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domingo, 19 de mayo de 2019

Solo el de corazón humilde puede ver el rostro de Dios, por @Pontifex_es




Papa Francisco 18 de mayo de 2019

Evangelio del día: Juan 14,7-14

Evangelio del día (El Padre y Jesús son una sola persona): "Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto. Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta. Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré" Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco
 
Jesús dijo que quien lo veía a Él, veía al Padre. Dice precisamente: "Sí, Padre, porque así te ha parecido bien". Y "nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quien es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar".

Al Padre, sólo el Hijo lo conoce: Jesús conoce al Padre. Y así, cuando Felipe fue hacia Jesús y dijo: "muéstranos al Padre", el Señor le responde: "Felipe, quien me ve a mí, ve al Padre".

En efecto, es muy grande la unión entre ellos: Él es la imagen del Padre; es la cercanía de la ternura del Padre a nosotros. Y el Padre se acerca a nosotros en Jesús.

En el discurso de despedida, tras la Cena, Jesús repitió muchas veces:

"Padre, que todos sean uno, como tú en mí y yo en ti".

Y prometió el Espíritu Santo, porque precisamente el Espíritu Santo es quien hace esta unidad, como la hace entre el Padre y el Hijo.

Esto es un poco para acercarnos a este misterio de Jesús. Pero este misterio no quedó solamente entre ellos, se nos reveló a nosotros.

El Padre, por lo tanto, fue revelado por Jesús: Él nos hace conocer al Padre; nos hace conocer esta vida interior que Él tiene. Y ¿a quién revela esto, el Padre?, ¿a quién da esta gracia?

La respuesta la da Jesús mismo, como dice san Lucas en su Evangelio: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños».

Por ello sólo quienes tienen el corazón como los pequeños son capaces de recibir esta revelación. Sólo el corazón humilde, manso, que siente la necesidad de rezar, de abrirse a Dios, que se siente pobre. En una palabra, sólo quien camina con la primera bienaventuranza: los pobres de espíritu. (Homilía en Santa Marta, 02 de diciembre de 2014)

Oración de sanación

Señor, gracias por tu Palabra porque a través de ella, llenas de fuerza mi vida para seguir firme y para cumplir con la voluntad del Padre que me ama.

Tú pasaste haciendo el bien y me mostraste al Padre en las obras que realizaste, asegurándome que nada podrá apartarme de su amor compasivo.

Creo que el Padre está en Ti y Tú en el Padre, y que junto al Espíritu Santo me hiciste partícipe de las bondades celestiales y de la fuerza de tu amor.

Ven y dame la gracia de la conversión verdadera que empuja al corazón a donarse en amor y a librarme de instintos egoístas y deseos de vanaglorias.

Sé que me amas y lo haces en extremo, es por ello que recurro a ese amor para que me libres de miedos que me atan a noches frías y desconsoladas.

Me entrego con confianza a tu providencia, a tu amor de Padre que actúa con poder en mi corazón y lo prepara ante los nuevos desafíos de la vida.

Que pueda desde ya sentir tu protección y que la fuerza de tu Espíritu Santo se vea derramada en mi vida y sea el motor de todas mis acciones

Gracias Señor, por el regalo de la vida, porque en Ti me veo libre y feliz, por las bendiciones que me das para lograr los sueños propuestos. Amén

Propósito para hoy

Esforzarme por ser discreto y respetuoso en mis conversaciones y acciones, haciendo el bien sin esperar recompensa y sin limitarme por el qué dirán de los demás.

Frase de reflexión

"Los sacramentos, especialmente la Penitencia y la Eucaristía, son momentos privilegiados para el encuentro con Cristo". Papa Francisco


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