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miércoles, 22 de febrero de 2017

La violencia como política por @botellazo


Por José Vicente Carrasquero A.


El gobierno de Maduro hace rato que no se ocupa de los problemas de la gente. Cualquier observador notará que todos las dificultades que afectan gravemente a los venezolanos no son atendidas por esta administración y por lo tanto empeoran día tras día. La primera consecuencia se vio en la encuesta que sobre la pobreza realizan las universidades, más de la mitad de las familias venezolanas viven en pobreza extrema, en la miseria. Solo el 18 porciento califica como no pobre, lo que no quiere decir que no esté en riesgo de pasar el umbral que lo separa de la penuria que impone el modelo económico chavista.

Como consecuencia directa de esta situación, la popularidad de Maduro es cada vez menor. Nueve de cada diez venezolanos piensa que la situación del país está mal. Lo que es peor, los venezolanos no son optimistas frente al futuro.

A Maduro solo le ha quedado apelar al recurso de todo aquel no comprometido con los principios democráticos. La violencia. La misma se expresa de diferentes maneras y en eso este gobierno no tiene parangón en los anales de nuestra historia. Si alguna clase política ha hecho caso omiso a las normas elementales de la convivencia política ha sido este primitivo chavismo que solo sabe de imposición y de mecanismos de fuerza.

Veamos las distintas dimensiones de la violencia del gobierno. La primera es el desconocimiento abierto y descarado del dictamen electoral del 6D2015. A través de trapisondas e irregularidades de todo tipo, el chavismo procedió a cortarle las alas a la Asamblea Nacional aún antes de instalarse. Para ello escogió al pueblo más débil del país. Un estado con poca densidad poblacional y una gran presencia aborigen fue el seleccionado por la cúpula del PSUV para expropiarles su representación parlamentaria.


En la misma vía de la violencia parlamentaria, los inescrupulosos ductores de la política del gobierno decidieron sembrar armas a un diputado que siendo ex recluso, había hecho las pases con la sociedad. Pagó su condena y dirigía acciones sociales a favor de la población. Le pareció adecuado al inhumano socialismo escoger a esta víctima en la presunción fascista de que siendo un ex presidiario, la gente se tragaría su cuento. Ha llegado su “Ignorancia Suprema” Maduro a decir que como es un diputado suplente no tiene inmunidad parlamentaria. Cómplices activos de esta violencia contra el parlamento son los miembros de la sala constitucional del tribunal supremo (minúsculas intencionales). Pasivamente, la fiscal y el defensor del pueblo no han hecho mayor esfuerzo por diferenciarse de sus compinches en esta materia.

La violencia también se aplica al pueblo. Una por la vía política. La obligación de tener un documento adicional a la cédula de identidad para acceder a un derecho que no concede el gobierno nacional sino la nación. En otras palabras, los trogloditas que ocupan Miraflores piensan que la gente está obligada a agradecerles los servicios que se le otorgan. No se podía esperar otra cosa de esta ristra de ignorantes que usan el poder como si lo hubiesen tomado por asalto.

No contentos con violentar el derecho a los servicios universales que el estado está obligado a prestar, el gobierno de Maduro y sus cómplices someten al pueblo al hambre y la desatención médica. El problema de la comida es cada vez más severo. El asunto de las medicinas clama ante los ojos de Dios con el agravante de impedir que llegue ayuda de otros países o instituciones preocupados por la suerte de los venezolanos.

Cada vez que hay una protesta en cualquier lugar del país, vemos un despliegue de policías y militares que muchas veces supera en número a la cantidad de manifestantes. El gobierno está presto para la represión incluso la violenta. Es la única respuesta que tiene para los problemas de los venezolanos. Si alguien está protestando en una cola, tiene altas probabilidades de ser detenidos por estos esbirros que, por cierto, tienen acceso privilegiado a alimentos que el resto de los venezolanos no consiguen.
Otro acto violento del chavez-madurismo es hacerse los locos con las elecciones que se debieron haber realizado en Diciembre de 2016. Se la ha conculcado al pueblo el sagrado derecho a elegir sus gobernadores, alcaldes y representantes ante los distintos órganos estadales y municipales. El cómplice fundamental en esta aventura violenta no es otro que ese Consejo Nacional Electoral que Chávez creo como poder con la excusa de evitar que lo que está sucediendo se pudiera dar. Al final, el gran farsante no cumplió tampoco con la promesa de dejar un CNE independiente que facilitara y promoviera la expresión popular. Por el contrario, quienes conducen este organismo no tienen empacho alguno en inventarse cínicas excusas para impedir los procesos electorales.

Otra expresión de violencia es el uso como brazo de propaganda de la red comunicacional a la orden del gobierno. VTV es un verdadero asco. Si Maduro ordenó sacar CNN del aíre, debiera hacer lo mismo con este órgano que funciona como altavoz de una minoría en contra de los derechos de la mayoría que es la que lo financia.

La violencia cómplice de las fuerzas armadas es alarmante. Que se esté gastando dinero en jugueticos para los de uniforme mientras que los venezolanos padecen hambre y sufren los embates de la delincuencia es un asunto que en su momento deberá ser investigado para establecer las responsabilidades de rigor. El espaldarazo del ministro al vicepresidente resulta escandaloso y pone en tela de juicio la idoneidad del liderazgo militar del momento.

Otra expresión de violencia gubernamental es el trato preferente que tienen los delincuentes en este país. Tienen territorios que explotan como si fuesen pequeños estados. Tienen mejor capacidad de organización y están mejor armados que los policías. Rara vez se investiga un crimen y causa estupor como la justicia los envía a la calle sin castigo.

La violencia de este gobierno tiene diferentes rostros. No se percatan de que lo que hacen a los venezolanos es punible. Que deberán responder por sus fechorías. Piensan que estarán el poder para siempre o que saldrán ilesos de sus actos criminales. La justicia les llegará con la severidad que corresponde ante la atrocidad de sus crímenes.

21-02-17