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miércoles, 19 de junio de 2019

Jon Lee Anderson por @INFOCRACIA



Por Andrés Cañizález


El nombre de Jon Lee Anderson tiene ya tres décadas vinculado a América Latina. Se trata de un reputado periodista estadounidense con varios libros dedicados a guerrillas, iconos de la izquierda y guerras posteriores al 11 de septiembre de 2001. Tiene Jon Lee una gran capacidad para hacer semblanzas periodísticas.

Durante varios años Anderson no sólo ha escrito sobre América Latina para prestigiosos medios de su país y de América y Europa, sino que también formó parte del equipo de maestros de capacitación de la Fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano, uno de los legados de Gabriel García Márquez.

Su paso por la FNPI le permitió enseñar, dar talleres y charlas, interactuar con periodistas de América Latina. Hoy no pocos de los discípulos de Jon Lee están de luto por el giro que han tomado los mensajes de éste al referirse al tema venezolano.

No ha hecho Jon Lee un periodismo objetivo, no es ese su sello personal. Pero ha traspasado los límites de lo que puede entenderse como su visión personal, con una ya no tan velada intención de salvar al chavismo-madurismo en materia de opinión pública.

Las posiciones públicas de Anderson pasaron a tener abiertamente un tono de burla. Han sido escritas con una socarronería fuera de lugar, ya que al justificar la crisis que padecemos millones de venezolanos, sencillamente deja de cumplir con un precepto básico de cualquier periodista: ponerse en los zapatos del otro, especialmente del que sufre.


No es la primera vez que este periodista hace alguno de sus comentarios irónicos sobre situaciones que afectan a millones, pero su más reciente mensaje del domingo 16 de junio a mi juicio sencillamente pasó la raya:


Una traducción libre de su mensaje: así que ¿entonces los apagones eléctricos no son evidencia exclusiva del fracaso del socialismo y del “castrochavismo” venezolano?! La carita que tiene el tuitt, de alguien que cometió una travesura no tiene traducción obviamente. Jon Lee cree que se la comió, como decimos en Venezuela.

Jon Lee y el derecho de pontificar

No le conozco personalmente a Anderson, pero pude cultivar amistad con algunas figuras del periodismo liberal estadounidense, vinculados ellos al igual que Jon Lee a los nombres emblemáticos del periodismo de ese país. Se trata del star system y como estrellas se sienten en derecho de pontificar sobre lo que ocurre en otros países.

“Chávez me parece del carajo, tremendo tipo, pero yo no soportaría que fuese presidente de Estados Unidos”, así me resumió uno de estos duros del periodismo gringo la ambivalente relación que sostenía él, como Anderson, con los regímenes antimperialistas tipo Cuba y Venezuela. A diferencia de Jon Lee, aquel periodista ya veterano guardó las formas y cuando escribió sobre Venezuela se dedicó a escribir lo que vio. Por esa sencilla razón me reservo su nombre.

Podríamos analizar hasta análisis antropológicos sobre lo que puede significar que unos intelectuales aplaudan las dictaduras, o las justifiquen, precisamente cuando no padecen en carne propia sus secuelas, cuando no viven las consecuencias cotidianas. Sobre esto la historia cubana tiene mucha tela que cortar.

Pero al igual que aquel periodista veterano que conocí en Washington, Jon Lee está atrapado en el prisma de su anti-Trumpismo. Está viendo a Venezuela con los anteojos de su justificado rechazo a la administración Trump, eso le hace perder de vista muchas cosas, incluso le llevan a hacerle una tapadera a la trama de corrupción por 23.000 millones de dólares que el régimen de Maduro debía destinar al sistema eléctrico.

18-06-19




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