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jueves, 6 de julio de 2017

Llegó el tiempo de girar el timón, por @OmarVillalbaG



Omar Jesús Villalba 05 de julio de 2017

¡Julio llegó! Y con él hemos superado el primer trimestre de acciones de calles y protestas. ¡Vamos ya cerca de 100 días! frente a esta noticia es necesario sentarse a reflexionar. Pues han surgido una serie de interrogantes resultantes de las acciones, estrategias y tácticas de nosotros en estos días de protestas continúas. Estas preguntas, deben ser respondidas, si se espera conseguir el objetivo que nos hemos planteados: Darle vida a una nueva Venezuela.

En estos 100 días, o más, es mucho lo que se ha logrado, tal como he comentado en otros artículos. También, basta con leer los medios digitales y las redes 2.0 para darnos cuenta del impacto que tienen las manifestaciones en el gobierno. Pero, a la par que nuestro impacto se ha magnificado, ha hecho acto de presencia una variable a la que muchos temían, y el gobierno siempre estuvo apostando: el desgaste.

Como un monstruo de muchas cabezas, el cansancio está alcanzando a la población. Ya sea por la estrategia de conmoción y terror que aplica el Gobierno, o simplemente  porque la violencia se ha desbordado, lo cierto es que la disposición del ciudadano de a pie, a pesar de que su convicción no ha flaqueado, esta menguando. ¿Qué significado tiene aquello para nosotros? Sencillo, muchos venezolanos sienten que no pueden con esto, y que si bien el objetivo está claro, ya las tácticas se están quedando cortas. Y es en este punto es que debemos reflexionar ¿En qué táctica nos hemos afincado y cuales deberíamos cambiar?

De acuerdo a un artículo que leí hace unas semanas, la violencia genera un impacto que atrae, pues indigna e impacta al público. Suele, en estos ámbitos, dar pie a un cambio de opinión en aquel ciudadano que esta indiferente. Pero, por otro lado, tiene un efecto pernicioso cuando toda la lucha política se concentra en ella, pues disuade al que participa en esta actividad. Y, es que ya lo dijeron algunos psicólogos y filósofos: el ser humano se mueve por la atracción y la repulsión.

Con respecto a ese tema es que debemos reflexionar, no me cabe duda. La violencia ha dominado durante estos meses, y cuando una fuerza de la naturaleza se impone por tanto tiempo, tiende a desbordarse. Hay que ser muy tonto o iluso para negar esta realidad, los saqueos en Valencia, Barquisimeto y Maracay, además del incendio en Lecherías son un claro ejemplo de ello. Si le sumamos el altísimo número de caídos, la cosa se hace más evidente. La violencia tiene su razón de ser en la política, es por ello que esta carrera es tan peligrosa, eso no se puede negar. Pero, la misma no puede ser la única herramienta a usar para alcanzar los objetivos planteados en ámbito político. La violencia suele generar más violencia, y cuando esta se vuelve una constante pasan dos cosas: 1) todo se va al garete y se impone un realidad anárquica, donde todos van contra todos, 2) aquellos sujetos que deseamos que se unan a la lucha se verán paralizados, porque aquel que ejercer de forma más eficiente la violencia, los ha aterrorizado de tal manera que no saben cómo actuar.

Es por ello, que es necesario dar un giro al timón. Ha llegado el momento de revisar las tácticas. Hago fuerzas en resaltar en que no se entienda esto como el cese de las acciones de calle, sino todo lo contrario. Debemos reforzar estas actividades, pero desde otros frentes. Lo cual consistiría en avocarse a los frentes políticos y jurídicos, que hemos dejado de lado. Es obligatorio tocar temas, especialmente el electoral, que se volvieron invisibles en pro de la violencia ¡La elecciones regionales tienen que darse! Puesto que, a mediano plazo, de seguir en esta táctica, de imperar la violencia corremos el riesgo de perder todo el sustento que nos dan las bases.

Así pues, hay que comenzar a moverse con las elecciones por venir, y mantener nuestros reclamos. No desistir de la lucha en otros frentes políticos, jurídicos e internacional. ¡Qué a través de la OEA no hemos visto un resultado claro! ¡Poco es lo que puede hacer la ONU! Es cierto, pero también debemos tener presente que hemos creado una alharaca que ha llamado la atención de la Sociedad Internacional. En estos momentos, los ojos del mundo voltean a ver a Venezuela; muchas veces la opinión pública internacional puede hacer más que las mismas instituciones. ¿Tiene eso impacto? ¿Lo tendrá? Yo creo que sí, la cuestión aquí radica en ser pacientes sin dejar de ser activos y proactivos.

A la par, debemos persistir en nuestra crítica contra la Asamblea Nacional Constituyente Estamental. Aquí el mensaje va, por no darle gusto al gobierno activando la violencia contra ella. La jugada en este punto consiste en explicarle a la población que aquella medida no traerá la solución a sus problemas; cosa que ni los chavistas creen, sino revisar las palabras del presidente: Aquello que no alcancemos por los Votos, lo conseguiremos por las ARMAS. Es por eso, que debemos llamar a no participar en ese circo, y si se llega a realizar, recordar que por la baja participación, esa ANC aparte de ILEGAL es ILEGITIMA.

Asimismo, nunca debemos olvidar que esta es una lucha de varios frentes: la acción de calle con lo político. Es imperativo, persistir en ello, y estar atentos para cualquier momento. Hay que estar presto para medirse en cualquier escenario, solo de esa manera podremos llevar a buen término los objetivos planteados. Recordemos, que el gobierno no sabe qué hacer, y es por ello que se mantienen impertérritos en su circo, y también se han enfrascado en la violencia, echad un ojo arriba, recordad la frase del Presidente. Y, en cuanto a su discurso, sigue siendo errático y contrapuesto. Déjenme decirlo en términos sencillos: están totalmente entrampados.

Por último, si realizamos este giro de timón a tiempo, con una buena jugada estratégica y la preparación adecuada, seremos capaces de dar fin al desgaste, reforzando las convicciones de la gran mayoría que desea ver un mejor país. Hay un futuro brillante para Venezuela, y cada vez estamos más cerca de él, pero para ello debemos esforzarnos aun más. Es, en la recta final, donde se debe ponerle más ganas.

 
Omar Jesus Villalba