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miércoles, 21 de junio de 2017

LA HORA DEL FRENTE UNITARIO, por Rafael Gallegos



Rafael Gallegos 20 de junio de 2017

La MUD unificó la oposición y nos condujo hacia un gran triunfo  en las parlamentarias. Los asambleístas están dando una gran batalla, casi el 20 % de ellos ha sufrido accidentes en “ejercicio de su mandato”. Además presenciamos  una profunda rebelión popular que ha registrado lamentablemente demasiados  muertos, heridos y detenidos. En este momento se precisan acciones que aceleren la definición de esta lucha. Una escalada estratégica. Para ello se habla por ejemplo, de huelga general o de aplicación del 350.

También es fundamental, la conformación de un Frente Unitario por la Democracia. Y eso  va más allá de la MUD, de los opositores alejados de la MUD, implica la unidad monolítica de todos los ciudadanos decididos a enfrentar a estos sepultureros de la democracia.

Es la hora de sentar en una mesa a la MUD, con los líderes fundamentales como Capriles, Ramos Allup, Manuel Rosales, Falcón, María Corina y representantes de Leopoldo y de Ledezma. Incorporar al MAS, al GAN y a otras organizaciones. También es imperativo contar con Eduardo Fernández, Álvarez Paz, Claudio Fermín, Enrique Mendoza, Américo Martín y otros líderes de significación nacional. Y es imprescindible que en la mesa se siente la gente de Marea Socialista y sus alrededores,  y en general los dirigentes, vengan de donde vengan, que hayan tomado conciencia de que hay que salirle al paso a este intento de fotocopia del totalitarismo cubano.

A estas alturas del artículo, algunos  habrán imitado  inconscientemente a Rómulo Betancourt  y sacado el pañuelo para colocárselo en la nariz.

-     -    Yo no me sentaré con los pro imperialistas de la cuarta república…
-      -   Ni yo con los que destruyeron al país con el chavismo…
-     -   Yo no quiero ni ver a los golpistas del 2002…
-     -   Ni yo a los facinerosos de 1992…

Y de lado y lado sacarán sus pedigrís, sus certificados de limpieza de origen político tal como en la colonia intentaban hacerlo con su pureza de raza.  Acusarán a la Fiscal de haber condenado a Leopoldo, a Ledezma de haber sido jefe de campaña de Alfaro Ucero, a Ismael García de ser espía de los chavistas. Los chavistas nunca cambian -  gritarán algunos. Otros dirán que no quieren nada con los sifrinos derechistas de Primero Justicia y sus símiles.

Otros acusarán a Teodoro de comunista, a Américo Martín de guerrillero, hasta a  Negro Primero de espía de Boves… y paremos de contar.

Pero el que esté libre de pecado… que tire la primera piedra.

¿Qué somos diferentes?, sí. ¿Y mucho?, claro. Si fuéramos iguales estaríamos en el mismo partido. La unidad se propone en medio de las diferencias y como una necesidad para lograr un objetivo común: salvar la democracia, ese toro mareado al que un banderillero espera para darle la estocada final con una inconstituyente.

Hay que fijar estrategias unitarias respecto a la inconstituyente, el 350, la huelga, las elecciones regionales.

Nada nuevo bajo el sol. Los mismos compañeros de ruta que surgen a la hora de la verdad. Surgió en España donde el comunista Carrillo y  el franquista Suárez se pusieron de acuerdo para implantar la democracia. En Suráfrica, cuando Mandela y Leclerk conferenciaban en secreto. En Chile, donde los socialistas derrocados, los democristianos que habían apoyado el golpe y los pinochetistas disidentes, se pusieron de acuerdo para acabar con la dictadura. En Venezuela donde demócratas perseguidos por la dictadura acordaron con militares hasta esa hora perejimenistas, el glorioso 23 de Enero.

Eran diferentes. Claro, y mucho. Pero tenían un objetivo común: acabar con la dictadura. Grupos TOCODI, inevitables si se quiere superar el autoritarismo.

LO OTRO…

… imitar a los Montesco y los Capuleto, hasta la muerte de Romeo y de Julieta.

PACTOS DE GOBERNABILIDAD

Sería la siguiente etapa. Como Punto Fijo en Venezuela o La Moncloa en España. O en Chile, donde por varios períodos se alternaron los otrora archienemigos socialistas y democratacristianos. O en Colombia, donde los Conservadores y Liberales, luego de la rivalidad en el terrible bogotazo (originado por el asesinato del casi candidato liberal, en un gobierno conservador) y  la dictadura de Rojas Pinilla, acordaron alternarse por doce años en el poder.

Y claro, un pacto requiere un programa mínimo. El sólo respeto en democracia, separación de poderes, elecciones limpias, libertades económicas, liberación de presos políticos, respeto a la Asamblea, retorno de exiliados… sólo eso, sería un programazo democrático.

O nos unimos en un frente contra los sepultureros, o mañana estaremos llorando  en los funerales de la democracia.

PD: “Los funerales de la democracia” es el título de un libro inédito de mi padre, Rafael Gallegos Ortiz, inolvidable y más en estos días cercanos al día del padre.