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lunes, 14 de mayo de 2018

José Javier Salas: política educativa obliga a docentes a aprobar alumnos sin merecerlo por @LUUSALOMON



Por Luisa Salomón


Desde el Gobierno se ha intentado paliar la escasez de profesores con la formación de la Micromisión Simón Rodríguez, considerada precaria e insuficiente en la academia, pero que pudiera ser complementada por las casas de estudio, afirma el profesor

Si la crisis que atraviesa el país es notoria en todos los sectores, uno de sus principales reflejos son las aulas de clase, cada vez más vacías por la incapacidad de los estudiantes de dedicarse a sus carreras y el creciente éxodo de venezolanos que huyen de la situación política y económica.

Y con el agravamiento de la crisis, ya no solo faltan los alumnos, es que tampoco hay quién les enseñe. Las malas condiciones salariales y de trabajo de los profesores, también ahuyentan a los encargados de formar a las nuevas generaciones.

Eso se traduce, además, en menor cantidad de aspirantes para formar la generación de relevo. Los bajos sueldos, las condiciones inadecuadas y las medidas educativas que prácticamente obligan a aprobar a los estudiantes -estén o no preparados- han acabado con la motivación para estudiar esta carrera.

Atendiendo esta crisis, la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) comenzó una serie de actividades, reuniones y encuentros para discutir políticas y prácticas que traten de mejorar, o al menos mantener, la situación actual.

José Javier Salas, director de la Escuela de Educación de la UCAB, conversó con Contrapunto sobre el estado crítico de la educación venezolana y la acción del Gobierno, que como solución ha planteado formar educadores en la Micromisión Simón Rodríguez, un programa de apenas 2 años de formación.


La respuesta de la UCAB, con apoyo del sector privado, ha sido la implementación de un programa de becas para motivar y fomentar esta carrera entre los jóvenes. La primera cohorte, inicialmente planteada para 100 estudiantes ya comenzó actividades.

                                  Foto: Rafael Briceño - Contrapunto

—Ya inició el proceso de entrega de becas que había anunciado la universidad para nuevos docentes, ¿cuál ha sido su balance?

—Muy exitoso, inicialmente teníamos previsto becar a 100 estudiantes en nuestras 2 sedes, la de Caracas y la de Guayana y hemos superado los 150. Logramos 112 en Caracas y más de 30 en Guayana. Ha sido un esfuerzo tremendo para lograr la optimización de los recursos y aprovechar lo poco que se tiene. También estamos ayudando a más de 40 estudiantes con el tema del almuerzo, y con la residencia estudiantil apoyamos a 7 u 8 alumnos.

El trabajo ha sido titánico y ahora nos toca preocuparnos para que ese grupo permanezca y ninguno de los estudiantes se retire. Sabemos que la deserción en los primeros semestres es alta porque se enfrentan a un sistema distinto y a niveles de exigencia mayores de los que tenían en el liceo. Tenemos una coordinación exclusiva para ellos. En ese sentido, hemos trabajado bastante y estamos en la búsqueda de financiamiento para el segundo llamado de becas para octubre, para las cuales aún no tenemos financiamiento.

—Si logran aplicar estas medidas cada año, ¿creen que puedan ayudar a paliar un poco la escasez de profesores que hay en el país?

—Cómo no. Hasta el año pasado egresaban más estudiantes de los que entraban, significa que veníamos en una caída permanente de la matrícula. Este año logramos revertir eso y entraron más de los que salieron. Por lo tanto, hemos dado un paso importante.

Sabemos que si no lo hacemos nosotros, la brecha va a ser cada vez mayor. La política del Estado en cuanto a la Micromisión Simón Rodríguez está por dar sus frutos y egresará a un grupo de personas con una preparación ineficaz, deficiente, de poca calidad e ideológica. Eso de alguna manera va a dar sus frutos a lo malo, porque vamos a tener gente haciendo mucho daño en las escuelas.


Para ellos hay que tener una respuesta. ¿Cuál es la respuesta? Planes de formación serios, que permitan tomar a ese grupo de profesionales, formarlos y completar y encauzar una formación e interés en la educación.

#EnDesarrollo 🎓👏 | Acto de graduación de la 3ra avanzada premia a docentes de la primera cohorte de la Micro Misión Simón Rodríguez. ¡La educación es primero! @JauaMiranda @NicolasMaduro#VenezuelaProductivaYPrósperapic.twitter.com/6WPWJlOxZe
— MPPEDUCACION (@MPPEDUCACION) April 30, 2018

—Que no se pierdan. Es decir, ¿ellos pueden ser integrados?

Tienen que ser atendidos. Nosotros como universidad tenemos claro que un país no se construye solo con un bando, se construye con todos. Y aquellos profesionales que se están formando en la micromisión requieren de espacios serios donde se puedan formar, ahí el Pedagógico de Caracas está dispuesto, la Universidad Católica también. Estamos claros de que ese trabajo nos toca.

—El Ministerio de Educación anunció la formación de 227 mil docentes, que es casi la mitad de los activos en el año 2015, al menos según las cifras de la Memoria y Cuenta. ¿Esto implicaría casi renovar la mitad de la plantilla de docentes del país?

—Las estadísticas del Ministerio de Educación son una caja negra. Realmente no se sabe, es un misterio. Por ejemplo, si consultas el porcentaje de asistencia te dicen que es de 100%. Sin embargo, hace 5 años asistí al liceo público donde estudié, para dar unas charlas a los estudiantes de quinto año sobre la carrera docente, y en salones de 30 alumnos solo había 4 o 5. Los alumnos se inscriben y se gradúan, pero no asisten. Porque independientemente de si asisten o no, se gradúan y obtienen un título de bachiller que no les sirve de nada. Si preguntas, te dicen que el 100% se graduó y es verdad. Pero, ¿cuánto vale ese título? Eso es algo que las universidades padecemos cada día más.

—¿La deserción afecta por igual a estudiantes y profesores?

—Evidentemente, por las condiciones contractuales cada vez más insanas y por el tema de la política educativa que cada día atenta más contra la calidad y obliga al docente a aprobar a los alumnos sin merecerlo. Eso es una realidad que se vive en las instituciones educativas. Un sistema que es cada vez menos exigente sobre todo en las escuelas públicas.

                                   Foto: Rafael Briceño - Contrapunto

—¿Esa situación también ha llevado a que los padres asuman el rol de docentes en algunos casos?

—Si, hay colegios excelentes, de alta calidad que han recurrido a los representantes. Personas bien preparados en diversas carreras que se han dedicado a dar clases. Es una medida válida y se agradece, pero los representantes, que no están preparados para enseñar, requieren el componente docente y la UCAB está dispuesta a dárselo.

—Rescatar la carrera docente pasa por una serie de medidas como mejorar los salarios y las condiciones. Pero, desde las casas de estudio, ¿la Universidad Católica ha conversado con las otras instituciones de formación docente para implementar un plan conjunto para, cuando se pueda o cambien las condiciones, recuperar la carrera educativa?

—Nosotros no nos hemos detenido. Hemos invitado a propios y extraños a encuentros sobre educación de calidad. Hemos participado permanentemente en discusiones con instituciones públicas y privadas sobre lo que hay que hacer y cómo hacerlo. Las políticas de promoción de la carrera docente requieren del apoyo y financiamiento de las empresas privadas y comunidades internacionales y hemos estado trabajando en conseguir esas ayudas.

                                   Foto: Rafael Briceño - Contrapunto

—Esta jornada se llama Reto País y probablemente la educación sea el reto más importante que tiene Venezuela. ¿Es posible rescatar la calidad educativa venezolana?

–Si, más que posible es necesario, indispensable. No puedes hablar de un país que reconozca un gobierno dictatorial y haga lo que tiene que hacer, si no lo educas. No es ideologizar, es educar. Es tener el concepto real y muy amplio de democracia, no creer que la democracia es solo ir a votar, eso es tener un concepto muy pobre de democracia y debemos revertirlo con formación.

—¿Esa formación permitiría una ciudadanía crítica?

—Si, más que crítica, activa, que entienda el problema, lo asuma y se embarque a resolverlo.

—¿Eso podría evitar que se repita este proceso histórico que estamos viviendo?

—Que por lo menos logremos detener esta caída en la que estamos, es un descenso uniformemente acelerado hacia el piso, estamos cayendo porque nos impulsan hacia abajo. Tenemos que detener y cambiar ese proceso y para ello, la educación es fundamental.

12-05-18




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