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miércoles, 19 de julio de 2017

Venezuela: ¿Llegó la hora de la negociación? Por @luzmelyreyes


Por Luz Mely Reyes


O nos entendemos o nos matamos. La frase manida, pero hoy más vigente que nunca en Venezuela, fue esgrimida recientemente por Juan Barreto,  un hombre a quien muchos criticarán pero de quien no se puede sospechar que quiera  saltar la talanquera hacia la oposición. Se suma Barreto a las voces que piden al presidente Nicolás Maduro retirar o posponer la elección de la Asamblea Nacional Constituyente.

En las semanas previas a la celebración de la consulta popular de este 16 de julio, la posibilidad de un escenario de negociación subió varios escalones, alimentada por la medida cautelar a favor de Leopoldo López, luego por las conversaciones sostenidas en su hogar con Rodríguez Zapatero, además de  distintas voces de organizaciones civiles y personalidades que se alzaron para invitar a que las partes se entiendan y que el escenario de agudización de la violencia deje de sumar puntos.

Pese a los vacíos de información, todo indica que hubo conversaciones previas al cambio de prisión de López. De hecho, el 5 de junio, Lilian Tintori declaraba que a López le habían ofrecido el beneficio de cumplimiento de la pena en casa, a lo cual él se negó. Las afirmaciones de la esposa del líder de Voluntad Popular se dieron luego de que se conociera que el primer fin de semana de junio, Rodríguez Zapatero, junto a los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, habían visitado a López en su celda de la prisión militar de Ramo Verde.

Este traslado abrió otra vez el espacio para hablar de una posible negociación entre factores de la oposición y del gobierno. La palabra, aunque proscrita por los seguidores de la oposición, ha comenzado a aparecer en diferentes contextos.

En paralelo al diálogo que hubo entre los López, Rodríguez Zapatero y el gobierno, ha habido acercamientos entre el grupo de mediadores, el Vaticano y las partes, por separado. Las propuestas van y vienen. Una de ellas es la intervención de la ONU y que con los países de la Celac se conforme un grupo de tres naciones que pueda ayudar a destrabar la situación.

Pero, lamentablemente, el tiempo es crucial en una eventual negociación.


Esta era una puerta que se podía abrir más fácilmente luego de los resultados de la consulta popular del 16 de julio, en la que más de 7 millones de venezolanos rechazaron la propuesta de la ANC. Aunque hubo solicitudes de suspenderla, como un gesto de reciprocidad por la cautelar de Leopoldo López, esto no fue posible y ahora, debido a los resultados, arrecian las peticiones de gobiernos y personalidades para que el presidente Maduro no dé el salto vacío que significa  la Constituyente. Desde exhortos de países que han mantenido cierta discreción en el conflicto venezolano, hasta la amenaza de este lunes 17 de julio de 2017 proferida por Donald Trump. 

Financial Times afirma que la reciente visita del presidente colombiano Juan Manuel Santos a Cuba, fue para buscar los buenos oficios de Raúl Castro por su ascendencia sobre Maduro. Cuba ha mantenido un silencio casi sepulcral en toda la discusión continental que se ha dado respecto a la situación venezolana.

La Constituyente, tal como fue concebida es un error. De esto hay conciencia en distintos sectores, incluso en los afines al gobierno. Convocada, según el presidente Maduro, para ser un espacio de paz, ha agudizado el conflicto venezolano, ha  puesto contra la pared al gobierno en la comunidad internacional y ha llenado de dudas a los mercados. También es la carta de la venganza y la retaliación, según quienes se asumen ya en el control de este espacio, como son los halcones del Psuv, encabezados por Diosdado Cabello. Dentro del chavismo saben que esta propuesta es antidemocrática, no inclusiva, y que amenaza la alternabilidad interna. Y, por si fuera poco, las bases comiciales de la Constituyente desconocen principios fundamentales del chavismo.

La mayoría de expertos que he consultado coinciden  en que un punto que favorece la negociación es la percepción de que el conflicto venezolano, aunque se estanque, puede producir acciones focales de extrema violencia por una parte y, por la otra, el establecimiento de un régimen autoritario, sin apoyo popular, pero con el respaldo de las armas.

En palabras de Jesús Seguías ( Datincorp), el gobierno tiene 80% del pueblo en contra, pero maneja el 90% de las armas.

¿Le interesa al chavismo ser reconocido como una fuerza opresora? No parece, pese a sus discusiones internas. Y, porque de ocurrir, puede dar pie para el reconocimiento de acciones insurreccionales destinadas a restaurar la democracia.

Sin embargo, el motor de un acuerdo, en el caso venezolano, es el modelo económico sobre el cual es imposible que ideológicamente sea aceptado un cambio, según aprecian los analistas. La crisis económica venezolana no se puede resolver tan fácilmente como quisiera el gobierno. Honrar su oferta engañosa de controlar todo el aparato productivo es imposible. Requiere el trabajo del sector privado. La posibilidad de acceder a financiamiento externo no satisface la necesidad de dinero fresco que se requiere para evitar la profundización de la crisis económica, pero sobre todo, realmente no hay producción en el país y todo se sostiene sobre la administración de una relación ficticia del valor de la moneda venezolana, sustentada por los petrodólares.

¿Qué haría falta para formalizar una negociación?

Parece muy necesario el restablecimiento de algún tipo de confianza, no solo entre las partes, sino entre los venezolanos, que con razones, más los opositores que los seguidores del gobierno, ven con tanto recelo la sola mención de sentarse a conversar.

¿Cómo lograrlo? Es todo un reto, pero una manera de hacerlo es ofreciendo resultados. Por ejemplo al gobierno se le ha instado a suspender la elección de la ANC, esto porque, una vez instalada, ya será más difícil cualquier negociación. ¿Está Nicolás Maduro en capacidad de suspender la convocatoria?

Otro resultado que puede ofrecerse es la liberación de otros presos políticos. Así como la convocatoria a elecciones regionales, con un cronograma claro- no la fachada que ahora tiene el CNE- y que de seguir la ANC simple y llanamente puede truncarse

Como toda negociación, hay que dar para recibir. ¿Qué estaría la oposición dispuesta a ceder? La restitución del orden constitucional pasa por el reconocimiento de la Asamblea Nacional, pero también por el hecho de que Maduro fue electo presidente hasta 2018. ¿Está la oposición dispuesta a hacer este reconocimiento y esperar las elecciones presidenciales?

La situación, por supuesto, no es sencilla porque en el seno de la oposición hay quienes mantienen la tesis de salir de Maduro ya, pero aún no se sabe el cómo.

Finalmente, tengo la impresión de que, como el panorama seguirá enturbiándose, ahora es cuando se hace más necesaria la negociación. De acuerdo con Luis Vicente León: “No se va a una negociación sin presionar al máximo a tu adversario. Pero no vas a la negociación buscando acabar con él, sino acordar con él.”

Foto: Iván Reyes

18-07-17