políticos y el plan de ayuda humanitaria en alimentos y medicinas.

Sin otro particular, me suscribo de ustedes, 


Enrique Ochoa Antich


01-07-17